El programa ‘Bright Bodies’, una estrategia diseñada por científicos de la Universidad de Yale (Estados Unidos) que combina ejercicio, educación nutricional, y ayuda para adquirir hábitos más saludables, además de involucrar a toda la familia.

MADRID.- Ayuda a los más jóvenes a perder peso, reducir grasa corporal o mantener alejado el riesgo de la diabetes. Y, según parece, es más efectivo que las dietas y regímenes tradicionales. Se trata del programa ‘Bright Bodies’, una estrategia diseñada por científicos de la Universidad de Yale (Estados Unidos) que combina ejercicio, educación nutricional, y ayuda para adquirir hábitos más saludables, además de involucrar a toda la familia. La revista ‘Journal of The American Medical Association’ (‘JAMA’) publica esta semana un estudio sobre este programa, creado específicamente para jóvenes urbanos, en el que se comparan los beneficios de este plan frente a los que pueden obtenerse a través de estrategias de adelgazamiento tradicionales. Los resultados muestran que este nuevo programa podría ser mucho más efectivo que las pautas que habitualmente se indican para los niños con sobrepeso. El trabajo investigó el caso de 209 niños con sobrepeso de edades comprendidas entre los 8 y los 16 años. La mitad siguió una estrategia clínica para el control del peso convencional, mientras que el resto fue incluido en este programa intensivo. Las evoluciones de los miembros de ambos grupos se midieron cada seis meses durante un año. Toda la familia contra la obesidad Los jóvenes que participaron en el programa ‘Bright bodies’ asistieron a clases de nutrición o aprendizaje de hábitos alimenticios una vez a la semana. Además, al menos uno de sus progenitores también obtuvo, por separado, indicaciones sobre alimentación o costumbres dietéticas. En todas las clases se hizo especial hincapié en la importante labor de los padres a la hora de enseñar a los jóvenes adecuados hábitos alimenticios. Fundamentalmente, se enfatizó en la necesidad de consumir dietas pobres en grasa, alimentos ricos en nutrientes y raciones moderadas. Los chicos practicaron, además, sesiones de 50 minutos de ejercicio dos veces a la semana en los seis primeros meses del estudio. Entre otras actividades, se utilizaron juegos para motivar y captar la atención de los participantes. Además de actividades y deportes tradicionales, los participantes jugaron al ‘Dance, dance revolution’, un videojuego en el que los participantes deben competir entre sí para ver quién es el mejor bailarín y puede seguir las pautas y pasos de baile que el programa va marcando. La actividad física programada se incrementó en los últimos seis meses de la investigación y, además, se animó a los participantes a que realizaran ejercicio por su cuenta. Los resultados Tras un año de seguimiento, los resultados del estudio mostraron que "el impacto de el programa ‘Bright Bodies’ fue altamente favorable", tal como explican los autores del estudio. Los participantes sí experimentaron una notable pérdida de grasa corporal y una reducción de los índices de masa corporal, aunque el estudio apenas registró pérdidas de peso en este grupo de participantes. Esto se debe según los investigadores, al crecimiento experimentado por los participantes. Los jóvenes aumentaron su estatura y complexión, y aunque perdieron grasa corporal, su peso apenas varió. Por el contrario, tanto el peso, como los índices de masa corporal o los niveles de grasa aumentaron notablemente en los participantes del grupo de control. El estudio también puso de manifiesto que los jóvenes del programa intensivo también experimentaron una mejora en sus niveles de colesterol en sangre y su sensibilidad a la insulina, lo que indica un alejamiento del riesgo de la diabetes tipo 2, un mal cada vez más común entre las personas con obesidad o sobrepeso. "Hemos mostrado que un programa basado en la familia que emplea educación nutricional, modificación de los hábitos y ejercicio supervisado puede reducir los índices de masa corporal, mejorar la composición del cuerpo y aumentar la sensibilidad a la insulina", explican los autores del estudio, quienes atribuyen gran parte del éxito del programa "al contacto continuo entre familiares y profesionales médicos".