La jubilación constituye una etapa cuya principal expectativa es la de la llegada de un periodo de seguridad financiera después de una larga vida laboral.

Pero la certeza de esta prosperidad económica muchas veces pertenece más a la ficción que a la realidad. De hecho, España se encuentra a la cola en cuanto a planificación financiera previa a la etapa de retiro, lo que provoca inevitablemente que “mucha gente se encuentre con una situación en la que no va a tener una condición financiera sostenible por no haber sido informados de la necesidad de ahorrar para afrontar esta etapa”, asegura Jaime Kirkpatrick, Consejero Delegado de Aegon España.

Este dato se desprende del Estudio Anual de Preparación para la Jubilación 2017 de Aegon, presentado el martes por Kirkpatrick y Juan Ramón Rallo, analista económico y profesor en OMMA e ISEAD.

En el informe, elaborado en base a una encuesta en la que han participado 16.000 personas de 15 países, de las cuales 1.000 tienen nacionalidad española, se pone de manifiesto la insuficiente situación de España en el supuesto de preparación para la jubilación, sólo superada por Japón.

La diferencia que se deriva de la comparación entre España y el resto de países se debe, según estos expertos, a la falta de traslación de información acerca de la precariedad que puede haber en el sistema de pensiones de aquí a 2050. “El Gobierno nos vende que las pensiones son sostenibles, pero no informa a la población acerca del dato proporcionado por el último informe de la Comisión Europea, que nos dice que en unas décadas, la tasa de sustitución -esto es, el porcentaje de pensión cobrada cuando te jubilas en relación con el último sueldo- caerá un 38%” afirma Rallo.

Juan Ramón Rallo ha asegurado que si se oculta este dato y además se dice “que el sistema de pensiones público actual es sostenible, pero no se informa del escenario futuro, el español actual lo que hace es aceptar el mensaje”, no siendo consciente de que cuando llegue a la edad de jubilación “no podrá dejar de trabajar o no podrá permitirse una situación económica sostenible”. En la presentación del informe se ha insistido además en que, al no poder evitarse este escenario de caída de la tasa de sustitución, “la única solución pasa por fomentar el ahorro y por no ocultar la información” para que el consumidor “no se confíe”. “En el resto de países ya se ha informado de este futuro recorte , y sus ciudadanos han empezado a ahorrar. En España no.”, ha declarado Rallo.Para no encontrarse sorpresas a partir de los 65, Kirkpatrick ha asegurado que la única fórmula de ganarse una seguridad es la de “convertirnos en ahorradores habituales y perseverar”, aunque para ello hace falta la creación por parte del Ministerio de Economía de una “cultura financiera” y una mayor “concienciación de la población por parte de los altos cargos”. “En España sólo se piensa en el corto plazo”, sentencia Juan Ramón Rallo.

Por otra parte, del estudio de Aegon también se desprende el dato de que nada menos que el 63% de los españoles encuestados tiene previsto jubilarse a los 65 años o antes, algo que contradice a otras dos circunstancias que refleja el informe: el hecho de que España se encuentre a la cola en cuanto a preparación de la jubilación lo que, según Kirkpatrick “retrasaría y mucho esa edad de retiro”; y la creencia de la población de que el 65% de sus ingresos durante la jubilación proceda del Estado, optimismo derivado de “no informar que en unas décadas, el sistema de pensiones públicas no podrá mantener este gasto”, ha reiterado el Consejero Delegado de Aegon.

Alternativas a los planes de pensiones

Respecto a los métodos de ahorro de cara a la jubilación, ambos ponentes han coincidido en afirmar que en España se asocian reiteradamente dos nociones: preparación para la jubilación y planes de pensiones. “La preparación para la jubilación es el sistema para llegar a esta etapa con activos convertibles en ingresos, que permitan vivir con dignidad”, mientras que los planes de pensiones “son únicamente una de las alternativas” ha indicado Kirkpatrick.

En la ponencia se ha subrayado también la necesidad de dar luz a otras fórmulas financieras de ahorro que no pasan por la mesa de un banco. Una de ellas, ha apuntado Rallo, es la “inversión pasiva, aunque en España triunfa más la gestión activa por parte de terceros, que muchas veces carece de sentido”, pero esta tendencia no se corrige “por falta de asesoría respecto al abanico de instrumentos disponibles”.

Fuente: Ana Belén Ramos, elmundo.es