Por la ABOGADA ISABEL WINKELS ARCE
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La complejidad, cada día mas recurrente, de las materias que se tramitan en los Juzgados hacen que cada vez, con mayor frecuencia, los profesionales del derecho tengamos que recurrir a los peritos expertos en cada materia: psicólogos para materias de derecho de familia o instituciones penitenciarias, médicos forenses para daño corporal, arquitectos para defectos de construcción, contables o auditores en asuntos societarios … De hecho, en algunas materias el valor de su pericia resulta esencial.

Un antiguo brocardo afirmaba que el Juez era peritus peritorum, perito de peritos. Hoy en día esto ya no resulta posible; de hecho, si un Juez es honesto debe reconocer su ignorancia en determinadas materias, y fundamentar su resolución en los conocimientos mucho mas exhaustivos de un perito experto, de forma y manera que, mas que un medio probatorio, el peritaje pasa a ser un auténtico auxilio judicial.

Existe un listado de peritos adscritos a los Juzgados. Cuando los letrados necesitamos aportar una pericia para acreditar nuestra posición judicial, tenemos la opción de aportar un informe redactado por un perito particular, o de solicitar que sea el Juzgado quien seleccione uno, por sorteo, de esa lista. Ese informe deberá ser ratificado por el experto en presencia judicial.

Sin embargo, hay dos cuerpos de peritos que colaboran de manera permanente con los Juzgados a los que se hayan adscritos:

A) MÉDICOS FORENSES: este cuerpo -que todos vinculamos siempre con el estudio de cadáveres-, desarrolla una labor esencial en las lesiones por accidentes de circulación, por riñas, …

El primer forense –tal y como lo concebimos hoy en día- fue Sir Bernard Spilsbury (1877-1947), médico del Hospital de Saint Mary, al que la Policía pidió ayuda para resolver un caso de una mujer descuartizada en una casa abandonada. Cuando acudió a la escena del crimen vio cómo los policías arrastraban con sus pisadas cualquier indicio, tocaban sin guantes, movían las partes del cuerpo hallado, … A raíz de ello, concibió el primer maletín de un forense (con guantes, lentes, mascarillas, bolsas herméticas …) y dio una serie de pautas básicas que la Policía debía desarrollar en sus investigaciones. Se convirtió en el primer criminalista.

En España se creó el primer cuerpo de médicos forenses el año 1950, siendo la última regulación legal el Real Decreto 386/96 en el que se aprueban los Reglamentos de los Institutos de Medicina Legal.

Sus informes son determinantes para la determinación de las lesiones, días de recuperación y las secuelas. En accidentes o lesiones complejas, es aconsejable solicitar el informe de un perito de parte, capaz de precisar o concretar con la totalidad de los informes médicos el emitido por el Forense adscrito al Juzgado.

B) EQUIPO PSICOSOCIAL adscrito a los Juzgados de Familia. Su evaluación de la unidad familiar resulta determinante para atribuir custodias, regímenes de visitas, acogimientos, adopciones … En este orden, las periciales privadas aportadas por las partes no suelen ser excesivamente valoradas por los Jueces para tomar su decisión, ya que entienden que el profesional sólo ha tenido opción de valorar únicamente la actitud de uno de los miembros de la pareja, y no de la otra

Este cuerpo, que depende funcionalmente de los magistrados, se creó como experiencia piloto el año 1983, generalizándose su implantación el año 1987. Está compuesto por psicólogos y trabajadores sociales, que entrevistan de forma conjunta o separada a todos los miembros de la unidad familiar.