Pues a pesar de todo eso, resulta que desde la universidad de Rochester dicen que el placebo, o sea una capsulita rellena de harina o de cualquier otra chorrada parecida, puede ser un tratamiento efectivo contra esta enfermedad porque, según ellos, los afectados creen que la medicación que les están dando es real y no una cuchufleta. Dicen que han hecho la prueba con algunas docenas de voluntarios y que la cosa del paripé funcionó porque la mayoría de los pacientes que habían tomado la medicina de mentira, notaron mejoría. Dejando al margen que la psoriasis va y viene a su bola sin motivos aparentes, a todos esos que dan la paliza con el placebo, lo que tenían que hacer es bajarlos del burro como ha hecho un laboratorio americano con un grupo de dermatólogos ante las frecuentes quejas de incomprensión por parte de los pacientes con psoriasis. Cogieron a esos médicos, los maquillaron como si tuvieran psoriasis en grado moderado y los sacaron a la calle para que, haciendo trabajos corrientes como vendedores de grandes almacenes, masajistas, relaciones públicas o policías, vivieran en primera persona el mismo rechazo social y falta de comprensión que sus enfermos. Al final del experimento, emitido por TV, los médicos reconocieron estar abrumados por la experiencia y prometieron tratar de manera más humana y comprensiva a sus pacientes psoriásicos. A quienes hablan de usar placebo para algo que traumatiza a tanta gente, les tenían que hacer lo mismo y además, darles unas cuantas lecciones sobre LCE, que no son las siglas de La Casa Encendida, ni de la Liga Comunista española, sino las de un gen, insensible a los placebos, cuya ausencia predispone para que aparezca la psoriasis. Habría que darles lecciones también de PSORS que tampoco tiene que ver con el Partido Socialista Romano ni nada parecido, sino que es otro gen. Según la Universidad de Michigan, ese gen tiene 20 variedades y, según ellos, la vida es como un supermercado, cuantas más te metan en el carro aunque sea contra tu voluntad, más papeletas tienes de sufrir psoriasis para la que todavía no hay placebo que valga, ni medicamento milagroso que la cure.