Viernes 3 Septiembre 2010

Punto Crítico

...solo les falta soltarle una bomba atómica a ver si así consiguen que se muera el mutante de las narices.

Imaginen un lugar a 36 grados de temperatura y humedad constante, con una despensa, fuente inagotable de nutrientes, a la que llegan de manera constante nuevas remesas y que, por si fuera poco, ese lugar tiene un ecosistema propio con, al menos, 500 especies diferentes reconocidas, algunas de ellas beneficiosas, pero la mayoría malas, malísimas, asesinas y hasta mutantes que en cuanto se hacen un hueco, se aposentan y de allí no se mueven ni a cañonazos. Si le han echado imaginación, seguramente están pensando en alguna película de ciencia ficción, de esas en las que cuando menos te lo esperas aparece el mutante descolgándose de una cañería y tiene que venir el guapo para salvarnos del ataque alienígena. ¿Quiere visitar ahora mismo ese lugar a medio camino entre un paraíso subtropical y un escenario de película de extraterrestres por sus especiales condiciones de temperatura y la cantidad de especies que alberga, mutantes incluidos?. Pues lo tiene fácil.

02.02.2010
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Solo tiene que acercarse al espejo, abrir la boca y mirar hacia su interior, porque ese paisaje que lo mismo puede parecer paradisíaco que alienígena es el que presenta nuestra boca mirada con microscopio. No lo digo yo. Lo dicen científicos la Universidad de Alabama, de la Universidad de Boston y de la Universidad de Manitoba que, aunque el nombre suene exótico, es la primera Universidad fundada en la zona oeste de Canadá y que acoge cada año a más de 25.000 estudiantes. Estos investigadores aseguran que por tener, incluso tenemos helicópteros en la boca, bueno algo parecido porque son unas bacterias que se mueven gracias a sus hélices. Pero lo peor es que, de la misma manera que el en Parque Jurásico había un Tiranosauro Rex que era malo para caerse de espalda, en nuestra boca, al parecer, tenemos una cosa igual de mala que se llama Trichomonas tenax que los científicos comparan con un gran tiburón blanco y otra que se llama Entamoeba gingivalis que comparan con un tigre de Bengala y que son bacterias altamente depredadoras dispuestas a cargarse nuestros dientes y nuestras encías y hacernos la puñeta. Pero con lo que los científicos están enredados, es con el mutante, con el Streptopcoccus mutants, una bacteria indeseable que es la culpable de que se nos piquen las muelas y nos duelan como un demonio. Pues hasta ahora nadie ha conseguido dominarla a pesar de que los científicos llevan 90 años intentándolo, aplicándole en laboratorio todo tipo de medidas, hasta el punto de que en Suecia han admitido hace poco que solo les falta soltarle una bomba atómica a ver si así consiguen que se muera el mutante de las narices. Aunque contra el muntante y otros bichos bucales varios de poco sirve el cepillado, mejor que no se nos olvide, porque también dicen que si no nos cepillamos, a las 8 horas aumentan las bacterias malas, que al cabo de un día los dientes están cubiertos de microorganismos de todo pelaje con pestazo a azufre y que a las 3 semanas tenemos más de 20 capas de microorganismos dispuestos a convertir nuestra boca en una apestosa jungla. Será por parásitos y depredadores, oiga.

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