Un estudio concluye que existe una correlación significativa entre el nivel de globalización de un país y el grado de obesidad y de ingesta de calorías de su población. Elaborado por la profesora del IESE Núria Mas y por el profesor de la London School of Economics Joan Costa-Font, este estudio lleva por título “Globesidad”, el término que han acuñado sus autores para describir esta relación.

El informe analiza los datos de 26 países de todo el mundo durante 15 años (de 1989 a 2004), entre ellos los de España, EEUU, Reino Unido, Japón y Francia, pero no permite obtener conclusiones de cada uno, sino que estudia a este grupo en su conjunto.

Así, el estudio concluye que cada punto de aumento de la desviación estándar se asocia a un aumento del 20 % de la población obesa de un país y de un 4 % de la ingesta de calorías en cada uno de estos países, lo que se traduce en 74,8 calorías adicionales por día y 17 gramos de grasa.

Es decir, que cuanto más crece el índice de globalización de estos países en relación a la media aritmética, más tiende también a aumentar el número de obesos en cada país, aunque cada uno en proporción al peso que tenía la obesidad allí, de forma que no es lo mismo un 20 % de aumento en un país como EEUU, con más cantidad de obesos, que en Francia.

El estudio analiza tanto el impacto de la llamada de la globalización económica como la social en la obesidad, y concluye que esta última tiene “mucho impacto”, ha explicado a Efe la profesora Núria Mas. La globalización social mide factores como los estilos de vida o bien la occidentalización de una sociedad, de forma que el entorno “obesogénico”, el que fomenta la comida poco sana y el sedentarismo, tiene una influencia importante sobre la obesidad, ya que “si te relacionas con gente que siempre usa el ascensor, tú también lo coges” para evitar subir escaleras.

La globalización económica también tiene influencia en la obesidad, aunque este aspecto de la globalización podría parecer más lógico, porque tiene que ver con los ingresos de cada persona o el precio de los alimentos, por ejemplo.

Otra conclusión del estudio que puede resultar polémica es que la mayor incorporación de la mujer al mundo laboral ha tenido también un impacto sobre el aumento de la obesidad. Núria Mas matiza que han usado el dato de la incorporación de la mujer al mercado laboral porque resulta más interesante que el del hombre para medir tendencias sociales, dado que ha experimentado mayor variación. No obstante, ha asegurado que esta conclusión debe interpretarse en el sentido de que, en la medida en que hombres y mujeres tienen menos tiempo para cocinar y consumir alimentos frescos, ello ha tenido impacto también en la obesidad.

Aunque el estudio no ofrece datos por país, sí que incluye datos acerca del aumento de la obesidad en las últimas décadas. Así, si en 1990 el porcentaje de obesos en EEUU era del 23 %, actualmente es del 34 %; en España solo el 7,8 % de la población era obesa en 1990, un porcentaje que ahora es del 16,6 %.