Hoy en día tenemos bien claro que el enfermo de insuficiencia cardiaca mejora, en la gran mayoría de los casos, al combinar la medicación prescrita por su cardiólogo con cambios en su estilo de vida. Por ello hemos de tener en cuenta las siguientes recomendaciones

Que es la Insuficiencia Cardiaca
La insuficiencia cardiaca es un síndrome clínico muy complejo, que engloba una serie de signos y síntomas diversos, ocasionado porque el corazón no tiene suficiente capacidad para bombear sangre al organismo con normalidad. Como consecuencia, los órganos y tejidos de nuestro cuerpo no reciben suficiente sangre oxigenada para su correcto funcionamiento. Y por otra parte, a medida que el corazón pierde su capacidad de bombeo, se retiene líquido en otras partes del cuerpo como el hígado, las extremidades, los pulmones, o el tracto gastrointestinal
La insuficiencia cardiaca casi siempre es una condición crónica y duradera, que se desarrolla a lo largo de mucho tiempo, aunque algunas veces se puede desarrollar súbitamente
La Insuficiencia Cardiaca es la única enfermedad cardiovascular cuyo porcentaje en la población está aumentando (más del 10% de las personas mayores de 70 años padecen insuficiencia cardiaca), hasta el punto que podemos hablar de epidemia de insuficiencia cardiaca. Representa la tercera causa de muerte cardiovascular en nuestro país, y la primera causa de hospitalización en mayores de 65 años

Cuales son las causas de la Insuficiencia Cardiaca

La insuficiencia cardiaca puede deberse a varias causas. En España, las más frecuentes son la hipertensión arterial y la cardiopatía isquémica, aunque existen  otras causas, como las enfermedades de las válvulas del corazón, etc
s mecanismos por los que estas causas desencadenan la insuficiencia cardiaca son muy complejos, pero los podemos simplificar del siguiente modo: la acción continuada de las distintas causas de insuficiencia cardiaca que acabamos de enumerar, provoca que los músculos que componen las paredes del corazón pierdan su capacidad de contraerse correctamente y ejercer su acción de bombeo. El corazón trata de adaptarse para “compensar” esta falta de contractibilidad, en general aumentando la frecuencia de latidos, para bombear sangre más rápidamente, y engrosando sus paredes, para obtener contracciones más vigorosas . Estos cambios adaptativos hacen que la aparición de los síntomas de insuficiencia cardiaca sea más lenta, pero a la larga, el corazón se agota, y pierde su capacidad de responder a situaciones de mayor esfuerzo (subir escaleras, realizar ejercicio físico moderado), e incluso de mantener una actividad física normal.

Por todo esto, es fundamental detectar y diagnosticar la insuficiencia cardiaca lo antes posible, ya que cuanto antes se trate, más sencillo es el tratamiento y mejor es el pronóstico 

Prevención de Insuficiencia Cardiaca

Hemos visto cómo la Insuficiencia Cardiaca es una enfermedad muy severa, cada vez más frecuente en nuestro entorno, y con un pronóstico que depende en gran medida del momento en que detectemos la enfermedad. La prevención juega pues un papel fundamental para retrasar o evitar la aparición de esta enfermedad.

La prevención de la insuficiencia cardiaca pasa por el control y el manejo de las enfermedades y los factores de riesgo que la desencadenan, sobre todo de la hipertensión y la cardiopatía isquémica.

El principal factor de riesgo para la insuficiencia cardiaca es la hipertensión, hasta el punto de que más de la mitad de los pacientes hipertensos presentan un alto riesgo de desarrollar insuficiencia cardiaca. Por ello, es muy importante llevar un seguimiento adecuado de nuestros valores de presión arterial, y en el caso de padecer hipertensión, tomar las medidas adecuadas para mantener los valores de presión arterial por debajo de las cifras que nos indique nuestro médico: cambios en el estilo de vida (alimentación correcta, moderado consumo de sal, ejercicio físico habitual), y cumplimiento de la medicación que nos prescriban.

Hoy en día tenemos bien claro que el enfermo de insuficiencia cardiaca mejora, en la gran mayoría de los casos, al combinar la medicación prescrita por su cardiólogo con cambios en su estilo de vida. Por ello hemos de tener en cuenta las siguientes recomendaciones: 

Síntomas

Cansancio superior al habitual Los músculos no obtienen toda la sangre rica en oxígeno que necesitan.

Falta de aliento al hacer ejercicio físico Con el ejercicio el corazón bombea con más energía para suministrar sangre extra a los músculos que están trabajando. En caso de insuficiencia cardiaca, el corazón no es capaz de extraer toda la sangre de los pulmones, por lo que estos se congestionan, haciendo difícil la respiración. En ocasiones, el enfermo de insuficiencia cardiaca puede despertarse notando falta de aliento, o notar la falta de aliento estando tumbado. En esta posición, parte del líquido extra que ha estado en los tejidos vuelve a la circulación sanguínea y puede almacenarse en los pulmones .

Hinchazón de los pies y los tobillos Cuando se retarda el flujo de sangre el organismo retiene más agua.

Aumento de las micciones nocturnas Esto también se debe al líquido extra que vuelve a la circulación sanguínea durante el reposo.

Aumento de la frecuencia de los latidos del corazón

Recomendaciones

Reducir el consumo de sal La sal hace que el organismo retenga líquidos. Es conveniente leer atentamente las etiquetas de los alimentos, muchos alimentos preparados contienen sal.

Pesarse con regularidad Una ganancia rápida de peso puede significar que está reteniendo demasiada agua.

Descansar En caso de síntomas más graves deben aumentarse los periodos de descanso. El reposo reduce las demandas del corazón.

Practicar ejercicio con moderación Caminar, nadar y montar en bicicleta son buenos ejercicios, pero sin excederse. Es conveniente evitar los ejercicios que causen falta de aliento o mareo, así como consultar con el médico un programa de ejercicios.

Evitar el estreñimiento Es conveniente aumentar el contenido de fibra de en las dietas

Limitar el consumo de alcohol y dejar de fumar El alcohol en exceso es nocivo para el corazón. La nicotina hace que los vasos sanguíneos se estrechen y, por tanto, que el corazón deba realizar un mayor esfuerzo.