Lunes 28 Julio 2014

Cardiovascular

España se encuentra entre los países europeos con menores tasas de mortalidad por ictus y enfermedad cardiaca, según un estudio

MADRID, (EUROPA PRESS) España se encuentra entre los países europeos con menores tasas de mortalidad por ictus y enfermedad cardiaca, según un estudio dirigido por la Universidad Charité de Berlín (Alemania) que se publica en la revista 'European Heart Journal'. Sin embargo, el trabajo señala que en nuestro país existen grandes variaciones entre las regiones y apunta a que la tasa de mortalidad por enfermedad cardiovascular es más elevada en el sur.

06.02.2008
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Existen grandes variaciones entre los países europeos en el número de muertes producidas por ictus y enfermedad cardiaca. Varios países, en particular del norte y este de Europa, poseen tasas de mortalidad que son entre 7 y 14 veces superiores a las de otros países, mientras que países como Polonia, España, Portugal, Alemania y Reino Unido tienen grandes diferencias regionales.

El estudio se centra en las muertes producidas por la enfermedad cardiaca isquémica (ECI), una forma de enfermedad cardiaca caracterizada por una reducción del suministro de sangre que llega al corazón, y por la enfermedad cerebrovascular (ECV), defectos en los vasos sanguíneos que dan suministro al cerebro y que pueden dar lugar a ictus, en el año 2000.

Los investigadores descubrieron que las tasas de mortalidad por ECI eran menores en países del sur y occidentales, mientras que en el caso de la ECV, la mortalidad era menor en el centro de Europa Occidental, con mayores tasas en países alrededor de esta área, incluyendo algunos países mediterráneos como Grecia, Portugal y regiones del sur de España e Italia.

Los investigadores calcularon las tasas de mortalidad estándar para enfermedad cardiaca isquémica e ictus a partir de datos proporcionados por la oficina de estadísticas de la Comunidad Europea (Eurostat) y las oficinas de estadísticas nacionales de todos los países. Se concentraron en el grupo de edad que iba de los 45 a los 74 años y dividieron las tasas en cinco grupos poblacionales.

Según explica Jacqueline M~ller-Nordhorn, directora del estudio, "con respecto a la enfermedad cardiaca isquémica existe un claro gradiente en mortalidad que va de noreste a sudoeste. En particular, en los países del centro y este de Europa existen tasas de mortalidad superiores en comparación con otros países europeos. Las tasas de mortalidad más bajas se encuentran en Francia, Portugal, Italia y España. Existe una variación considerable dentro de cada país en Alemania, Reino Unido y Polonia".

En lo que se refiere a las tasas de mortalidad por ictus, la investigadora explica que existe un patrón de variación regional diferente en comparación con la enfermedad cardiaca. La mortalidad por ictus es menor en el centro de Europa Occidental con las menores tasas de mortalidad nacionales en Suiza, Francia, Noruega y España. Existe una variación interregional considerable en Italia, España, Portugal y Reino Unido.

Según M~ller-Nordhorn, la mortalidad por ambos trastornos ha disminuido continuamente en la mayoría de países europeos occidentales en las pasadas décadas, gracias a actuaciones de salud en países como Finlandia.

En la actualidad, las guías médicas para el tratamiento y prevención de la enfermedad cardiovascular dividen Europa en Países de alto y bajo riesgo, y los especialistas tratan a sus pacientes según el bloque en el que está su país. Sin embargo, la investigadora señala que el estudio muestra que muchos países han cambiado de alto a bajo riesgo y que además, estas clasificaciones no tienen en cuenta las variaciones regionales.

"Una mala clasificación podría tener un gran impacto en la población con independencia del número de personas no tratadas de forma adecuada, por exceso o defecto. Las actualizaciones periódicas del patrón complejo de la variación regional en Europa son necesarias para que sea posible una prevención eficaz", añade M~ller-Nordhorn.

Según la investigadora, sería más apropiado y práctico clasificar a los países de Europa Occidental como de bajo riesgo y a los del centro y este de Europa como de alto riesgo. De otra forma, señala, existiría una sobreestimación del riesgo cardiovascular actual en ciertas poblaciones, lo que conduciría a terapias y costes innecesarios.

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