Bangkok Fashion
Cuando la tradición agarra a la Vanguardia.

El estilo thai invade nuestros hogares. En occidente vivimos rodeados de muebles y detalles decorativos inspirados en el remoto reino de Siam. Pero aún así, una y otra vez Bangkok sorprende: Si uno espera encontrar sólo templos budistas con pagodas de afiladas cúpulas doradas, se encuentra con miles de estas imágenes pero también con modernos rascacielos con aires de vanguardia.

La ciudad de los mil pecados tiene de todo. A nadie deja indiferente. El tedio está prohibido. Bangkok es una pasión. Se odia o se ama. Se sufre o atrapa. Hoteles minimalistas, siempre con un toque oriental, restaurantes decorados a la última o tiendas de diseño. En Bangkok conviven las viejas construcciones tradicionales con las nuevas arquitecturas, sin que a simple vista esta convivencia plantee ningún conflicto. Estamos ante una ciudad que vive a toda velocidad, que esconde rincones para el sosiego y la espiritualidad budista a las espaldas de locales de diseño o de bloques de cristal y acero. La chapa oxidada, se acopla al mármol, como una fuerza maldita entre el querer y el poder.

Y es que en los últimos veinte años, Bangkok ha dado un salto de gigante y se ha transformado en una gran ciudad. Lleva camino de convertirse en un nuevo tigre asiático, con un skyline que cambia cada año que sorprende al visitante cuando cruza el gigantesco puente del último rey, Rama IX, y divisa una ciudad distinta a la que recordaba años atrás o la que ha visto en las guías turísticas, con un horizonte dibujado por los rascacielos. Sólo el gran río Chao Phraya sigue imperturbable y surcado por miles de barcos de todos los tamaños

La esencia de la nueva arquitectura surge de los cimientos de sus grandes monumentos. Para entender lo nuevo conviene siempre comenzar comprendiendo lo antiguo y por eso hay que acercarse siempre en primer lugar al Palacio Real y al templo del Buda reclinado (Wat Po), paradigmas de la arquitectura budista más clásica, un con conjunto de construcciones que son capaces de dejar boquiabierto al visitante. Las seis parejas de Yaks, el templo del Buda Esmeralda, la Pagoda Dorada, el Maha Mandapa, el Panteón, el gran palacio de la dinastía Chakri y el Wat Po forma parte de un universo religioso cuya combinación estética es única en el mundo y que es fuente de inspiración en todo el mundo.

Son el marco exótico que todo visitante espera encontrar en la capital thailandesa. El Palacio Real es sin duda la más atractiva e imprescindible de todos los edificios tradicionales de la ciudad: un conjunto arquitectónico fascinante al que se entra traspasando la mirada de los fieros gigantes que controlan sus entradas. Una vez dentro, la arquitectura, las pinturas, los espejos, las stupas, las torres y los jardines, juegan con la luz del sol como en pocas partes del mundo. El dorado de los panes de oro dominan el conjunto y se mezclan con el aroma del incienso y el de las flores de loto.

Esa misma tradición es también la clave de otro de los lugares más recomendables del Bangkok clásico: la casa de Jim Thomson, un ejemplo de arquitectura tradicional thailandesa, tanto en la forma de construcción como en los materiales, el estilo y la atmósfera. Thomson es el “farang” (extranjero” más importante y querido de Thailandia. Era un arquitecto neoyorquino que se enamoró de Thailandia en 1940, se quedó a vivir allí y levantó un gran negocio de sedas en el país. En 1967, de viaje con unos amigos en Malasia, desapareció en la selva, dejando tras de si un misterio que todavía no ha sido resuelto después de más de tres décadas. Hay quien asegura que en realidad nunca dejó de trabajar para la CIA y que por eso desapareció tan misteriosamente como había llegado a Thailandia.

En Bangkok, Thompson compró una parte del Hotel Oriental y relanzó desde allí el negocio de la seda que entonces estaba en decadencia, gracias a sus contactos con Europa. Durante décadas, el mito y el turismo hizo el resto. En pocos años se revalorizó todo lo thailandés y se puso de moda en el extranjero, ayudó a recuperar las tradiciones y la artesanía y defendió a ultranza el arte y la arquitectura thailandesas, aunque sin perder sus raíces occidentales. Durante años, fue el centro de la vida social de Bangkok. Hoy el negocio de la seda que creó Thomson es una de las principales fuentes de ingresos del país, una próspera industria en todo el mundo, y su mansión ha sido convertida en museo. Merece la pena visitarla para acercarse a la construcción clásica de estilo thailandés: se trata de una combinación de seis casas de madera de teca independientes, de estilo puramente thailandés, es decir: con paredes ensambladas entre sí sin un solo clavo. La mansión de Jim Thomson alberga además una excelente colección de arte tradicional de todo el mundo.

Caminamos hacia las orillas del Chao Praya que cruza la ciudad para enfrentarnos a la otra cara de Bangkok, la más moderna, la más fashion, la que compite con las grandes capitales del mundo en originalidad y vanguardia. Allí están algunos de los más famosos rascacielos del sudeste asiático, algunos ya convertidos en clásicos, como el Hotel Península Bangkok, y los locales de moda a los que acude lo más granado de la sociedad internacional. Aquí todo el mundo quiere ser visto…

Ahora, para estar a la última, hay que dejarse ver por sitios como el restaurante The Dome o el Bar Siroco, que es lo más “fashion” del momento en la noche de Bangkok. Esta en la planta 63 del State Tower, otra de las joyas del nuevo skyline. Después de muchos años las terrazas parecen recuperarse en la ciudad. Madera de teka , telas blancas que fluyen vaporosas. Una especie de chilli-Out gigantesco que deja al pie toda la ciudad. Ejecutivas, gheishos y autoridades comparten una copa cuando la noche trae un poco de frescor a la recalentada ciudad.

Indudablemente, el Metropolitan es otra buena opción de los nuevos hoteles. Esa ambientación de la casa de Thompson se ha adaptado al siglo XXI. Nada más llegar asombran las obras de arte de Natte Utarit, que parecen encargadas para realzar las calidades de los materiales. Sedas y cristales, queda en un segundo plano para los grandes paneles de madera de Makha y el excelente trabajo realizado con óxidos en los espacios comunes. El Met Bar y el Club 21 son lugares más chic para este otoño.

También en la lista de lo más “in” está el Beds Superclub, un restaurante y bar con un diseño minimalista, amplios divanes blancos para cenar y una filosofía diferente que podría estar en Nueva York, en Londres o en Ámsterdam, pero con un toque continuo de “manufactura”, de materiales trabajados gracias a una mano de obra barata; pero cada vez más especializada. Cada noche hay DJ’s diferentes, performances o ambientaciones originales, que ponen el marco para una cocina fusión de inspiración mediterránea y oriental.

El restaurante The Dome es un buen escenario para contemplar de cerca uno de los rascacielos más significativos de la ciudad, pero además, es un excelente mirador de ricos y famosos de todo el mundo. Está de moda, y si no vas a The Dome no has visto Bangkok. En el mismo edificio, el Siroco, abierto en 2003, es otra de las citas imprescindibles del Bangkok fashion. La altura también ha buscado un elevado nivel de calidad.

La vista es extraordinaria a través de sus cristaleras, la cocina muy recomendable y la música también: aquí dicen que se puede escuchar el mejor jazz en directo de la capital thailandesa a cargo de solistas y conjuntos internacionales. Elegante y delicado, destila esa armonía que sólo es posible encontrar en el sudeste asiático.

Pero donde mejor se expresa la mezcla de la tradición y el exotismo thai con las tendencias de moda de este mundo globalizado es en los spas. Esa mezcla de lo sofisticado y la tradición se filtran en el arte del masaje. Aquí se pueden probar los mejores masajes thailandeses, esos que han traspasado fronteras, con su delicadeza, su sabiduría milenaria y el esmerado servicio de los thailandeses. Para disfrutarlos, nada como el spa del hotel Oriental, el mejor del mundo según los entendidos. Fue el primero de todos en su estilo y continúa siendo el modelo de miles de spas de todos los rincones del planeta, por su perfecta mezcla de sensualidad y elegancia, armonía y profesionalidad. Está decorado con materiales tradicionales, pero con un lenguaje moderno.

En Bangkok la vida cultural y social se mueve al margen de los turistas. Las nuevas tendencias marcan estilo en restaurantes, tiendas de moda, locales nocturnos o modernos spas, sin renunciar a un estilo propio que causa furor más allá de sus fronteras. Para conocer todo lo último de lo último en arquitectura thailandesa, conviene ojear www.art4d.com, una revista de vanguardia que muestra una vez más las nuevas tendencias de esta ciudad.

Arquitectos y artistas luchan por dar una esencia thai a sus influencias occidentales. Con la misma elegancia se premia a un concurso de camisetas, como se estudian los logos para la majestuosa obra del Bangkok Art & Cultura Centre, que va a ser el gran reclamo de la ciudad. Ese paseo entre el amor y el odio se mantiene.

Hotel Península – Bangkok Peninsula.com.
Restaurante The Dome – www.thedomebkk.com y Bar Sirocco-En la planta 63 del State Tower
Beds Supperclub – www.bedsupperclub.com
Hotel Mandarin Oriental Spa- www.mandarinoriental.com
www.art4d.com

Spas en Hua Hin
Salud y disfrute en Tailandia.

En Tailandia los hoteles son conocidos por su servicio impecable, considerado de los más refinados y exquisitos del mundo. Si además nos encontramos en lugares privilegiados, bañados por el mar o enclavados en plena jungla montañosa, los hoteles y resorts se convierten en auténticos oasis, que invitan al escapismo y al abandono absoluto de cuerpo y sentidos.

Aquí, la calidad del destino ya no se mide por las estrellas. Muchas veces la calidad se mide por su Spa, en el que prima la armonía y la belleza. Evidentemente, son espacios que han sido concebidos con el gusto refinado y exótico propio de los tailandeses. Las sedas compiten en colorido con las flores naturales que flotan sin rumbo en un estanque de piedra. La música chill out o el sonido del mar ponen la banda sonora a un relajante masaje o un tratamiento intenso. La oferta es incluso generosa en los productos utilizados. Suelen ser naturales cien por cien como la hierba de limón, los aceites vegetales o los extractos de frutas tropicales.

La tradición también ayuda Todo eso no es más que el ropaje en el que se asienta la esencia de estos lugares mágicos: el masaje tailandés que forma parte de las terapias milenarias que se practican en el país. Hasta en el propio aeropuerto de Bangkok se puede encontrar un centro de masajes que por un módico precio le devolverá la circulación al cuerpo después del largo vuelo.

Hua Hin, situado en pleno Golfo de Siam, está a unas dos horas y media en coche desde Bangkok. Se trata de un antiguo pueblo de pescadores que ha sabido conservar el encanto de antes y fusionarlo con todo lo propio de quien no quiere renunciar al lujo. Un rey tailandés construyó en Hua Hin un palacio al que dio el nombre de Klai Kangwon, y que muy acertadamente significa “lejos de las preocupaciones”.

1.- Anantara Hua Hin
Anantara es una cadena de resorts y Spas con propiedades en Asia, Maldivas y en un futuro próximo en Dubai. La palabra Anantara viene del Sánscrito y significa agua interminable, sin fronteras. Al alojarse en este resort es fácil entender el concepto, pero cuando la sensación es más real es cuando se visita el Spa. Dentro el énfasis en el líquido es una constante por eso a nadie le puede extrañar que la especialidad sean los baños relajantes entre flores y aceites aromáticos, u otros más extremados como el baño de leche y miel al estilo Cleopatra.

Para el alojamiento hay varias opciones según las vistas, el tamaño de la habitación y sobre todo lo que se esté dispuesto a pagar. El denominador común es una decoración típicamente tailandesa con detalles cuidados como las flores que adornan la cama cada noche. Lo mejor, los balcones privados donde cenar en pareja se convierte en todo un acontecimiento o donde tumbarse por las noches a contar estrellas.

Como valor añadido, nunca está de más el saber que el director del hotel es un simpático catalán llamado Iván y que eligió vivir en esta zona de Asia. Como un nuevo puente entre Europa y Asia, sus consejos son certeros y el mejor guía en la zona.

2.- Aka Hotel Resort & Spa
Los Aka son los miembros de una antigua tribu originaria del Tibet cuya filosofía de vida se basaba en la armonía y espiritualidad de la vida sencilla. Conocidos por su exotismo y sus coloridas vestimentas esta tribu da nombre e inspiración a este resort de Hua Hin.

A la orilla de un extenso lago, las villas de corte minimalista que forman el hotel se suceden transportando al huésped a un mundo de privacidad y aislamiento en un entorno de naturaleza. El hecho de que su propietario sea un conocido diseñador de Hong Kong, explica mucho del diseño del conjunto. Líneas que fugan en el infinito.
Suaves tonos grises entre nenúfares y frondosos palmerales. A muchos les llama la atención el buen uso que se hace de grandes piezas de cerámica popular, delimitando los espacios más abiertos.

Cada villa tiene su piscina individual con terraza y tumbonas y, por si fuera poco, algunas de ellas cuentan con un recinto cubierto donde recibir tratamientos y masajes sin tener que salir de la villa. Aunque existe la posibilidad de incluso cenar “en casa”, las opciones son variadas. Ya sea con vistas al lago o al canal, se puede elegir entre dos restaurantes y dos bares donde degustar la extensa cocina tailandesa o si apetece un plato de cocina internacional. Si el diseño es lo nuestro, este es nuestro sitio.

3.- Chiva-Som
El stress no sabe de pasaportes. No todas las tensiones tienen el mismo origen, y lo que vale para una persona no vale para otra. Esto lo saben muy bien en Chiva – Som. Por eso lo primero que el huésped recibe al cruzar la puerta de este santuario de la salud es un diagnostico y un programa personalizado. Incluso muchos de los clientes que se alojan en este santuario de paz, no saben que su propietario no lo considera un hotel. Alojarse, es posible y el trato es perfecto. Paul Linker, un simpático suizo que tiene a su cargo todo el conjunto, expresa perfectamente la filosofía del centro.

El concepto es bien sencillo, recuperar el equilibrio, aprender a cuidarse y deshacerse de toxinas y demás dolencias de la vida moderna en un lugar lleno de expertos entregados a la causa. Todo ello con un ritmo distinto. La gastronomía de Chiva-Som rompe con los tópicos de que la cocina de Spa es aburrida e insípida. Además el placer de lo que se come no acaba al abandonar el lugar ya que los chefs imparten clases para poder continuar con la dieta sana en casa. La transformación del antes al después justifica los altos precios.

4.- Evason Hideway & Six Senses Spa Hua Hin.
Apartado del resto, el resort Evason Hideway es el lugar ideal para el que busca un poco de más animación. Situado a pie de una playa dorada, las habitaciones son más sencillas que en otros resorts pero las zonas comunes y el paisaje son un ejemplo de armonía arquitectónica con todo el sabor exótico.

Si buscamos un sitio con buen ambiente… este es nuestro sitio. Ambiente relajado, copiosos desayunos y toda una filosofía de vida. Su spa es un lugar distinto, con una estética un tanto primitiva, pero sumamente confortable… El visitante busca la tierra, se introduce y busca la calma completa… Los placeres del día se prolongan en la noche.

Un buen ejemplo es el Bar, donde saborear un mango daikiri o un buen vino australiano reclinado en una cama llena de almohadones al arrullo de la brisa marina es algo difícil de olvidar. En el Spa Six Senses es habitual alcanzar el Nirvana, hedonismo en estado puro en un marco de ensueño. Es el momento de experimentar los resultados de un famoso masaje tailandés o un tratamiento de belleza, transformación inmediata sin pasar por el quirófano.

5.- Putahracsa Hua Hin
Uno de los últimos en llegar y con un nombre impronunciable, Putahrascsa representa las nuevas tendencias en Tailandia. Tendencias que dejan atrás las sedas y las elaboradas maderas y las sustituyen por materiales más sencillos, líneas más rectas y un aire más contemporáneo.

Al frente de la nave un suizo, Richar Mehr, que recuerda sus veranos en Ibiza, sus fines de semana en La Coruña y las noches locas de Vigo, con una cierta añoranza.
Para el la vida es una cuestión de tiempos, de plazos y de saber esperar el momento.
Cuando ya no esperamos mucho, es cuando recibimos más, porque la vida sabe mucho de cómo disfrutar de las cosas más sencillas.

Todo el conjunto tiene un aire ibicenco. Aunque el continente cambie, el contenido sigue siendo el mismo. El lujo también sabe de sencillez. Un personal no intrusivo y servicial, que incluye mayordomo personal en las villas, un spa de categoría superior con pocos tratamientos, pero con un equipo sumamente experimentado. La cocina rica en matices, que los sabores los pone la sabrosa cocina thai… Una excelente opción.

FICHAS PRACTICAS

Anantara Hua Hin
43/1 Phetkasem Beach Road Hua Hin
Tlf.: 66 3252 0250
www.anantara.com
Precio: A partir de 120 euros

Aka Hotel Resort & Spa
152 Moo 7 Baan Nhong Hiang.
Hin lek Fai, Hua Hin.
Tlf.: 66 32 618 900
www.akaresorts.com
Precio: Villa de un dormitorio desde 375 euros

Chiva-Som
73/4 Petchkasem Road.
Hua Hin, Prachuab Khirikhan
Tlf.: 66 3251-1154
www.chivasom.com
Precio: Paquetes de salud desde 300 euros la noche

Evason Hideway & Six Senses Spa
9 Moo 3 Paknampran Beach,
Pranburi, Prachuap Khiri Khan
Tlf: 66 32 632 111
www.sixsenses.com/evason-huahin
Precio: A partir de 120 euros

Putahracsa Hua Hin
22/65 Naeb Kaehat Rd.
Hua Hin. Prachuab Kirihana
Tlf.: 66 3253 1468-70
www.putahracsa.com
Precio: desde 132 euros