LA POSADA DE LALOLA

El consejo de una amiga, dos días sin tener nada que hacer y el gusto por buscar pequeños productores de vino nos han llevado a uno de los mejores referentes de la hotelería rural aragonesa. En Buera, una pequeña aldea del Somontano, cobijada por las sombras de la Sierra de Guara, se encuentra este local que funciona por si solo como una oficina de turismo.

Un infarto tuvo la culpa del gran cambio que dio Miguel Ángel. De las telecomunicaciones a un restaurante, de la Diagonal de Barcelona a los Cañones del Guara, con algún kilo de menos y mucha más tranquilidad.

Ahora parece todo una broma; pero cuando llego aquí hace diez años para abrir un restaurante, no todo parecía tan fácil. “La zona era muy desconocida, pero cuando me enteré que había un proyecto para recuperar Alquezar, pensé que era un lugar con mucho futuro.”

Ante la insistencia de los clientes que necesitaban un lugar para dormir después de disfrutar de sus verduras, sus ternascos o sus bacalaos, los propietarios decidieron transformar unas antiguas casas para crear Lalola.

El nombre buscaba la sonoridad, y en estética Miguel Ángel buscaba el hotel en el que a él le gustaría alojarse. Posiblemente, sería más adecuado hablar de una casa, donde se agolpan muchos recuerdos. Sus cuadros, sus libros, sus discos para uso y disfrute. “Sin complejos, pero con respeto”.

Cuando la posada abrió sus puertas lo hizo tras la maravillosa recuperación realizada por Cristina Bassols, que convirtió una casa típica de pueblo de mediados del siglo XIX, en un perfecto rincón muy de moda para los que buscan un turismo de calidad. Poco importa que el salón de estar no tenga televisión, pues con la chimenea en invierno y la terraza abierta en verano es suficiente para disfrutar la magia del lugar.

El ambiente rural de Buera contrasta con la decoración vanguardista de las habitaciones. Aunque el “glamour” lo descubro en los manteles del comedor. En sus seis mesas (¿para qué más?) se sirven platos de alto nivel: caracoles, longaniza de Graus, y deliciosos postres destacan en la carta del restaurante de la posada. Como es lógico, no podían faltar los vinos del Somontano, que ponen el toque exacto a cada plato. Por eso, “Buera no sea un lugar de paso, sino un pueblo que hay que visitar obligatoriamente”… Y ello se debe a esta posada.

El Rozal de Guara

El Rozal de Guara, con 2.078 metros de altitud, da nombre al conjunto de toda la sierra, en las estribaciones de los Pirineos aragoneses. Este Parque Natural es un lugar perfecto para disfrutar del arte rupestre y de la innumerable sucesión de cuevas prehistóricas que lo jalonan, caso de las de Chaves y Solencio.

Sin embargo, a Guara hay que venir también preparados para las emociones fuertes, ya que entre los ríos y desfiladeros que se suceden bajo las cimas, se pueden practicar modalidades deportivas como el barranquismo, el rafting y el senderismo. El cañón del río Vero es “obligatorio”, ya que su travesía es relativamente sencilla y, con el equipo y guías adecuados, puede realizarse durante la época estival. “Guaraqua” es una compañía de turismo activo de Alquézar (calle Arrabal, s/n; Tlf. 974 318396) que ofrece todo tipo de actividades en la Sierra de Guara: barranquismo, ascensiones, rafting, escalada, senderismo y raquetas de nieve. Alquezar y Barbastro son los pueblos de visita obligada.

FICHA PRACTICA:
La Posada de Lalola
Cl La Fuente, 7. Buera. Huesca
Tlf: 974 318 437
www.laposadadelalola.com
Habitaciones: 7
Precio: Desde 72 €

Cómo ir:
El acceso a Buera, desde Huesca, se realiza por la N-240 con dirección a Barbastro. Pasado Angüés, sale un desvío a la izquierda (A-1229) con dirección a Abiego y Adahuesca, pedanía desde la que sale una pequeña carretera que va hasta Buera.

LA CASONA DEL COLLADO

Descanso y acción a la sombra de Gredos

Ir a casa de Pilar y Antonio es como visitar a esos padres que han decidido retirarse a la montaña, como forma de jubilación. Por la carretera del Valle del Tormes, con las mejores vistas sobre el macizo central de Gredos, un establecimiento que dice mucho de la sencillez y el buen hacer del nuevo turismo rural en Ávila.

Desde su inauguración en noviembre del 2.000, esta casa se ha dado a conocer por el boca a boca. Hospitalidad, limpieza y buen ambiente a muy buen precio. Una poderosa chimenea preside el salón comedor de la Casona del Collado. Nada más, dejar la bolsa de viaje, se percibe que nuestra estancia va a ser agradable: calor de hogar, aroma a pan recién hecho y auténtico ambiente de campo.

El entorno hace mucho. Estamos en Hoyos de Collado, que hasta hace muy poco era un pueblo olvidado que la carretera esquivaba para no molestar a las vacas que se refugiaban en los días de invierno. Un día dos salmantinos con ganas de cambiar sus vidas, se refugiaron en este hotelito de campo y decidieron convertirlo en un hogar para todos los viajeros que se asomaban a estas faldas de Gredos.

Sus seis habitaciones, son sencillas, pero espaciosas. Con muebles modernos de ese estilo rústico-provenzal, que agrada si está bien dosificado, como en este caso. Silencio, descanso, pero también mucha acción es lo que promete la zona. A ello se añade lo que la Casona propone, comenzando por unos soberbios desayunos servidos con tanto mimo como si nos lo preparara nuestra propia madre: zumo natural y un pan de ese que ya no encontramos en las ciudades. Para los más atrevidos, un poco de farinato, esa “especie de embutido, con anís, grasa, pan y otras mil cosas tan popular por la zona de Ciudad Rodrigo”.

Bien descansados, llega el momento de disfrutar del entorno y para ello no faltan oportunidades. Los pueblos serranos de esta zona se han convertido en destinos de fin de semana para amantes de la montaña, de la pesca y de los paseos a caballo, como Navarredonda, Baraja de Gredos y sobre todo Hoyos del Espino, la verdadera capital del valle del Tormes, un pueblo ganadero convertido en pueblo de servicios, principalmente turísticos, que los fines de semana se llena de excursionistas que se animan a alcanzar el circo y las lagunas de Gredos y sobre todo, de amantes de la equitación, ya que la oferta de excursiones ecuestres por los diferentes valles de Gredos es amplísima.

Con sólo salirse unos metros de la carretera se contemplan los mejores ejemplos de la arquitectura popular de Ávila: pueblos y casas de piedra y teja y calles adoquinadas, gentes dedicadas a la ganadería y a sus pequeños huertos. Son pueblos de pequeñas iglesias parroquiales, con gallinas sueltas, mujeres de negro, regatos de agua por las calles, fuentes de caño en las plazas y donde el rótulo más conocido, si hay, es el del bar…

FICHA PRACTICA
La Casona del Collado
Ctra. Barco, km 32. Hoyos del Collado (Ávila)
Tlf. 920 207 005
E-mail: casona_collado@yahoo.es
Habitaciones: : 6 dobles, todas con baño completo y televisión. Cuenta con una casa adicional que se alquila completa, con dos habitaciones.
Precios: Habitación Doble: desde 50 – 55 €
Cómo llegar: desde Madrid, por la carretera de Ávila y de allí hacia Venta Rasquilla, donde se coge la carretera a Barco de Ávila. Hoyos del Collado se encuentra en el km. 32 de esta ruta.

HOTEL ESEVERRY

En pleno valle del Salazar en el pirineo navarro se encuentra esta casa típica de montaña que se inauguró en 1999 y se caracteriza por ser un establecimiento familiar con trato profesional y amable.

Cl. Llana, 35. Jaurrieta. Navarra.
Tlf 948 890 348
www.posadaeseverry.com
Habitaciones: 11 con baño
Precio: HD régimen de MP Cena y desayuno 130 € dos personas.