VALENCIA, (EUROPA PRESS) El Instituto Valenciano de Oncología es uno de los centros españoles que realiza mayor número de procedimientos de cirugía micrográfica de Mohs, una técnica muy eficaz para curar el cáncer de piel. Además, es el centro que ha tratado el mayor número de dermatofibrosarcomas en un único servicio con esta técnica del mundo.

La Fundación IVO , una institución privada sin ánimo de lucro, cuenta con un concierto con la conselleria de Sanitat para la atención de pacientes oncológicos y se ha convertido en centro de referencia en la lucha contra el cáncer, informaron fuentes de la Generalitat. Durante sus 30 años de existencia, la Fundación IVO nos ha demostrado su constante esfuerzo por mejorar la calidad de la asistencia que presta a todos los habitantes de la Comunitat Valenciana y una buena prueba de ello es su apuesta por la incorporación de la tecnología más avanzada para el diagnóstico y tratamiento de la patología oncológica, destacó el conseller de Sanitat, Manuel Cervera. La Cirugía micrográfica de Mohs es un método de extracción quirúrgica de un tumor cutáneo de crecimiento continuo que consigue la eliminación de las células cancerosas. La cirugía de Mohs es la técnica quirúrgica que presenta mayores tasas de curación para el Carcinoma Basocelular, un 99% en tumores primarios y un 95% en tumores recidivantes y además presenta muy baja tasa de recurrencia (tasa de recurrencia del 1% a los 5 años). El hecho de que esta cirugía sea el procedimiento quirúrgico que logra mejores tasas de curación no justifica que todos los tumores deban tratarse con esta técnica, dado que se utiliza para lesiones concretas: en zonas de alto riesgo o en la llamada zona "H" (nariz, orejas, frente y zonas cercanas), tumores de más de 2 cm de tamaño. Este es el procedimiento que lleva más tiempo en su realización, ya que no se plantea el cierre de la herida (reconstrucción) hasta que no se confirma que el tumor ha sido completamente eliminado. El cáncer de piel puede aparecer como una lesión negra, que procede de un lunar que cambia o que aparece de nuevo sobre piel sana, o como una úlcera o herida en cualquier parte de la piel que no cura en un periodo de un mes; son fácilmente detectables y curables si se diagnostica y trata en sus fases iniciales. En este sentido, el verano es el tiempo propicio para explorarnos la piel y diagnosticar cualquier lesión que nos haya pasado inadvertida.