Una ruta por el Jardín de Francia

Al llegar con nuestro cabrio a Saumur un ambiente especial envuelve toda la atmósfera. Estamos en Francia, en pleno valle del río Loira, en una de las maravillas del país vecino, declarada Patrimonio de la Humanidad. Sin duda, merece el título. Aquí, el tiempo no tiene prisa y nos permite disfrutar de la vida, entre los castillos que pueblan este valle.

Aparcamos nuestro BMW al llegar a Saumur para ver el suntuoso marco que tenemos ante nuestros ojos. El primer castillo que divisamos es el de este municipio, famoso por sus caballos y por sus vinos. Su castillo reconstruido a finales del siglo XIV se levanta imponente ante nosotros. Subimos a lo alto de su torre y tenemos unas excelentes vistas de los valles del Loira y el Thouet. El inicio no puede ser mejor…

Pero esto es sólo el principio. El Parque Natural del Loira va a ser nuestro compañero de viaje. Las carreteras son pequeñas y tienen muchos recovecos, pero así es mejor, ya que no podemos pisar mucho el pedal pero disfrutamos más de las vistas que nos rodean. Muy pronto, vemos cómo las laderas se pueblan de multitud de viñas y los bosques se suceden ante nuestros ojos. Estamos en lo que se ha dado en llamar el ‘Jardín de Francia’. Aquí conducir es un placer. Y si es un cabrio, mejor que mejor…

El río discurre salvaje a nuestro lado, cavando su lecho en las tiernas tierras de tiza que hay a nuestra vera. El azul de las aguas se mezcla con el verde de las laderas que nos acompañan Tras pasar por pequeñas poblaciones que nos muestran el esplendor de la Francia más auténtica e histórica, la angosta carretera nos lleva hasta Chinon, donde la Edad Media resucita en su castillo y en las calles de su casco antiguo. Nuestro BMW no desentona con los vestigios del pasado. Como dice el tópico, el lujo llama al lujo.

Desde Chinon, una larga carretera recta que atraviesa el verde bosque de Chinon nos lleva hasta Azay-le-Rideau, dejando a nuestra izquierda el castillo de Rigny-Ussé, que imponente vigila nuestra marcha. El castillo de Azay nos sorprende por su elegancia y armonía de líneas, siendo un fiel representante del Renacimiento francés.

Subiendo hacia el norte, pasando bajo la atenta mirada pétrea de los castillos de L’Islette y Chatonniere, Langeais es nuestra próxima parada. Aquí se yergue uno de los castillos más impresionantes de todo el valle, construido en sólo cinco años. Situado sobre un promontorio, en plena villa, fue construido en el siglo XV por Luis XI.

Muy cerca está Villandry, con un castillo de construcción sobria pero con unos jardines-huerta impresionantes. Río arriba, llegamos a Tours. Estamos en la capital de la Touraine, un punto ideal para aparcar nuestro coche y descansar. Su luminosidad, el orden de sus calles y las altas torres de su catedral destacan sobre cualquier otra cosa. Dejamos correr nuestra imaginación y vemos a duques andando por sus calles de piedra.

Desde Tours descendemos hasta Montbazon, en cuyos alrededores está el castillo de Artigny, construido en el siglo XVIII y que está rodeado por 25 hectáreas de bosques y jardines. En dirección este, siguiendo por carreteras muy estrechas, donde se puede ir con la cuarta metida, llegamos a Chenonceau, cuyo castillo del siglo XVI es famoso en el mundo entero. Estamos ante uno de los estandartes del valle del Loira. Al llegar a él, enseguida lo reconocemos. Sus habitaciones quedan suspendidas sobre seis arcos que dejan pasar las aguas del río Cher entre ellos. Es una maravilla que no olvidas…

Dejamos el Cher y volvemos a subir al Loira, que riega ahora las tierras de Amboise, una ciudad íntima, recogida y entrañable, última residencia de Leonardo da Vinci. Aquí siempre nos podemos acercar hasta Le Choiseul.

El castillo de Chaumont, que mezcla apropiadamente el feudalismo con el Renacimiento, es la puerta de entrada a Blois, la capital comercial de la zona. Blois está cargada de historia, pero su mayor orgullo es su magnífico castillo, construido entre los siglos XIII y XVII y que constituye una obra cumbre de la arquitectura civil francesa.

El final de nuestro recorrido está próximo. Las carreteras pequeñas nos acompañan hasta el último kilómetro. Chambord y Cheverny son las últimas paradas de nuestro viaje, con sus castillos escondidos en medio de unos bosques que sirvieron en su día para las cacerías reales y que hoy muestran las características comunes de todos los castillos del Loira. O sea, hospitalidad, creativa y suculenta gastronomía y delicados vinos. Una maravilla.

A golpe de pedal

Dentro de las innumerables alternativas que existen para visitar estos bellos parajes declarados patrimonio mundial por la UNESCO, quizá la de hacer el recorrido en bicicleta es la más divertida y saludable.

Desde un principio, el proyecto se esforzó en garantizar la seguridad de los ciclistas. A lo largo de todo el recorrido se alternan pistas especialmente diseñadas para bicicletas con carreteras pequeñas, pero poco transitadas. Además, todo el itinerario está señalizado en ambos sentidos, lo que facilita y orienta el recorrido.

El Loira en bicicleta cruza las regiones del valle del Loira y del Loira Atlántico. El itinerario, dividido en tramos, unen Tours y Angers, Cuffy y St-Brévin-les-Pins; y próximamente estos itinerarios pasarán a formar parte de la futura “Eurovéloroute des fleuves”, o La euroruta en bici de los ríos; y que comprende los 2.400 Km. que separan Nantes de Budapest.

Existen también, hojas de ruta con todos los detalles sobre itinerarios y alojamientos recomendados para los cicloturistas. Nosotros les recomendamos las webs www.loiraatlantico.com y www.visaloire.com, en las que aparecen los diferentes itinerarios, y desde las cuales también pueden ver los diferentes camping, hoteles, así como lugares donde comer.

Pero no solo son las rutas las que se adaptan al cicloturismo con sus pistas y tiendas de alquiler de bicicletas, sino también la hosteleria. Los hosteleros son conscientes del auge de este tipo de turismo y sobre todo, de sus necesidades. Por ello, en todos los hoteles que comprenden las distintas rutas en bicicleta, se incluyen locales cerrados, a modo de garaje, para guardar este vehículo. Se trata de hoteles, camping, habitaciones de huésped, situados muy cerca de los itinerarios, y en los que también se ofrecen material de reparación y otros servicios.

Más información

www.loire-a-velo.fr
www.valdeloire.org
www.paysdelaloire.fr
www.maison-de-la-france.com
www.franceguide.com

Empresas organizan recorridos en bicicleta

www.loirevelonature.com
www.bravobike.com

FICHA PRÁCTICA

DÓNDE DORMIR:

En Montbazon: Chateau D’Artigny. Tel: 33 02 47 343030
En Amboise: Le Choiseul. Tel: 33 02 47 304545

DÓNDE COMER:

En Cheverny: Domaine de Cheverny. Tel: 33 02 47 799629
En Villandry: Chateau de Villandry. Tel: 33 02 47 500209
KILÓMETROS APROXIMADOS: 110