Madrid, 19 sep (EFE).- Un 30% de los casos de obesidad tienen una base genética, ya que hay más de 400 genes vinculados con el desarrollo de sobrepeso, según la jefa de la Unidad de Genética del Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid, María Orera Clemente.

El conocimiento de estos genes permite determinar si una persona tiene más posibilidades de adelgazar con el ejercicio o con una dieta baja en calorías, e incluso sirve para poder conocer el tratamiento para la obesidad, de los que existen en el mercado, al que cada uno responde mejor. Todos estos datos será posible conocerlos con un análisis genético de la obesidad, un estudio que ya se hace en muchos países y que permite personalizar el tratamiento y la dieta. En breve este estudio de la obesidad lo hará en España un laboratorio privado de genética, en el que María Orera Clemente es la directora médica. La genetista explicó que el análisis genético debe hacerse cuando el endocrino quiera saber qué factores de su obesidad deben atribuirse a la genética y cuáles a su forma de vida y alimentación. Orera Clemente recordó que la obesidad ha pasado de ser un problema estético a convertirse en un factor de riesgo para numerosas enfermedades, como la hipertensión, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. La obesidad surge cuando la cantidad de energía ingerida es superior a la energía que se gasta, algo que es muy frecuente en la actualidad en que hay comida en abundancia y se tiende a hacer mucho menos ejercicio que en el pasado. La acumulación de reservas de grasa era una ventaja genética en tiempos pretéritos, en los que la comida escaseaba, mientras que ahora es mejor no tener estos genes de ahorro de energía, que facilitan el sobrepeso. Las personas con mayor tendencia al sobrepeso son mujeres entre los 45 y los 55 años y también es superior la incidencia en parejas, en un mayor porcentaje que en las personas solteras, según Orera Clemente. Conocer la predisposición genética puede ayudar a prevenir el sobrepeso y a llevar hábitos de vida más saludables, ya que para desarrollar obesidad es necesario un equilibrio entre la energía que consume cada metabolismo y lo que se gasta, y en ambos factores influyen los genes.EFE