MADRID, (EUROPA PRESS) La mejor forma de llevar una alimentación equilibrada durante la jornada laboral consiste en reducir la ingesta de grasas, tomar "alimentos fácilmente digeribles como frutas, verduras y lácteos" y evitar el café ya que la cafeína "fomenta el estrés e incide negativamente en el rendimiento laboral", según comentó el vicepresidente de la Academia de Ciencias Médicas y coordinador del Servicio de Prevención del Ayuntamiento de Bilbao, Juan Goíria, en una mesa redonda sobre Alimentación y Trabajo patrocinada por el Instituto Tomás Pascual Sanz en el Congreso de la Sociedad Española de Nutrición.

La principal ventaja de este tipo de alimentación es que "favorece la digestión, haciéndola menos pesada", aspecto fundamental para continuar después de comer con la actividad laboral, porque no hay que olvidar que "la dieta debe ajustarse al trabajo que vamos a realizar", comentó el doctor Goíria. De acuerdo con estas recomendaciones, un menú ideal empezaría con un plato de pasta, una ensalada, tomate o verdura, seguido después por un pescado blanco o una carne a la plancha, cocinada con poca grasa, para acabar con una pieza de fruta, un yogur o una porción de queso de Burgos, según informó hoy el Instituto Tomás Pascual Sanz en un comunicado. De este modo, hay algunas costumbres, como tomar bebidas alcohólicas durante las comidas que, aunque algunos expertos recomienden acompañar las comidas con una copa de vino, "es mejor dejar para otro momento del día, en entornos no laborales, porque el alcohol influye en la capacidad de concentración", puntualizó el coordinador del Servicio de Prevención del Ayuntamiento de Bilbao. Otros problemas de las comidas en el trabajo son la falta de tiempo, el frenético ritmo laboral o el picar a deshoras. Estas costumbres propician la aparición de "trastornos alimenticios graves". Una de las recomendaciones que hizo el doctor Goíria para evitarlos fue "sustituir el típico bocadillo o pincho de media mañana por unos frutos secos o una pieza de fruta pelada". Asimismo, el estrés laboral también supone un arma de doble filo porque ocasiona desórdenes en el metabolismo, y puede engordar o adelgazar en función de cómo afecte a cada individuo. "Para comer hay que tomarse el tiempo necesario y se necesita un cierto descanso, incluso es aconsejable andar unos diez minutos después de cada comida", concluyó el doctor Goíria.