MADRID, (EUROPA PRESS) La educación sanitaria activa, que predica la conveniencia de evitar el reposo y mantener el mayor grado posible de actividad física, aunque haya dolor, mejora las dolencias de la espalda en los ancianos ingresados en residencias, según un estudio realizado por la Fundación Kovacs publicado por la revista científica ‘Spine’ en su último número. Según explicaron los autores del estudio en un comunicado, esto rompe la creencia de que la higiene postural es el aspecto esencial de las campañas de prevención y educación de las dolencias de la espalda entre los ancianos, en el que se han basado la práctica totalidad de las campañas realizadas hasta ahora

En la investigación, cofinanciada por el IMSERSO, el Ayuntamiento de Palma de Mallorca y la propia Fundación, participaron 661 ancianos ingresados en doce residencias de la tercera edad, a los que se les impartieron tres tipos distintos de programas de educación sanitaria. Todos ellos consistieron en una charla en grupo de 20 minutos impartida por un médico y el reparto de un folleto a los asistentes. En el primer grupo se transmitieron conceptos de higiene postural, enseñando cómo realizar las actividades cotidianas reduciendo la carga para la espalda. En el segundo (‘educación activa’) se enfatizó la conveniencia de evitar el reposo y mantener el mayor grado posible de actividad física, aunque hubiera dolor. En el tercer grupo se dieron consejos sobre salud cardiovascular, centrados en la conveniencia de mantener controlada la presión arterial. Este último se consideró un grupo ‘control’ para determinar la mejoría inespecífica que podían sentir los participantes en el estudio por el simple hecho de participar en él. El estudio concluye que el grado de incapacidad por dolor de espalda mejoró en los tres grupos, incluso entre quienes recibieron las charlas sobre salud cardiovascular, pero que esa mejoría fue mayor en el que recibió las charlas de educación activa. Las diferencias a favor de ese grupo fueron "estadística y clínicamente significativas", y siguieron manteniéndose seis meses después. Por el contrario, en comparación al grupo control las charlas de higiene postural sólo depararon una mejoría nimia y transitoria, que desapareció después de un mes. Por ello, los autores concluyen que "se confirma la necesidad de usar siempre métodos de investigación tan rigurosos como los empleados en este estudio, para evitar atribuir a las medidas que se evalúan efectos que realmente son inespecíficos".