Jueves 9 Febrero 2012

Punto Crítico

...contamos 28 mujeres asesinadas este año, a las que buenas palabras y ministerios de “igual dá”, no les han servido de nada.

A Ivana la asesinó su novio de 20 puñaladas. A Joana la mató su pareja a palos y puñaladas y terminó descuartizándola. A Isabel su pareja la apuñaló y la dejó morir desangrada. A María Victoria, su ex pareja la apuñaló hasta la muerte en plena calle… y así hasta 28 mujeres han sido asesinadas en lo que va de año por los energúmenos que tenían o habían tenido por pareja. No fueron asesinadas en el calentón de una pelea, que tampoco sería disculpable, por supuesto. Fueron asesinadas porque los tipos con los que compartían o habían compartido vida, decidieron que no era suficiente con maltratarlas, vejarlas y humillarlas y las mataron. Hay que ser mal bicho para asesinar a alguien y especialmente a alguien con quien has compartido tu vida. Y hay que ser muy mal nacido para además de asesinar a esa persona a la que un día has amado, hacerlo de la manera más atroz, porque a la mayoría de las víctimas las asesinaron con ensañamiento y de la manera más cruel; a la mayoría las apuñalaron hasta la muerte; a otras las apalearon hasta quitarles la vida; a algunas las estrangularon y a unas pocas las mataron a tiros.

20.05.2010
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No es que a los asesinos se les cruzase el cable, porque investigadores del Laboratorio de Neurobiología de Londres dicen que, aunque el amor y el odio comparten y activan algunas partes del cerebro, mientras el amor inhibe gran parte del córtex cerebral donde se procesan las ideas racionales y por eso uno se vuelve tontorrón cuando está enamorado, el escaner cerebral prueba que el odio, no solo deja intacta la parte del cerebro en la que se concentra la razón, sino que hace que esa parte se vuelve más activa. A la vista de los resultados, los investigadores han llegado a la conclusión de que quienes odian tanto que incluso son capaces de asesinar a mujeres que en otro tiempo fueron importantes para ellos, no lo hacen porque se les haya cruzado un cable, ni porque les haya dado un aire o se les haya nublado la razón, sino al contrario. La investigación demuestra que asesinan con la mente hiperactiva y con lo que los expertos llaman circuito del odio a pleno rendimiento, para calcular mejor las acciones destinadas a hacer daño. Dicho en plata. Esos malos bichos que cada cuatro días asesinan a una mujer en España, no tienen disculpa ni perdón. Matan porque son egoístas, acomplejados, violentos, crueles y malos como un demonio y ya está. Esos asesinos no merecen que los vecinos digan de ellos que parecían buenas personas porque han demostrado que son unos psicópatas inhumanos. Tampoco las mujeres deberían concederles una segunda oportunidad porque a muchas que lo hicieron, las mataron en el intento. Por eso, a la primera humillación, al primer maltrato, hay que poner tierra por medio porque un tercio de las asesinadas habían sufrido malos tratos previos, y al final, entre unas que no se deciden a romper con el agresor, otras que no quieren denunciarlo y que la justicia llega tarde y es incapaz de vigilar para que se cumplan las órdenes de alejamiento, contamos 28 mujeres asesinadas este año, a las que buenas palabras y ministerios de “igual dá”, no les han servido de nada.

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