Viernes 3 Septiembre 2010

Punto Crítico

Menos mal que de vez en cuando, aparece alguien que todavía no ha perdido el norte.

Algunas veces hemos hablado de las sentencias ridículas y las indemnizaciones millonarias que en algunos países como EE UU imponen por situaciones que resultan un verdadero despropósito, pero la culpa no la tienen solo los tribunales que dictan esas cosas tan extrañas, la culpa la tienen unas gentes que no conocen el límite del bochorno y de la cara dura. Por eso algunos, aunque han hecho méritos para hacerse ricos a costa de otros de manera injusta, se han quedado con las ganas. Es el ejemplo de un tipo americano que demandó a Michael Jordan por los daños emocionales que según el interfecto, le causaba su parecido físico con la estrella del baloncesto. El individuo pedía nada menos que 364 millones de dólares para sobrellevar tamaña afrenta, pero el tribunal desestimó su demanda porque, entre otras cosas, el demandante era 10 años mayor que Jordan, 20 centímetros más bajo y en lo único que se parecían era en el color de la piel.

10.02.2010
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 Otro elemento demandó a los magos David Copperfield y David Blaine exigiéndoles el 10 por ciento de todos sus ingresos porque según él, los trucos que hacen solo pueden realizarse con la ayuda divina y como a él, que se considera Dios, nadie le pidió permiso, considera que debe llevarse un porcentaje de los beneficios. Aunque debería estar contando su anécdota enganchado a una camisa de fuerza, el tribunal, simplemente desestimó la demanda por improcedente. Otros son como don erre que erre pero a lo yanki, como un ciudadano neoyorkino que lleva gastados 7.500 dólares reclamando contra una multa de tráfico de 150. Dice que si al final la justicia le da la razón, le piensa sacar una pasta al ayuntamiento por lo pagado y por el tiempo que le está haciendo perder. Una astróloga rusa ha demandando a la NASA, porque al parecer, cuando la NASA hizo colisionar el Deep Impact contra el cometa Temple 1, al cambiar la órbita del cometa, hará cambiar las efemérides distorsionando sus horóscopos, así que le pide 300 millones de indemnización por haber alterado su horóscopo. Pero si pensaban que esas demandas solo las interponen chiflados, va a ser que no, a menos que algunos lumbreras aparentemente inteligentes y cultos, formen parte del reino de la chifladura que también cabe dentro de lo posible, sino ya que dirán qué hace un hombre llamado Roy Pearson, que es juez administrativo en Washington demandando a los dueños de su tintorería porque le han perdido unos pantalones. El juez alega que al perdérselos, la tintorería había incumplido las garantías de seguridad que promocionaba en un cartel en la entrada, de manera que amparándose en la Ley de Protección al Consumidor del Estado, el señor juez los quería empapelar y sacarles tajada. Como el juez que había perdido los pantalones, bueno, al que se los habían perdido, pedía 65 millones de dólares como indemnización, cantidad que el pasado mes de mayo decidió reducir a 54, otro juez ha decidido desestimársela. Menos mal que de vez en cuando, aparece alguien que todavía no ha perdido el norte.

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