PAMPLONA, (EUROPA PRESS) El psiquiatra de la Clínica Universitaria de Navarra Adrián Cano advirtió hoy en Pamplona de que en los meses previos al verano aumenta la incidencia de adolescentes con trastornos del comportamiento alimenticio, "pues las campañas que animan al consumidor a adelgazar para la época estival están entonces en su apogeo". Adrián Cano afirmó que "este colectivo es especialmente vulnerable porque se encuentra en una etapa de cambios físicos y psíquicos que pueden no aceptarse". Así lo aseguró hoy el especialista, director junto con Jokin de Irala del curso "Retos actuales en la educación escolar", que se celebra en la Universidad de Navarra

No obstante, indicó que el aspecto social no supone el único desencadenante, y argumentó que "intervienen factores hereditarios -las hijas de madres que han padecido trastornos alimentarios tienen mayor probabilidad de sufrirlos-; familiares y de personalidad". Según este especialista de la Clínica Universitaria, los trastornos más frecuentes son anorexia nerviosa, bulimia nerviosa e inespecíficos. "Los dos primeros cuadros -explicó- se inician con este último: personas que desean estar delgadas y no quieren comer, pero que no cumplen criterios tan estrictos para ser diagnosticadas de ellos". Asimismo, destacó que hay una incidencia y prevalencia cada vez mayor de estos casos de inespecificidad, que "hay que tratar lo antes posible para que no evolucionen a anorexia o bulimia completa". Adrián Cano ejemplifico, como síntomas de estos trastornos, que "los adolescentes se vuelven muy responsables, tratan de comer solos, juguetean con los alimentos, controlan los productos que toman, pesan la comida, hacen más ejercicio, tienen dificultades para dormir y tienden al retraimiento social". Una vez detectado, recalcó la importancia de "no mostrar un sentimiento de culpa, sino de comprensión y respeto". "Los padres deben describirles el problema sin hacer reproches, expresando su preocupación por las actitudes que perciben y animándoles a recurrir a un experto", añadió. Como solución, el psiquiatra de la Clínica Universitaria apostó por "fomentar la comunicación con los hijos y favorecer la responsabilidad de la educación familiar para prevenir estos trastornos de conducta alimentaria". Además recomendó hacerles partícipes de la elaboración de las comidas en el hogar o evitar castigarles con cuestiones relacionadas con la alimentación, como dejarles sin postre.