Granada, (EFE).- España es el cuarto país europeo con mayor tasa de obesidad infantil, después de Italia, Grecia y Malta, lo que los especialistas atribuyen al abandono del modo de vida mediterráneo, que incluye la siesta y el ejercicio físico, prácticas con las que además se consigue una longevidad saludable. Así lo ha manifestado hoy el presidente de la Asociación de Diplomados Universitarios en Nutrición Humana y Dietética de Andalucía (ADUNDA), Luis Morán, que ha ofrecido una conferencia dirigida a más de medio centenar de personas mayores para que recuperen sus antiguos hábitos alimenticios y aumenten la longevidad.

La V Jornada del Ciclo de Conferencias sobre Alimentación Saludable es un proyecto enmarcado en las actividades del Instituto Europeo de la Alimentación Mediterránea, entidad adscrita a la Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta, que recorrerá las capitales andaluzas para que los mayores se mantengan fieles a la alimentación que tenían hace 50 años. Morán ha instado a los mayores a que se presenten como "modelos" para sus nietos en materia de alimentación, ya que un 30 por ciento de la población infantil padece obesidad, y entre este porcentaje, Andalucía es la segunda región en España con este problema. La propuesta alimenticia es la ingesta de, en orden de importancia, legumbres, cereales, frutas, verduras, pescado, carne, lácteos y aceite de oliva virgen extra para prevenir la aparición del cáncer, el alzheimer o frenar el envejecimiento, según el presidente de ADUNDA. Los productos muy grasos, como los embutidos o los frutos secos, también se incluyen en la dieta mediterránea, que se popularizó poco después de la II Guerra Mundial y aporta beneficios a la salud cuando su consumo es moderado y proporcional a la actividad física que se realiza. Para Morán, otro factor importante a tener en cuenta son las proteínas de origen animal, ya que su ingesta excesiva es precursora de la aparición de enfermedades como el cáncer de colon, por lo que ha aconsejado a los mayores consumir más pescado (entre tres y cinco raciones a la semana) que carne (dos o tres raciones a la semana). El vino y la cerveza son otros productos que alargan la longevidad de las personas, "siempre que no se abuse de ello", ya que según diversos estudios, el tanino de los vinos tintos ayuda a mantener más limpias las arterias y contribuye a evitar enfermedades cardiovasculares. Asimismo, el resveratrol, una sustancia que se encuentra en la piel de la uva negra, puede ayudar a retrasar el envejecimiento y prevenir enfermedades geriátricas como el Alzheimer, aunque consumir alcohol por encima de los 30 gramos diarios causa graves daños en el hígado, el cerebro y el corazón. EFE