De este modo, los científicos estadounidenses compararon los índices de mortalidad teniendo en cuenta los factores condicionantes y comprobaron que los abstemios y los "grandes bebedores" --tres o más bebidas diarias-- tenían unas tasas de fallecimiento un 49 y un 42 por ciento superiores, respectivamente, en comparación con los bebedores moderados.
"Mientras que el abuso del alcohol está relacionado con una gran variedad de complicaciones médicas, la evidencia epidemiológica demuestra que el consumo moderado esta relacionado con la reducción de la mortalidad total", comenta el autor del estudio, Charles J. Holahan.
Además, "este es uno de los primeros estudios relacionados con el consumo de alcohol y la salud que no incluye sólo a bebedores y no bebedores, sino que abarca desde los abstemios hasta los grandes bebedores pasando por los que mantienen un consumo moderado", apunta este experto, profesor del Departamento de Psicología de la universidad tejana.
Sobre la alta tasa de fallecimiento presentada por los abstemios, Holahan señala que "las personas que no consumen nada de alcohol se mostraron significativamente más propensas a tener otros problemas como obesidad, consumo de tabaco o trastornos depresivos".
FACTORES CONDICIONANTES Asimismo, "los abstemios de la muestra tenían un estatus socioeconómico significativamente más bajo que los bebedores moderados, demostraron menos actividad física, tener menos amigos y ser solteros en mayor proporción", explica.
No obstante, el autor del estudio advierte de que "beber más de dos bebidas con alcohol al día está asociado con un mayor riesgo de adicción y de potenciales efectos secundarios al interactuar con mezclarse con medicamentos".
En cualquier caso, apunta Holahan, "las personas que son abstemias no deberían comenzar a beber para intentar mejorar su salud, ya que corren el riesgo de tener problemas para controlar su consumo por la falta de costumbre y podría empeorar su estado de salud general más que si no bebiera".