Jueves 9 Septiembre 2010

Punto Crítico

...psoriasis para la que todavía no hay placebo que valga, ni medicamento milagroso que la cure.

Esto del efecto placebo ya nos empieza a hinchar las narices, porque es la disculpa y la recomendación de la que echan mano muchos investigadores cuando no saben por qué mango coger una sartén. El caso es que están haciendo del placebo la solución a todos los males, como si cuando algo nos duele fuera, como acostumbra a decir el mago Anthony Blake de sus trucos, cosa de nuestra imaginación. Ahora le ha tocado el turno a la psoriasis que es una enfermedad de la piel que sufren 120 millones de personas en el mundo y que además de sufrirla, según un estudio realizado con pacientes de 17 países, los afectados ven caer su autoestima, se deprimen; más de la mitad tienen problemas laborales por culpa de sus erupciones en la piel; más del 60 por ciento ni siquiera se atreven a hacer deporte por temor a ser rechazados socialmente; que el 76 por ciento tienen problemas de ansiedad y estrés; que el 30 por ciento renuncian a dedicarse a la profesión que les gusta y que la mayoría cambia hasta su forma de vestir por culpa de la psoriasis dichosa.

04.03.2010
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Pues a pesar de todo eso, resulta que desde la universidad de Rochester dicen que el placebo, o sea una capsulita rellena de harina o de cualquier otra chorrada parecida, puede ser un tratamiento efectivo contra esta enfermedad porque, según ellos, los afectados creen que la medicación que les están dando es real y no una cuchufleta. Dicen que han hecho la prueba con algunas docenas de voluntarios y que la cosa del paripé funcionó porque la mayoría de los pacientes que habían tomado la medicina de mentira, notaron mejoría. Dejando al margen que la psoriasis va y viene a su bola sin motivos aparentes, a todos esos que dan la paliza con el placebo, lo que tenían que hacer es bajarlos del burro como ha hecho un laboratorio americano con un grupo de dermatólogos ante las frecuentes quejas de incomprensión por parte de los pacientes con psoriasis. Cogieron a esos médicos, los maquillaron como si tuvieran psoriasis en grado moderado y los sacaron a la calle para que, haciendo trabajos corrientes como vendedores de grandes almacenes, masajistas, relaciones públicas o policías, vivieran en primera persona el mismo rechazo social y falta de comprensión que sus enfermos. Al final del experimento, emitido por TV, los médicos reconocieron estar abrumados por la experiencia y prometieron tratar de manera más humana y comprensiva a sus pacientes psoriásicos. A quienes hablan de usar placebo para algo que traumatiza a tanta gente, les tenían que hacer lo mismo y además, darles unas cuantas lecciones sobre LCE, que no son las siglas de La Casa Encendida, ni de la Liga Comunista española, sino las de un gen, insensible a los placebos, cuya ausencia predispone para que aparezca la psoriasis. Habría que darles lecciones también de PSORS que tampoco tiene que ver con el Partido Socialista Romano ni nada parecido, sino que es otro gen. Según la Universidad de Michigan, ese gen tiene 20 variedades y, según ellos, la vida es como un supermercado, cuantas más te metan en el carro aunque sea contra tu voluntad, más papeletas tienes de sufrir psoriasis para la que todavía no hay placebo que valga, ni medicamento milagroso que la cure.

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