Jueves 9 Febrero 2012

Punto Crítico

...los van a terminar crujiendo con carritos, toallas o básculas programados para correrlos a gorrazos como no adelgacen.

Una cosa es que el sobrepeso nos preocupe porque según los expertos, causa un montón de males, y otra muy distinta es que algunos majaras prefieran que les corten una pierna o quedarse ciegos antes que estar gordos. No es una manera de hablar, son resultados de una encuesta realizada por el Centro de Política Alimentaria de Yale entre 40.000 personas. La mitad de los encuestados dijeron que preferían vivir un año menos antes que ser gordos; un 30 por ciento de ellos preferirían divorciarse, no tener hijos, deprimirse o ser alcohólico antes que estar sobrados de peso y un 5 por ciento de esos pirados, afirmaron preferir que les cortasen una pierna o perder la vista antes que ser obesos. Pero no son los únicos. Resulta que, en Japón, los gordos están perseguidos por ley. No es que los manden a chirona para ponerlos a pan y agua y hacerlos adelgazar sí o sí, sino que para prevenir el síndrome metabólico, han sacado una ley que los obliga a medirse la cintura todos los años y fija la talla máxima de 85 cm para los hombres y 90 para las mujeres. Los que sobrepasen los límites tendrán un sobrecargo en la cuota de sanidad, pagarán más por los medicamentos y estarán obligados a seguir un tratamiento de adelgazamiento con personal especializado.

14.06.2010
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No conformes, le sueltan también el muerto a las empresas, porque harán inspecciones periódicas y aquellas que tengan más trabajadores obesos y no los hagan adelgazar, podrán ser multadas. Con las cosas así, no es de extrañar que las empresas les metan cada día más caña a sus trabajadores y que el personal, para evitarse problemas, haga méritos para perder peso las semanas anteriores a que los visite el inspector y que se lancen en picado a comprar artilugios presuntamente adelgazantes como los calzoncillos y las bragas. No es broma. Casi 9 millones de japoneses han comprado ropa interior que según el fabricante, ayuda a reducir la cintura. Son como las fajas de toda la vida pero hechas con una fibra especial que, según dicen, además de hacer caminar erguido al personal, le ayuda a quemar gradas de la cintura, trasero, cartucheras y muslos. Para comprobar sus efectos, también venden una toalla que al enrollarla en la cintura después de la ducha canta la medida o un metro parlante que nos dice cuánto mide nuestro contorno con respecto a la última vez que lo hemos comprobado. Si mide menos nos felicita y se oyen aplausos, pero si mide más, cuentan que le llama a uno de todo, de cebolleta para arriba. Para quienes sean incapaces de contenerse a la hora de hacer la compra, también tienen un carrito de la compra al que, en lugar de moneda, se le mete una tarjeta computerizada que valora cada alimento que se echa dentro, diciendo en voz alta si es saludable o se pasa de calorías y suelta palabros e insultos cuando no se retira el producto alto en calorías. Menos mal que la mayoría de los casos de obesidad son una cuestión genética y no de zampabollos, porque como sigan así, a los pobres japoneses los van a terminar crujiendo con carritos, toallas o básculas programados para correrlos a gorrazos como no adelgacen.

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