A Ivana la asesinó su novio de 20 puñaladas. A Joana la mató su pareja a palos y puñaladas y terminó descuartizándola. A Isabel su pareja la apuñaló y la dejó morir desangrada. A María Victoria, su ex pareja la apuñaló hasta la muerte en plena calle… y así hasta 28 mujeres han sido asesinadas en lo que va de año por los energúmenos que tenían o habían tenido por pareja. No fueron asesinadas en el calentón de una pelea, que tampoco sería disculpable, por supuesto. Fueron asesinadas porque los tipos con los que compartían o habían compartido vida, decidieron que no era suficiente con maltratarlas, vejarlas y humillarlas y las mataron. Hay que ser mal bicho para asesinar a alguien y especialmente a alguien con quien has compartido tu vida. Y hay que ser muy mal nacido para además de asesinar a esa persona a la que un día has amado, hacerlo de la manera más atroz, porque a la mayoría de las víctimas las asesinaron con ensañamiento y de la manera más cruel; a la mayoría las apuñalaron hasta la muerte; a otras las apalearon hasta quitarles la vida; a algunas las estrangularon y a unas pocas las mataron a tiros.

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