Según explica John Anthony Bauer, responsable del estudio, "el
humo de tabaco ambiental en los niños no es sólo malo por sus
perjuicios respiratorios, como se ha demostrado en otras
investigaciones. Nuestros datos apoyan la idea de la importancia de
sus efectos cardiovasculares, en particular en el caso de los más
pequeños y los que están obesos. No habíamos investigado el impacto
de la obesidad en anteriores estudios".
Los investigadores reclutaron a chicos y chicas estadounidenses
entre los que se incluían niños de entre 2 y 5 años y 107
adolescentes de entre 9 y 18 años. En el estudio se incluían niños y
adolescentes negros, blancos e hispanos y menores con obesidad.
Los resultados mostraron que existía un vínculo entre la
exposición al humo de segunda mano del ambiente y un marcador de
lesión vascular en los niños pequeños. Este vínculo se duplicaba en
los niños de menos edad que estaban obesos. Además, los adolescentes
obesos expuestos al humo mostraban el doble de señales de lesión
vascular que los de peso normal.
Otros resultados mostraban que los pequeños tenían un riesgo
cuatro veces mayor a la exposición al humo de tabaco en comparación
con los adolescentes, a pesar de los informes similares de exposición
al humo en el hogar.
Así, los más pequeños tenían una reducción del 30 por ciento en
las células progenitoras endoteliales vasculares en circulación, un
tipo celular que participa en la reparación y mantenimiento de una
red sana de vasos sanguíneos.
"Los cambios que detectamos en estos grupos de niños son similares
a los cambios que son riesgos bien conocidos de la enfermedad
cardiaca en adultos. Esto sugiere que algunos aspectos de la
enfermedad cardiaca adulta podrían iniciarse a inicios de la
infancia, donde las estrategias de prevención podrían tener un gran
impacto a largo plazo", afirma Bauer.
Los investigadores determinaron la extensión de las exposiciones
de humo de tabaco ambiental y, a través de muestras de sangre,
analizaron los marcadores de lesión vascular e inflamación en cada
niño. Los autores también midieron la cantidad de células
progenitoras endoteliales circulantes y obtuvieron la altura, peso,
presión sanguínea e información socioeconómica de cada niño
estudiado.
Los autores añaden que muchas formas de enfermedad cardiovascular
comienzan en la infancia y que al menos en Estados Unidos, una cuarta
parte de los niños están expuestos al humo de tabaco ambiental. Los
investigadores intentaron determinar si los niños expuestos al humo
de tabaco tenían cambios medibles en los marcadores de enfermedad
cardiovascular y si algunos niños, en particular los obesos, estaban
bajo un mayor riesgo de desarrollar estos problemas.
"Sabíamos que el humo de tabaco ambiental y el tabaquismo producen
un aumento de la oxidación y la inflamación. Otros estudios en los
pasados años han mostrado que la obesidad es un trastorno fisiológico
de inflamación crónica de bajo grado y que puede conducir a daños
vasculares. Creemos que los dos factores juntos, exposición al humo y
obesidad, podrían interactuar para amplificar el grado de inflamación
o daño celular vascular que se produce", explica Bauer.
Los autores concluyen que sus descubrimientos se añaden a la
importancia de eliminar el tabaquismo y las exposiciones asociadas,
en especial en niños, y que los niños obesos podrían necesitar
incluso estar más protegidos frente a este tipo de exposiciones.