Quienes van por ahí pregonando que son perfeccionistas deberían saber que el perfeccionismo no cotiza al alza sino todo lo contrario porque ese tipo de personas, generalmente son eternos insatisfechos, obsesivos e incluso soberbios, hasta el punto de que lo suyo está considerado un desorden mental que los expertos llaman síndrome del perfeccionista. Y es que una cosa es hacer las cosas bien, como debe ser, y otra convertirse en un pejiguero con tendencia a mejorar indefinidamente un trabajo sin decidirse a considerarlo nunca totalmente acabado, que es como define la RAE a los neuras del perfeccionismo. Así que si usted es de esos que se pasan el día colocando cosas en su casa casi con un metro en la mano para que queden perfectamente alineadas, si por encima de todo quiere ser el mejor hijo, el mejor hermano o el mejor estudiante; si repasa una y otra vez su trabajo pensando que siempre se puede hacer mejor; si le entra una pataleta cada vez que mete la pata y por eso se siente un fracasado o se considera insustituible porque tiene la impresión de que nadie más que usted es capaz de sacar adelante su familia o su trabajo, ....
Enviar a un amigo