El tratamiento de la depresión en los mayores es imprescindible para prevenir la aparición de la demencia, según han destacado varios especialistas en el congreso que la Sociedad Española de Psiquiatría Privada (ASEPP) ha celebrado este fin de semana en Sevilla.

El envejecimiento de la población ha aumentado el número de personas mayores, con varias patologías crónicas y polimedicamentados, expuestos a la depresión, según un comunicado de este congreso medico.

El psiquiatra Ángel Moríñigo, especializado en demencias, ha destacado en este evento que la depresión de aparición tardía, la que se inicia en edad geriátrica, “es un factor de riesgo para la demencia”. “Su tratamiento no sólo es imprescindible para mejorar al paciente depresivo y aportarle mayor bienestar sino también para prevenir su conversión a una demencia con el curso de los años”, ha añadido el doctor Moríñigo.

Ha añadido que recientes investigaciones han asociado los síntomas depresivos y el riesgo de enfermedad de alzéhimer, según han revelado técnicas de neuroimagen a través del estudio de pacientes control sin depresión o con cuadros depresivos muy leves. “En la depresión de aparición tardía se relaciona con el riesgo de demencia especialmente en la demencia de tipo alzhéimer y la de tipo vascular”, ha asegurado.

Moríñigo ha advertido de la dificultad de diferenciar una depresión que va a abocar a la demencia de una depresión pura y ha recomendado para ello las pruebas de neuroimagen, como la Tomografía por Emisión de Positrones (PET).

Aunque ha admitido que los síntomas “puramente emocionales” de la depresión revierten si se tratan bien con antidepresivos, en el caso de muchas personas mayores se mantiene el riesgo de derivar en demencia, por lo que es recomendable analizar otros factores, como los antecedentes familiares o los factores de riesgo para la demencia vascular.