El albergue Serandinas, situado en Boal (Asturias), y que cuenta con el premio a la Calidad Turística 2001, ha puesto en marcha una guardería activa en la que los padres pueden dejar a sus hijos bien cuidados en plena naturaleza mientras ellos disfrutan de las activiades que no pueden realizar juntos.

En esa guardería activa, los niños están en absoluto contacto con la naturaleza y pueden realizar actividades de aventura acordes a su edad.

Mientras tanto, los adultos pueden disfrutar de descensos en kajac y rutas senderistas especiales.

Desde el propio albergue organizan excursiones a la Sierra de Penácaros o a la Peña del Mesón, además de descensos con canoa. Más información: www.albergueserandinas.com o en el teléfono 689 565 640.
Este albergue organiza también descensos en kajac y espectaculares rutas senderistas.

Una de las rutas diseñadas por el albergue Serandinas

La ruta enlaza la aldea de Serandinas y remonta las laderas de la Sierra de Murielles, después de haber salvado el río Navia, para llegar a la localidad de Villayón y trasponer de nuevo la ladera para dirigirnos al pueblo de Oneta.

En ese recorrido, se puede admirar una de las tres cascadas del recorrido. Esas tres cascadas están perfectamente descritas en el texto de la ruta senderista Cascadas de Oneta:

Las tres cascadas de Oneta, a cada cual más espectacular, son el resultado del escarpado relieve del barranco del mismo nombre. Son tres cascadas permanentes, cuya indudable belleza y valor natural -declaradas Monumento Natural por el Principado de Asturias-, que presentan un corto pero más que entretenido trazado para el senderismo. Nada más y nada menos que 32 metros de altura la primera (La Firbia), 38 metros la segunda (La Firbia de Abajo) y 40 la tercera (La Maseirúa).

La ruta enlaza la aldea de Serandinas y remonta las laderas de la Sierra de Murielles, después de haber salvado el río Navia, para llegar a la localidad de Villayón y trasponer de nuevo la ladera para dirigirnos al pueblo de Oneta. Durante esta parte del recorrido podemos contemplar una gran cascada como anticipo de las tres que veremos luego, inapreciables desde aquí, como excelente punto final del recorrido.
A partir de este punto reproducimos el texto de la ruta senderista Cascadas de Oneta:

Las tres cascadas de Oneta, a cada cual más espectacular, son el resultado del escarpado relieve del barranco del mismo nombre. Son tres cascadas permanentes, cuya indudable belleza y valor natural -declaradas Monumento Natural por el Principado de Asturias-, que presentan un corto pero más que entretenido trazado para el senderismo. Nada más y nada menos que 32 metros de altura la primera (La Firbia), 38 metros la segunda (La Firbia de Abajo) y 40 la tercera (La Maseirúa).

Comenzamos la aproximación por la pista de aproximadamente 1 kilómetro que sale del pueblo de Oneta hacia la cabecera del barranco (sendero marcado como PR). Se trata de un trazado en ligerísimo descenso que deja a ambos lados del camino plantaciones y fincas de labor ofreciendo buenas perspectivas del valle.
Al llegar a un cruce de caminos, giramos a la izquierda (indicado como PR) para bajar un poco más y llegar rápidamente al río. La presencia inmediata del río es buena ocasión para abandonar por un momento la pista, a la que enseguida volveremos, y asomarnos al cauce del río, donde encontraremos unos preciosos rápidos, pozas y toboganes. Allí mismo se encuentra también la primera cascada, que veremos desde arriba y a la que debemos asomarnos con sumo cuidado.
De vuelta a la pista, seguimos el descenso cómodamente hacia la parte más bonita del recorrido, donde existe un maravilloso bosque de alisos y podemos ver la cascada anterior desde su base. Aquí podemos disfrutar de un merecido descanso en la enorme poza que se forma en la caída de la cascada.

Para encontrar la segunda cascada hemos de acompañar al río en su agradable descenso entre pozas y pequeños saltos de agua. La pista acaba aquí y a partir de ahora se convierte en un sendero facilito en sus primeros metros pero menos asequible a partir del asomo a la cascada. El senderito pasa junto a un molino abandonado y aprovecha como trazado el antiguo canal por donde salía el agua después de aproveharse en el molino.
En una curva de este sendero-canal hemos de abandonar el sendero bajando con cuidado por la piedra para llegar al río en el punto donde se despeña la segunda de las cascadas. 38 impresionantes metros de caída que hemos de disfrutar con sumo cuidado pues no existe barandilla. Esta cascada está generalmente dividida en dos tramos de agua.

Muchos son los visitantes que llegan a la primera cascada y pocos los que dan con el camino para bajar andando hasta la segunda. Para llegar andando a la tercera, mejor ni intentarlo. Es una bajada muy peligrosa y sin marcar.
De vuelta al antiguo canal, seguimos unos metros hasta que la densa vegetación tapa el camino. Lo mejor es subir un poco y dar un pequeño rodeo para bajar de nuevo un poco más adelante y salir a un prado. Cruzamos el prado hasta dar a un camino más amplio y lo tomamos hacia la izquierda hasta adentrarnos de nuevo en el bosque de galería. Sólo resta caminar por el senderito que se abre paso entre helechos, musgos y resbaladizas piedras para llegar hasta la base de la segunda de las cascadas. Rincón maravilloso y tranquilidad absoluta.

Lo más recomendable es regresar por el mismo camino y desistir de llegar a la tercera de las cascadas, que aunque es muy impresionante, presenta un acceso complicado.