Las bebidas carbonatadas determinan "cierta movilidad visceral" y provocan un "efecto beneficioso en pacientes con dispepsia y estreñimiento funcional" según el doctor Rosario Cuomo de la Unidad Gastronterológica del Departamento de Medicina Clínica y Experimental del Hospital Universitario Federico II de Nápoles, Italia. En esa línea, la sola percepción del CO2 en esos pacientes --indica Cuomo-- origina un "nuevo sabor" que "mejora la contracción de la vesícula bilial y produce la excitación de la cavidad oral". Asimismo, "experimentos con la activación cerebral demuestran que las bebidas carbonatadas estimulan una zona concreta del cerebro que tiene que ver con la segregación de saliva y la percepción del sabor dulce", explica el profesor Cuomo.

Enviar a un amigo