En España, el 40 por ciento de los adultos tienen hipertensión -un porcentaje que asciende al 70 por ciento en los mayores de 65 años- y, de ellos, un 15 por ciento podrían controlar su enfermedad con ejercicio físico regular, estructurado y repetitivo sin necesidad de recurrir a fármacos.

Así lo ha manifestado el doctor José Abellán, durante la presentación de la primera guía para la prescripción de ejercicio físico en pacientes con riesgo cardiovascular, que se hará pública en la XXI Reunión anual de la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA), que tendrá lugar en Valencia del 9 al 11 de marzo.

“El ejercicio físico hay que tomarlo como una medicina: tiene sus dosis, sus indicaciones, sus contraindicaciones y sus efectos secundarios”, ha señalado el doctor Abellán, quien ha explicado que evita el sedentarismo, ayuda a controlar el peso, regula los niveles de glucemia, aumenta el colesterol bueno y baja la presión arterial.

De hecho, 4 sesiones de ejercicio aeróbico a la semana de entre 30 y 45 minutos consigue reducir de 4 a 7 milímetros de mercurio la presión arterial. “Es lo que hace cualquier fármaco”, ha subrayado.

También realizar ejercicios de fuerza, con poco peso pero muchas repeticiones, una o dos veces por semana disminuye de 3 a 4 milímetros la presión.

“Si el ejercicio físico se pudiera envasar y vender nos lo quitarían de las manos”, ha bromeado este experto de la Universidad Católica San Antonio de Murcia, quien ha precisado que se trata de “una medicina universal”.

Abellán ha asegurado que hay que distinguir entre deporte y ejercicio físico, que se refiere a una actividad estructurada, repetitiva y controlada cuya finalidad es mejorar nuestra actividad física.

El 47 % de la población española se declara sedentaria, un camino que lleva a la obesidad, que es el denominador común de la diabetes, la hipertensión y otras patologías.

Un adulto que realice menos de 150 minutos de ejercicio físico a la semana (menos de 10.000 pasos al día) es sedentario, al igual que un niño que no supere los 400 minutos a la semana.

Pero no todo tipo de ejercicio vale, sino que hay que realizar una prescripción individualizada dependiendo del paciente. Y ese es el objetivo de la Guía.

“Necesitamos una serie de pausas sencillas que se ajusten a cada paciente”, ha explicado el doctor Julián Segura, presidente de la SEH-LELHA.

José Ignacio Campins ha podido comprobar personalmente los beneficios del ejercicio físico. Hipertenso y con sobrepeso, este paciente ha logrado perder 15 kilos en poco más de un año y eliminar una de las dos pastillas que tomaba.