La artrosis es una enfermedad crónica que se desarrolla a lo largo de muchos años.
El 70% de las personas mayores de setenta años muestra evidencias radiológicas de esta patología en alguna articulación aunque sólo tienen síntomas la mitad de ellas.
El 80% de las personas que padecen artrosis tienen limitaciones de movimiento y un 25% incluso está incapacitada para realizar las actividades normales de la vida cotidiana. De hecho se considera a esta dolencia la cuarta causa de incapacidad entre las mujeres y la octava entre los hombres.

Las articulaciones son los componentes del esqueleto que nos permiten el movimiento y, por tanto, ser autónomos funcionalmente y relacionarnos con los demás. Están formadas por la unión de dos huesos a través de la cápsula articular. En el interior de las mismas existe, generalmente, un fluido llamado líquido sinovial que es producido por la membrana sinovial. Los extremos óseos que se unen para formar la articulación están recubiertos por el cartílago articular.
La artrosis es una enfermedad que lesiona el cartílago articular y origina dolor, rigidez e incapacidad funcional.

Los objetivos que perseguimos los médicos, a la luz de la disponibilidad de medios que nos proporciona la ciencia médica actual, son el alivio de su dolor articular y el mantenimiento de su capacidad funcional.
Para ello, se dispone de diversas alternativas, que incluyen los tratamientos físicos, los medicamentos y, a veces, la cirugía.

· Tratamiento físico: Ejercicio, pasear, calor local, bastones, eliminar o atenuar el sobrepeso y la obesidad.
· Tratamiento médico. Medicamentos analgésicos y antiinflamatorios, Infiltraciones intraarticulares.
· Cirugía: Limpieza, osteotomías, sustitución por prótesis.

Desde no hace mucho tiempo disponemos de una nueva propuesta terapéutica basada en la utilización del Plasma Rico en Factores de Crecimiento (PRGF) que podría interrumpir o al menos retrasar su avance. Su aplicación puede revolucionar los tratamientos existentes en la actualidad que son meramente paliativos y ni previenen, ni curan la enfermedad, ni detienen su evolución.

El PRGF imita y optimiza los mecanismos fisiológicos de reparación que se ponen en marcha espontáneamente en todos los tejidos tras una lesión, ya sea causada por un traumatismo, un tratamiento quirúrgico o una enfermedad. Son proteínas que intervienen en la comunicación celular transmitiendo su información al interaccionar con los receptores situados en la membrana celular. Induciendo la migración celular dirigida, la proliferación y diferenciación celular, la formación de nuevos vasos sanguíneos, etc. Todos ellos acontecimientos fundamentales en la reparación y regeneración de cualquier clase de tejido. Se ha observado que a los cinco días de la aplicación del PRGF hay, dependiendo del tejido, hasta 40 veces más células trabajando en la zona tratada (reconstruyéndola, cicatrizándola, regenerándola y, en definitiva, curándola) que si se hubiera seguido el protocolo convencional.

Beneficios

Los estudios realizados demuestran que es eficaz en las distintas fases o grados de la enfermedad, lo que permite aspirar a retrasar el tratamiento definitivo de las artrosis graves es decir la sustitución quirúrgica de la articulación por una prótesis.

En pacientes menos graves se obtienen, asimismo, resultados alentadores debidos al efecto protector del cartílago y restaurador del equilibrio fisiológico que aporta esta nueva terapia.
Las investigaciones indican que se podría interrumpir o al menos retrasar el avance de la enfermedad.

El 78% de los pacientes que reciben el tratamiento experimentan una disminución significativa del dolor y una recuperación significativa de la capacidad de movimiento. Asimismo la rigidez de la rodilla disminuye en el 41% de los pacientes tratados. Con la mejoría en la calidad de vida del paciente que eso supone.

El sexo y la edad de los pacientes no influyen en la respuesta a esta terapia pero si interviene el grado de artrosis. La mejoría clínica más importante se da en aquellos pacientes cuyo proceso artrósico está menos evolucionado en el momento de recibir el tratamiento.

El PRGF reemplaza el líquido sinovial patológico en situaciones de derrame, inflamación y dolor articular. Asimismo actúa sobre las células de la membrana sinovial y los sinoviocitos (responsables de la producción del líquido sinovial que baña por completo la articulación) estimulando la producción de ácido hialurónico y otras moléculas bioactivas. El resultado es que mejora la calidad del líquido sinovial, actúa como antiinflamatorio y disminuye el dolor.

La eficacia clínica del PRGF en la articulación se puede atribuir a varios efectos muy importantes:

· Efecto anabólico en el metabolismo del cartílago.
· Bloqueo de la degradación del cartílago.
· Restitución de un ambiente fisiológico en la articulación inhibiendo la inflamación y disminuyendo el dolor.

No produce problemas de rechazo o alergia, ni presenta efectos secundarios adversos y se puede aplicar sin problema las veces que sea necesario.

Técnica

El Plasma Rico en Factores de Crecimiento se obtiene de la propia sangre del paciente, sin agentes externos de ningún tipo. A través de una extracción de sangre idéntica a la que se realiza para cualquier analítica convencional.
La sangre obtenida se procesa en el laboratorio en condiciones de esterilidad para separar las moléculas que nos servirán terapéuticamente. Los factores de crecimiento son proteínas solubles producidas y secretadas por las células del organismo aunque es en las plaquetas (en concreto, en sus gránulos alfa), en los macrófagos y en el plasma sanguíneo donde están contenidas en mayor proporción.

En esta técnica se realizan, generalmente, tres infiltraciones con intervalos de dos semanas entre cada una de ellas y durante todo el procedimiento se siguen condiciones rigurosas de esterilidad llevadas a cabo por personal cualificado. El resultado es un tratamiento bioseguro y 100% autólogo, es decir, el sujeto es a la vez donante y receptor.

En otras áreas de la medicina

Los resultados de las investigaciones se han publicado en revistas científicas de reconocido prestigio y han permitido el desarrollo de gran número de aplicaciones clínicas en distintas áreas de la Medicina:

– En Cirugía Oral y Maxilofacial se ha acelerado la formación de hueso y el grado de integración de los implantes con un porcentaje de éxito del 99%, se han logrado avances tan espectaculares como los implantes y dientes provisionales en un solo día.
– En Medicina Deportiva y de competición se ha tratado a la mayor parte de los deportistas de elite lesionados en los últimos años reduciendo casi a la mitad el tiempo de recuperación.
– En Cirugía Ortopédica se tratan con éxito fracturas que anteriormente no consolidaban (pseudoartrosis) y también se aplica PRGF en reconstrucciones quirúrgicas de tendones y ligamentos.
– En Medicina Vascular se utiliza como tratamiento para úlceras.
– En Oftalmología, para tratar úlceras de córnea.

Recientemente se ha desarrollado un tratamiento de rejuvenecimiento facial en Medicina Estética.

Continuamente se investiga para ver los posibles efectos beneficiosos de estas moléculas en otras patologías. 

Para más información sobre la aplicación de este tratamiento:

INSTITUTO GERONTOLÓGICO
91 447 11 11