Aunque la morfina ha sido el tratamiento estándar para el
postoperatorio y el dolor crónico en el cáncer durante dos siglos, un
creciente número de estudios muestra que los analgésicos basados en
opiáceos pueden estimular el crecimiento y expansión de las células
cancerígenas.
Dos nuevos estudios demuestran cómo la protección de las células
del cáncer de pulmón frente a los opiáceos reduce la proliferación,
invasión y migración celular tanto en cultivos 'in vitro' como en
ratones.
Según explica Patrick A. Singleton, "si se confirmara
clínicamente, esto podría cambiar cómo practicamos la anestesia
quirúrgica en nuestros pacientes de cáncer. Esto también sugiere
posibles nuevas aplicaciones de esta nueva clase de fármacos que
podrían ser exploradas".
Los investigadores comenzaron una serie de estudios para examinar
muchos de los efectos periféricos de los opiáceos y los posibles
beneficios de bloquear estos efectos.
En los estudios de laboratorio, la morfina puede promover de forma
directa la proliferación de células tumorales e inhibir la respuesta
inmune. Los investigadores descubrieron que los opiáceos también
promueven la angiogénesis, el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos,
y disminuye el funcionamiento de la barrera cerebral, efectos que
podrían empeorar las enfermedades en las que participan la pérdida
vascular, incluyendo la lesión pulmonar aguda en los modelos
experimentales.
Según los investigadores, en las instalaciones quirúrgicas, el
menor funcionamiento de barrera podría facilitar a los tumores
invadir el tejido y expandirse a lugares distantes. Además, el
aumento de la angiogénesis ayuda a los cánceres a proliferar en una
nueva localización.
En sus estudios los investigadores se centraron en los receptores
opiáceos mu como reguladores del crecimiento y la metástasis tumoral
y examinaron la capacidad del fármaco metilnatrexona (MNTX) para
atenuar estos efectos. El MNTX, aprobado por las autoridades
estadounidenses en 2008, bloquea los efectos secundarios de la
morfina pero no interfiere con sus efectos sobre el dolor, que se
centran en el cerebro.
Los investigadores utilizaron dos modelos diferentes de cáncer
pulmonar de células pequeñas y mostraron que MNTX inhibía los efectos
de los opiáceos que promueven los tumores. En un estudio utilizaron
células de carcinoma bronquioloalveolar y MNTX bloqueó las señales
oncogénicas y evitó la proliferación y migración de las células
tumorales.
En otro estudio, en el que se emplearon células de carcinoma de
pulmón Lewis, los ratones sin el receptor opiáceo mu no desarrollaron
los tumores que sí desarrollaron los ratones a los que se inyectaron
las células cancerígenas.
Después, los investigadores mostraron que MNTX reducía la
proliferación de las células cancerosas alrededor del 90 por ciento
en los ratones normales. Esto también evitó la invasión en las
células en cultivo y el crecimiento y metástasis tumoral en los
ratones. Los autores concluyen que los receptores opioides promueven
el crecimiento, angiogénesis y metástasis tumoral en el cáncer de
pulmón Lewis y que MNTX atenúa estos efectos oncogénicos.