El proceso de recuperación tiene diferentes aspectos. Cuando se produce el problema agudo el paciente es ingresado en el Hospital y se realiza un tratamiento agudo, comienza después una fase de recuperación espontánea, a la que debe seguir una fase de rehabilitación que consiga que el paciente pueda regresar a la vida cotidiana normal. Cada persona tiene diferentes necesidades de rehabilitación y, por lo tanto, progresa de diferente manera.

El proceso de recuperación tiene diferentes aspectos. Cuando se produce el problema agudo el paciente es ingresado en el Hospital y se realiza un tratamiento agudo, comienza después una fase de recuperación espontánea, a la que debe seguir una fase de rehabilitación que consiga que el paciente pueda regresar a la vida cotidiana normal. Cada persona tiene diferentes necesidades de rehabilitación y, por lo tanto, progresa de diferente manera.

Tratamiento.

Este se inicia en el hospital durante el "cuidado intensivo" para conseguir que el paciente sobreviva, poder prevenir otro ataque, y tratar todos los problemas médicos que presente el paciente.

Recuperación espontánea.

En los primeros momentos después del ataque, la persona recupera algunas capacidades que había perdido. Este proceso es más rápido durante las primeras semanas, pero a veces puede prolongarse mucho tiempo.

Rehabilitación (pasos específicos para ayudar a la recuperación).

Esta es otra parte del tratamiento. Ayuda a la persona a hacerse más independiente, manteniendo capacidades que ya tenía y tratando de recuperar aquéllas que perdió. Muchas de las decisiones en cuanto a la rehabilitación se hacen antes de dar al paciente de alta del cuidado intensivo y las toman el paciente mismo, los familiares y el personal médico del hospital.

La vida cotidiana.

La última etapa de recuperación consiste en el regreso del paciente a su casa y a su vida diaria. Esta etapa puede prolongarse por el resto de la vida de la persona. Tanto el paciente como su familia deben aprenden a vivir con las secuelas del ataque.

¿QUÉ SECUELAS QUEDAN DESPUÉS DEL ATAQUE CEREBRAL?

Cada ataque es diferente, dependiendo de la parte del cerebro que afecta, la extensión de la lesión, y el estado general de salud de la persona. Algunos de los efectos son:

Debilidad o parálisis: Puede afectar un lado completo del cuerpo, o sólo el brazo o la pierna. Sucede en el lado opuesto al hemisferio del cerebro que sufrió el ataque. Por ejemplo, si el hemisferio lesionado es el izquierdo, la debilidad o parálisis se presentará en el lado derecho del cuerpo.

Problemas de equilibrio o coordinación. Dificulta que la persona se siente, pare, o camine; a pesar que los músculos tienen suficiente fuerza.

Problemas de lenguaje (afasia y disartria). Cuando la persona tiene afasia, puede tener problemas para entender el lenguaje hablado o escrito; o entiende pero no puede recordar las palabras para hablar o escribir. Cuando la persona tiene disartria, sabe las palabras correctas, pero no las puede decir claramente.

No percibir o ignorar un lado del cuerpo (negligencia corporal). Frecuentemente, la persona no se da la vuelta para ver hacia el lado lesionado, o ni siquiera come alimentos en ése lado del plato.

Dolor, adormecimiento, o sensaciones no habituales: Estas pueden impedir que la persona se relaje y se sienta cómoda.

Problemas de memoria, razonamiento, atención, o aprendizaje: La persona puede tener problemas con varias o muchas capacidades mentales. Por ejemplo, puede tener problemas al tratar de seguir instrucciones, puede confundirse si mueven algo en la habitación, o puede ser incapaz de saber la fecha o la hora del día en la que se encuentra.

No ser consciente de los peligros: La persona puede perder su capacidad de sentido común y tratar de hacer cosas que son peligrosas.

Problemas para tragar (disfagia). Puede complicar la nutrición adecuada de la persona. Es importante tener cuidado para evitar que la persona no vaya a aspirar un trozo de comida mientras está tratando de tragar.

Problemas de control de orina o de heces: Se puede ayudar a la persona con el uso de orinales, cómodos, pañales de incontinencia, etc.

Que la persona se cansa rápidamente. Cuando la persona se cansa rápidamente, limita su participación y trabajo en el programa de rehabilitación.

Explosiones emocionales súbitas, como risa, llanto o furia. Estas emociones pueden indicar que la persona necesita ayuda, comprensión y apoyo en su proceso de adaptación a los efectos del ataque.

Depresión. Es muy común entre las personas que han sufrido un ataque cerebral y puede presentarse poco después o varias semanas después del ataque. Frecuentemente los familiares son los primeros en notarla.| 

¿ES NORMAL ESTAR TRISTE?

Es normal que una persona que ha sufrido un ataque cerebral se sienta triste. Sin embargo, algunas personas pueden padecer un desorden depresivo mayor; que se debe diagnosticar y tratar lo antes posible. Una persona que padece un desorden depresivo mayor debe tener varios síntomas, todos los días, durante todo el día, y por lo menos por dos semanas. Estos síntomas siempre incluyen por lo menos uno de los siguientes:

Sentirse triste y melancólico.

Perder interés en las cosas que antes se disfrutaban.

Sentirse agitado o lento, inquieto o que no puede permanecer tranquilo.

Sentirse culpable o con muy baja autoestima.

Aumento o reducción del apetito y el peso.

Problemas para concentrarse, pensar, recordar o tomar decisiones.

Problemas para dormir, o dormir demasiado.

Perder la energía o sentirse cansado todo el tiempo.

Dolores de cabeza.

Otros dolores y molestias.

Problemas de la digestión.

Problemas en la función sexual.

Sentirse pesimista y sin esperanza.

Sentirse ansioso y preocupado.

Pensamientos de la muerte o el suicidio.

Si la persona tiene síntomas de depresión, especialmente pensamientos de la muerte o el suicidio, necesita ayuda profesional inmediata. Una vez que se ha tratado la depresión, estos sentimientos desaparecerán. La depresión se puede tratar con medicamentos, psicoterapia, o ambos.

Si no se da tratamiento, puede causar sufrimiento innecesario y puede hacer más difícil la recuperación del ataque cerebral.

¿PODRÉ VALERME POR MI MISMO?

En ocasiones permanecen algunas incapacidades, dificultades para realizar alguna tarea o actividad que es parte normal de la vida diaria. Las personas que han sufrido ataques cerebrales pueden encontrar dificultad en muchas actividades que antes eran sencillas tales como caminar, hablar o realizar sus actividades diarias. Estas incluyen tareas básicas como bañarse, vestirse, alimentarse y usar el inodoro. También puede haber dificultad al realizar otras tareas más complejas, conocidas como actividades instrumentales, tales como cuidar de la casa, usar el teléfono, conducir un coche, y escribir cheques.

Algunas incapacidades se hacen evidentes inmediatamente después del ataque y otras se notan hasta que la persona ha regresado a casa y trata de realizar alguna tarea por primera vez después del ataque.

¿QUÉ PASA EN EL HOSPITAL?

Las metas principales del cuidado intensivo son las siguientes:

Asegurarse que los síntomas son el resultado de un ataque cerebral y no algún otro problema médico.
Determinar el tipo y ubicación del ataque y su grado de gravedad.
Prevenir y tratar complicaciones tales como incontinencia urinaria o fecal y úlceras por presión.
Prevenir otro ataque cerebral.
Tan pronto como sea médicamente posible, animar al paciente a que se mueva y realice tareas de cuidado personal tales como comer y levantarse de la cama. Este es el primer paso de la rehabilitación.

Antes que termine el cuidado intensivo, el paciente, su familia y el personal deciden cuál será el siguiente paso. Para muchos pacientes, el siguiente paso es continuar con la rehabilitación.

La permanencia en el hospital puede crear confusión para el paciente o sus familiares. 


¿PUEDEN REPETIRSE?

Las personas que ya han padecido un ataque cerebral tienen mayor riesgo de padecer otro,especialmente durante el primer año. El riesgo aumenta con: La edad avanzada, presión sanguínea elevada (hipertensión), colesterol alto, diabetes, obesidad, haber sufrido un ataque isquémico transitorio, enfermedades cardíacas, fumar, beber mucho alcohol, y drogadicción. Algunos de estos factores de riesgo no se pueden controlar, como la edad; pero otros se pueden reducir con el uso de medicamentos y cambios en el estilo de vida.

Los pacientes y sus familias deben pedir recomendaciones del médico o la enfermera en cuanto a la prevención de otro ataque y cooperar con ellos para hacer los cambios necesarios en el estilo de vida del paciente. También deben aprender sobre los síntomas indicativos de un ataque isquémico transitorio (debilidad de un lado del cuerpo y dificultad al hablar), y ver a un médico de inmediato si estos síntomas se presentan. 

¿Y DESPUÉS DEL HOSPITAL QUÉ?

Algunas personas no necesitan rehabilitación porque el ataque fue leve o se han recuperado completamente. Otros pueden estar demasiado incapacitados para participar. Sin embargo casi todos pueden beneficiarse de la rehabilitación. El médico y la enfermera ayudarán a la familia y al paciente a encontrar el mejor tipo de rehabilitación en cada caso.

Tipos de programas de rehabilitación

Existen varios tipos de programas de rehabilitación:

Programas de hospital. Se proporcionan en hospitales de rehabilitación o en unidades en hospitales de cuidado intensivo que cuentan con servicios completos de rehabilitación. El paciente permanece en el hospital durante el programa y está bajo el cuidado de profesionales capacitados quienes le dan las terapias. Los programas de hospital normalmente son más intensivos que otros programas y requieren más esfuerzo por parte del paciente.
Programas de Residencias Geriátricas. Al igual que los anteriores, el paciente permanece internado durante el programa de rehabilitación. Los programas varían, así es que es importante obtener información acerca de cada uno; ya que algunos proporcionan servicios de rehabilitación completos, y otros proporcionan servicios limitados.
Programas de consulta externa. Estos permiten que un paciente que vive en casa reciba todos sus servicios de rehabilitación acudiendo a uno de los siguientes:

Departamento de consulta externa de un hospital, una institución especializada en rehabilitación, o programas de cuidado diurno en un hospital.

Programas en casa. El paciente permanece en casa y recibe servicios de fisioterapéutas en su domicilio. Una ventaja de estos programas, es que el paciente aprende las capacidades que necesita para vivir, justo en el lugar en donde más las tendrá que usar.

¿TODOS LOS ENFERMOS DEBEN HACER REHABILITACIÓN?

Algunas familias y pacientes se sienten decepcionados si el médico no recomienda un programa de rehabilitación. Sin embargo, esto puede ser debido a que la persona puede estar inconsciente o demasiado incapacitada para beneficiarse. Por ejemplo, una persona puede no estar capacitada para aprender y la mejor ayuda que se le puede dar es cuidado rutinario en casa o en una Residencia. Un paciente que en un principio está demasiado débil para un programa de rehabilitación, puede beneficiarse de un período gradual de recuperación en casa o en una Residencia y considerar la rehabilitación más tarde. Es importante que recuerde que:

El personal del hospital tiene la responsabilidad de ayudarle a planear el mejor cuidado para el paciente después que se le dé de alta del cuidado intensivo. También puede proporcionar o hacer arreglos para servicios sociales necesarios y recomendaciones para la familia.

Esta no es la única oportunidad para participar en un programa de rehabilitación. Existen pacientes que están demasiado incapacitados en un principio pero que se reponen lo suficiente para iniciar la rehabilitación más tarde.

¿CÓMO ES LA REHABILITACIÓN?

Durante el programa de rehabilitación en un hospital o residencia, el paciente pasa varias horas al día en actividades tales como la terapia física, ocupacional, del lenguaje, de ocio, actividades de grupo y educación para el paciente y la familia. Es importante mantener capacidades (tales como caminar y hablar) que el paciente tenía antes del ataque cerebral. Parte del tiempo se usa en enseñar al paciente nuevas formas de hacer ciertas cosas (por ejemplo, usar sólo una mano para realizar tareas que antes hacía con dos).

Establecer metas de rehabilitación:

Las metas de rehabilitación dependen de los efectos del ataque cerebral, lo que el paciente podía hacer antes del ataque, y los deseos del paciente. Cooperando, el paciente, su familia, y el grupo de rehabilitación pueden establecer metas para el programa. En ocasiones, la persona tiene que repetir ciertos pasos de la terapia para lograr alguna meta.

Es importante que las metas del programa sean realistas. Para ayudar a lograr estas metas, es necesario que el paciente y su familia hablen con el personal del programa sobre las cosas que él/ella quiere poder hacer. Si las metas son demasiado altas el paciente no las podrá alcanzar, si son demasiado bajas el paciente no recibirá todos los beneficios del programa, o si las metas no le interesan no hará el mismo esfuerzo para lograrlas. Por ejemplo:

Poder caminar con un bastón o un andador es una meta realista para la mayoría de las personas que han sufrido un ataque cerebral.

Cuidar de sí mismos con la ayuda de ciertas ayudas especiales es una meta realista para la mayoría.

Conducir un coche es una meta realista para algunos.

Trabajar puede ser una meta realista para las personas que trabajaban antes del ataque. Para algunos, realizar el trabajo que tenían antes ya no será posible, pero un nuevo trabajo o un trabajo como voluntario si.

Lograr las metas del programa no quiere decir que se ha terminado la recuperación. Sólo quiere decir que el paciente y su familia están listos para continuar con la recuperación sin ayuda.

¿QUÉ PUEDO HACER PARA MEJORAR?

Si usted es la persona que ha tenido el ataque cerebral, recuerde que usted es quien más importa en su propio tratamiento. Es usted quien tiene derecho a tomar las decisiones más importantes, aunque a veces esto puede ser difícil. A veces probablemente preferiría dejar que el personal de rehabilitación tomara las decisiones por usted. Es importante, sin embargo, que si tiene dificultad para hablar tome el tiempo necesario para pensar sobre sus decisiones. Tiene que tratar de impedir que otros se adelanten a tomar decisiones por usted.

Asegúrese de decirle a otros que usted quiere tomar sus propias decisiones en cuanto al cuidado.

Discuta sus preguntas y preocupaciones con el personal del programa.

Exprese sus deseos y opiniones en cuanto a las decisiones que le afectan.

Haga que le escuchen cuando sienta que "le hablan como si fuera un niño"; o si la gente empieza a hablar sobre usted como si no existiera.

Recuerde que tiene todo el derecho de ver su archivo médico.

Para desempeñar un papel en su cuidado médico, es necesario que se mantenga informado sobre el tratamiento y su propio progreso. Puede que le ayude mantener notas sobre el tratamiento y su progreso y escribir cualquier pregunta que tenga.

Expresar sus necesidades puede ser difícil si tiene problemas del habla. El logopeda puede ayudarle a comunicarse con los demás y los miembros de su familia también le pueden ayudar a comunicar sus ideas y necesidades.

La mayoría de los pacientes encuentran que el trabajo de rehabilitación es difícil ya que tienen que mantener capacidades al mismo tiempo que tratan de volver a desarrollar capacidades perdidas. Es normal que a veces se sienta desalentado porque es tan difícil hacer cosas que eran tan sencillas antes del ataque. Trate de darse cuenta de su progreso y disfrutar de cada pequeño logro.

¿Y LA FAMILIA?

Si es familiar de una persona que tuvo un ataque cerebral, éstas son algunas de las cosas que puede hacer para ayudarle:

Apoye los esfuerzos del paciente para participar en las decisiones del programa de rehabilitación.
Visite y hable con el paciente. Traten de relajarse juntos ya sea jugando a las cartas, viendo la televisión, escuchando la radio, con cualquier actividad de ocio que le relaje.
Si el paciente tiene problemas de comunicación (afasia), hable con el logopeda para que le diga cómo puede ayudarle.
Participe en los programas de educación para el paciente y su familia y trate de aprender todo lo posible.
Pida que le dejen acudir a las sesiones de rehabilitación. Esta es una buena manera de aprender cómo funcionan y la manera en que puede ayudar.
Anime y ayude al paciente a que practique las capacidades que ha aprendido durante la rehabilitación.
Infórmese sobre las actividades que el paciente puede hacer solo, las que puede hacer con ayuda, y las que no puede hacer. Entonces, no haga aquello que el paciente pude hacer por sí mismo, ya que cada vez que realice esa tarea aumentará su satisfacción por el éxito.
Cuide de usted mismo, aliméntese bien, descanse lo suficiente, y trate de tomar tiempo para realizar algunas actividades que le apetezcan. Si usted no está bien no podrá ayudar a su enfermo.

¿Y DESPUÉS DEL HOSPITAL QUÉ?

Los planes para cuando se dé de alta al paciente se inician desde el principio del programa de rehabilitación. En ellos participan el paciente, su familia y el personal de rehabilitación. El propósito de estos planes es que el paciente mantenga los beneficios del programa después de haber sido dado de alta. Los pacientes se dan de alta poco después de haber logrado las metas del programa.

El plan incluye los siguientes elementos:

Asegurarse que la persona regresará a un sitio para vivir seguro.

Decidir el tipo de cuidado, asistencia o equipo necesarios.

Hacer arreglos para los servicios necesarios o de rehabilitación para la casa (tales como visitas por una enfermera u otros profesionales necesarios.

Identificar al médico que quedará a cargo de la salud y necesidades médicas de la persona.

Determinar quiénes estarán a cargo del cuidado diario del enfermo en el hogar; y proporcionar la asistencia o capacitación necesarias.

Ayudar a que el paciente explore posibilidades de empleo, actividades voluntarias.

Hablar sobre las preocupaciones de tipo sexual. Muchas personas que han tenido ataques cerebrales continúan una vida activa sexual satisfactoria.

¿PUEDO VOLVER A MI CASA?

Muchas personas regresan a sus propias casas después del programa de rehabilitación, otros necesitan vivir en una Residencia con profesionales. La decisión depende de las necesidades de cuidado de la persona y los familiares disponibles para proporcionar el cuidado necesario en casa. La persona que ha padecido un ataque cerebral debe regresar a un lugar que ayude a continuar su proceso de recuperación.

Es importante que la persona regrese a un lugar seguro. Si la persona necesita un lugar nuevo donde vivir, el trabajador social puede ayudar a encontrarlo.

Durante los planes para dar de alta al paciente, es probable que el personal del programa hable sobre el domicilio. Pueden recomendar cambios para hacer la casa más segura. Por ejemplo: Cambiar las habitaciones de tal manera que la persona pueda permanecer en el mismo piso y no subir y bajar escaleras; cambiar alfombras sueltas o muebles que pudieran causar caídas; colocar barandillas y asientos elevadores en los inodoros.

Es recomendable que el paciente tenga una visita de práctica a su casa antes de regresar definitivamente. Esto ayuda a identificar posibles problemas que se tienen que arreglar antes de que regrese permanentemente. 

¿NECESITO ALGÚN MATERIAL ESPECIAL?

Incluso después de la rehabilitación, algunas personas aún tienen problemas al caminar, mantener el equilibrio, o realizar ciertas actividades de la vida diaria. Existe equipo especial que puede ayudarles, tal como:

Un bastón. Lo usan cuando caminan. Para las personas que tienen problemas con el equilibrio, existen bastones con tres o cuatro pies.

Andadores. Proporcionan más apoyo que un bastón. Existen varios diseños que permiten que las usen personas que sólo las pueden tomar con una mano o que tienen otros problemas para caminar o mantener el equilibrio.

Aparatos ortopédicos de apoyo para los pies o tobillos. Al mantener el tobillo o el pie en una posición adecuada y proporcionar apoyo para la rodilla, ayudan al individuo a caminar.

Silla de ruedas. Algunas personas necesitan una silla de ruedas y éstas tienen diferentes diseños y se pueden adaptar a las necesidades y capacidades de cada individuo. Pregunte sobre los diseños que ayudan a las personas que han padecido un ataque cerebral.

Equipo para ayudar a bañarse, vestirse, y comer. Como barandillas, elevadores de inodoro. Otros equipamientos facilitan realizar tareas con sólo una mano; como el velcro para cerrar la ropa; o manteles para la mesa que no se deslicen.

Equipo de comunicación. Varían desde pequeños ordenadores hasta pizarras de comunicación hechas en casa. La persona, su familia y el personal tienen que decidir cuál es el equipo más adecuado para el paciente.

¿QUIÉN ME CUIDARÁ?

Normalmente las personas a cargo de este cuidado son esposos, esposas, hijos(as) adultos, amigos o profesionales que trabajan como cuidadores en casa. Normalmente, sólo una persona está a cargo del cuidado principal, y otros ayudan de vez en cuando. Una parte importante del plan para dar de alta al paciente es que estos individuos conozcan las necesidades físicas y emocionales del paciente, y que estén disponibles el tiempo necesario para proporcionar este cuidado.

Dado que cada persona que ha tenido un ataque cerebral es diferente, tiene diferentes necesidades de cuidado. Estas son algunas de las cosas que pueden hacer:

Asegurarse que la persona tome todos los medicamentos recetados, y que siga las recomendaciones en cuanto a alimentación, ejercicio, descanso y otras necesidades para mantener la salud.

Animar a la persona a que practique las capacidades que aprendió durante la rehabilitación.

Ayudar a la persona a resolver problemas y encontrar nuevas formas de hacer las cosas.

Ayudar a la persona con las actividades que hacía antes del ataque, como manejar herramientas, abotonarse, tareas domésticas, y actividades sociales o de recreación.

Si la persona no puede hacerlo por sí misma, ayudarle en su cuidado personal.

Si la persona tiene problemas del habla, ayudarle a comunicarse. Incluya a la persona en conversaciones, incluso cuando no pueda participar activamente.

Hacer los arreglos para recibir los servicios sociales disponibles.

Defender al paciente y sus derechos.

Si usted será la persona a cargo del cuidado diario, piense cuidadosamente sobre lo que le espera.

¿Está preparado para trabajar en la recuperación del paciente? ¿Cuáles son las necesidades de la persona? ¿Quién puede proporcionar el mejor cuidado? ¿Quién estará a cargo de la responsabilidad de cuidado? ¿Tiene que planificar el cuidado de acuerdo a su horario de trabajo y otras actividades?

Durante el programa de rehabilitación, hay tiempo suficiente para considerar todos estos temas y desarrollar un plan adecuado con los cuidadores.

YA ESTOY EN MI CASA

Ajustarse al cambio.

Regresar a su hogar, o al nuevo lugar donde vivirá, es un gran cambio para la persona. Así es que usar las capacidades que aprendió durante la rehabilitación puede serle difícil en un ambiente nuevo.

Mientras que la persona trata de realizar actividades que hacía en el pasado, pueden surgir nuevos problemas relacionados con el ataque cerebral; así es que durante este período, el paciente y su familia tienen que adaptarse a las nuevas necesidades.

Los ajustes son una carga emocional y física tanto para el cuidador como para el paciente. Las nuevas responsabilidades para la persona a cargo del cuidado diario pueden impedirle realizar sus propias actividades favoritas; así es que es importante apoyar, entender y tratar de darle tiempo para que descanse. Cuando la responsabilidad de cuidado sólo cae en un individuo puede causar mucha tensión, incluso cuando otros familiares están disponibles para ayudar.

Recomendaciones para reducir la tensión

Las siguientes son recomendaciones para reducir la tensión para la persona que sufrió el ataque y los encargados de su cuidado.

Mantenga la esperanza.

Recuerde que adaptarse a las consecuencias de un ataque lleva tiempo. Alégrese por cada pequeño logro, conforme descubre nuevas formas de hacer las cosas.

Cuidar a un enfermo es algo que se aprende. Con la experiencia, su conocimiento y capacidades irán mejorando.

Experimente. Hasta que hayan encontrado lo adecuado para ustedes, intente hacer las cosas de la vida diaria de diferentes maneras. Por ejemplo, las maneras en que se comunican, el horario del día, y las actividades de la vida social.

Haga planes para tener "descansos" de tal manera que no tengan que estar juntos todo tiempo.

Esta es una buena oportunidad para que le ayuden familiares y amigos. También pueden buscar actividades para ambos fuera de la casa.

Pida a familiares y amigos que le ayuden en formas y tareas específicas y pídales que se comprometan a hacerlo. Esto les da la oportunidad de ayudar de manera significativa.

Lea sobre personas que han pasado por experiencias similares. Su biblioteca pública tiene libros sobre historias reales de personas que han tenido ataques cerebrales y libros sobre personas que cuidan enfermos.

Sean bondadosos uno con el otro. Sentirse irritado y frustrado de vez en cuando es natural, pero no desahogue estos sentimientos tratando mal a la otra persona. Frecuentemente, le ayudará hablar sobre estos sentimientos con un amigo, un profesional de rehabilitación, o los miembros del grupo de apoyo.

Haga planes para disfrutar nuevas experiencias y no mire atrás. Evite comparar su vida ahora a la que tenía antes del ataque.

¿YA SE ACABARON LAS CONSULTAS?

No. Después que se ha dado de alta al paciente, tendrá citas de seguimiento con un médico o con los profesionales de rehabilitación. El propósito de estas citas es revisar la condición médica de la persona, las capacidades que aprendió durante el proceso de rehabilitación, y la manera en la que la persona y su familia se están adaptando a las nuevas condiciones. El paciente y la persona a cargo de su cuidado deben estar preparados para estas citas con una lista de sus preocupaciones y preguntas.