MADRID, (EUROPA PRESS) La creación del mapa genético responsable de la obesidad permitirá establecer con precisión el riesgo individual de padecerla, así como diseñar el tratamiento adecuado para llegar al peso normal cuando sea necesario, o el tipo de dieta o actividad para prevenirla, señaló hoy el experto José María Ordovás, catedrático de Nutrición y Genómica de la Universidad de Tufts y candidato al Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2007.

El profesor Ordovás, además, adelanta una investigación para identificar los genes implicados en la aparición de esta alteración metabólica y se espera que se pueda contar con una aplicación práctica en la próxima década. "Una vez que se conozcan los paneles de genes responsables de la obesidad, la aplicación en la sociedad es relativamente sencilla. A través de chips genómicos podremos saber cuál es el riesgo de una persona de sufrir obesidad", afirmó Ordovás durante la conferencia ‘Genes y Alimentación, claves para la salud’, organizada por la Fundación Rafael del Pino con el apoyo de la Fundación Lilly. Estos paneles, además, facilitarían la tarea de los especialistas, pues además de determinar el riesgo individual, permitirán establecer el tratamiento adecuado y diseñar medidas de prevención individualizadas para la obesidad. Agregó Ordovás que, hasta el momento, se han observado 250 genes relacionados con la obesidad. Si bien, aún no se ha podido demostrar que todos ellos vayan a ser los que finalmente formen parte de esos paneles genéticos "porque todavía es necesario hacer estudios que confirmen su implicación", sí son un número suficiente para prever su traslado a la práctica clínica. "Mi esperanza es que con los recursos tecnológicos que tenemos, podamos conseguirlo en 4 o 5 años, un periodo de tiempo relativamente corto desde un punto de vista científico", dijo. EL MAPA EN LA REGIONES. Ordovás señaló que para obtener mejores resultados se necesita hacer estudios en grandes poblaciones y en coordinación con otros equipos de investigación internacionales. "Sólo creando grandes alianzas podremos responder a las grandes preguntas", enfatizó. Sin embargo, aclaró que no se deben extrapolar los resultados de los estudios a cualquier población, pues en cada una de éstas hay una serie diferente de mutaciones genéticas que son características de la zona geográfica y de la cultura. "Una mutación de un gen detectada en Estados Unidos puede replicarse en España, o no. Por esta razón, es preciso llevar a cabo estudios por regiones", subrayó. Además, sostuvo este especialista, la expresión de un gen vinculado a la obesidad está determinada por el entorno del individuo y por su interrelación con otros genes. "Es muy posible que los genes no sólo se ‘hablen’ con el medioambiente sino entre ellos y den lugar a combinaciones de genes que originen un mayor o menor riesgo de obesidad". Lo que buscan los investigadores, entonces, es crear paneles de genes, regionales o globales, que permitan establecer el riesgo individual de obesidad con mayor precisión. Al referirse a la relación de los genes con el entorno individual y el concepto de nutrigenómica, el profesor Ordovás calificó la dieta mediterránea como "una excelente acomodación de la genética de la población mediterránea a las condiciones del entorno, y es fruto de la transmisión generación tras generación de unos hábitos alimentarios que garantizan una mayor longevidad. Es la expresión de la adaptación del organismo al medio a través de la dieta". LA CANDIDATURA. Ordovás manifestó sobre su nominación al Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2007, presentada por la Sociedad Española de Arteriosclerosis, que: "el hecho en sí de que mis colegas presenten mi candidatura ya supone un gran premio para mí".