El cambio climático está afectando también a los alérgicos, ya que la mayor temperatura está alterando los pólenes de las plantas y alargando los periodos de polinización, por lo que los pacientes están más expuestos y además puede propiciar que aparezcan problemas de alergias en zonas donde no existían.

Así lo ha indicado el presidente del Comité de Aerobiología de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (Seaic), Javier Moral, que ha explicado que el cambio climático está alterando de alguna forma todos los pólenes de las plantas y aumentando su producción.

Moral, también responsable de la Unidad de Aerobiología del servicio de Alergia del Complejo Hospitalario de Toledo, ha comentado que debido al efecto invernadero se modifican las condiciones climatológicas, se adelanta la floración de las plantas y se retrasa su desaparición.

Así, el periodo de polinización, que antes duraba dos meses, ahora se extiende más de tres meses y hace que los pacientes estén más expuestos a sus pólenes.

Pero además, el cambio climático hace que se produzca un aumento de la producción de pólenes en las plantas, que cuando hace mucho calor realizan la fotosíntesis más veces, con lo cual generan más CO2, que a la vez produce más temperatura y más polen.

A estos factores se suma el de la contaminación (en zonas, sobre todo, industriales, en las que hay calefacción y en las que hay autopistas), que hace que los árboles se expongan a unas condiciones que no son adecuadas para ellos y estén sometidos al estrés que generan unos pólenes más agresivos.

Moral ha recordado que se ha producido un aumento de un grado centígrado en la temperatura de la Tierra en el siglo XX, y las expectativas, según el panel intergubernamental para el cambio climático, es que en el siglo XXI aumenten probablemente entre 2 y 4 grados.

La relación entre cambio climático y aumento de pólenes se ha puesto de manifiesto en dos estudios realizados recientemente, uno en la Universidad de Córdoba y otro en la Universidad de Nueva Jersey (USA).

Según el estudio de la Universidad de Córdoba, en 2040 se prevé que los niveles de pólenes de gramíneas aumenten un 50 % en Andalucía por culpa de este aumento del CO2 y de la temperatura.

A su vez, el de la Universidad de Nueva Jersey vaticina que en 2070 habrá el doble de pólenes por metro cúbico de aire con respecto a lo que hay actualmente.

Es decir, las expectativas “no son nada buenas si no se produce alguna actuación en cuanto a estos combustibles y un replanteamiento en torno a los bosques”, ha considerado Moral.

En este sentido, ha señalado que la variación climática puede producir modificaciones en la flora de determinadas zonas y que deje de haber determinado tipo de plantas y aparezcan otras nuevas.

Esta circunstancia podría hacer que aparecieran problemas alérgicos en zonas donde antes no los ha habido.