MADRID, (EUROPA PRESS) El Colegio de Farmacéuticos de Madrid alertó ayer de que el retraso en el suministro de las vacunas contra el cáncer de cuello de útero o cérvix está favoreciendo la dispersión del virus, por lo que debería evitarse que el inicio de las vacunaciones se demore más. Los datos epidemiológicos aportados por el Colegio demuestran "de manera fehaciente" que el retraso en la aprobación y comercialización de la vacuna contra el cáncer de cuello de útero "están favoreciendo la infección por virus del papiloma humano (VPH) de más mujeres, por lo que debe acelerarse al máximo su aplicación".

"Existiendo una alternativa profiláctica, no hay ninguna justificación para que España sea el último país de Europa en comercializar esta vacuna", concluyeron los participantes en la Tertulia Sanitaria, celebrada en el Ateneo de Madrid. El doctor García Pérez destacó que "el VPH, que se contagia por transmisión sexual, es la causa necesaria en todos los casos de cáncer de cuello de útero o cáncer de cérvix". "En España se diagnostican unos 2.000 casos de cáncer invasor de cérvix al año, de los cuales algo menos de la mitad morirán por esta causa", explicó y añadió que "la prevalencia en España se estima en unos 40.000 casos". "En algún momento de su vida – subrayó García Pérez – tres de cada cuatro mujeres sufrirán una infección por el VPH que en la mayoría de los casos se resuelve espontáneamente al cabo de un tiempo por la actuación del sistema inmunológico, o tienen manifestaciones clínicas menores como condilomas o verrugas genitales", y apostilló que "el VPH también es el causante de cánceres de ano, faringe y pene". FACTORES DE RIESGO. "La precocidad en el inicio de las relaciones sexuales y la promiscuidad son factores de riesgo destacados en el contagio el VPH", añadió el responsable de Pediatría del Hospital Niño Jesús de Madrid, y subrayó que "un 5 por ciento de las jóvenes creen que no quedarán embarazadas si hacen el amor cuando tienen la regla; un 7 por ciento manifiesta tener dificultades para acceder a métodos anticonceptivos; el 60 por ciento no toma ninguna precaución animados por la idea de que por una vez no ocurre nada o por la euforia del momento, y sólo el 25 por ciento de las chicas utiliza anticonceptivos hormonales". Así, se evidencia una alta de promiscuidad, la utilización de juguetes sexuales y practicas en grupo, todo lo que, según García Pérez, "ha traído consigo un incremento de las enfermedades de transmisión sexual (ETS), de las que el VPH es la más frecuente de todas". "La iniciación temprana, 17 años de media, aunque hay casos precoces de 12 o 13 años, supone una inmadurez del moco cervical que, a su vez, favorece el contagio", concluyó. La vacunación frente al VPH supondrá frenar drásticamente la incidencia del cáncer de cuello de útero, el segundo más frecuente en las mujeres. La vacuna, aprobada por la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos y por la Agencia Europea de Medicamentos (EMEA) hace más de un año, se encuentra en España cubriendo los últimos trámites para su comercialización, si bien aún no está fijado el precio por parte del Gobierno, que se ha reservado esta competencia para todos los medicamentos. Se trata de una vacuna profiláctica que previene las infecciones de los VPH tipo 6, 11, 16 y 18, los más frecuentes y peligrosos de los más de 100 variantes que existen. Una de sus características es que es tetravalente y proporciona resistencias cruzadas a otros tipos de virus. En fase de ensayos clínicos se encuentra una segunda vacuna que se prevé se autorice en Estados Unidos el próximo año y que ofrecerá también alta efectividad a los tipos 6, 11, 16 y 18, pero por su carácter bivalente su efectividad en resistencias cruzadas será menor. García Pérez recordó asimismo que el consenso de las siete sociedades científicas aconseja que, en una primera etapa, se establezca la vacunación prioritaria en niñas con edades comprendidas entre los 9 y 14 años. No obstante, añadió que para fases sucesivas sería conveniente ampliar la vacunación general hasta las mujeres de 26 años, mantener los controles serológicos para prevenir en todas las edades y, dentro de un objetivo general de erradicación total, como ya ha ocurrido con la varicela o el sarampión, vacunar también a los niños.