En 1907 Alois Alzheimer, médico de una residencia de ancianos en Alemania, describió los hallazgos patológicos en el cerebro de una enferma de 55 años, Auguste D., que desde los 51 acusaba una importante y progresiva pérdida de memoria, desorientación, lenguaje incomprensible, alucinaciones y otros síntomas de carácter psiquiátrico. Ya en 1911 varias revisiones sobre la enfermedad se refieren a ella como Enfermedad de Alzheimer.

En 1907 Alois Alzheimer, médico de una residencia de ancianos en Alemania, describió los hallazgos patológicos en el cerebro de una enferma de 55 años, Auguste D., que desde los 51 acusaba una importante y progresiva pérdida de memoria, desorientación, lenguaje incomprensible, alucinaciones y otros síntomas de carácter psiquiátrico. Ya en 1911 varias revisiones sobre la enfermedad se refieren a ella como Enfermedad de Alzheimer.

La enfermedad de Alzheimer no es la única causa de DEMENCIA, aunque si la más frecuente. Representa aproximadamente un 50% de las causas de demencia en nuestro medio (se estima para este año 2000 que habrá en España 635.000 pacientes diagnosticados de demencia con 65 o más años, de los que 305.000 padecen la enfermedad de Alzheimer). Otras causas importantes son la de origen vascular, la demencia con cuerpos de Lewy difusos, y la demencia frontotemporal. Además, existen numerosas causas de demencia secundaria (es decir, enfermedades de diverso tipo que cursan con deterioro cognitivo similar, como por ejemplo el hipotiroidismo), alguna de ellas potencialmente tratable.

Los casos de demencia en edades superiores a los 65 años han aumentado en España progresivamente. Así, entre 1990 y 1995 se incrementaron un 13%, entre 1995 y 2000 un 10,5%, y entre el año 2000 y el 2005 lo harán en un 3% (esto debido al envejecimiento de la población).

Por otro lado, el número de casos de demencia está claramente relacionado con la EDAD, habiéndose observado que se duplica cada 5-5,1 años, a partir de los 60 años. Asimismo, se ha observado que la incidencia es mayor en las mujeres a partir de los 80 años de edad.

Para la enfermedad de Alzheimer, el estudio EURODEM arroja los siguientes porcentajes de afectados: entre los 30 y los 59 años = 0,02%, entre los 60 y los 69 años = 0,3%, entre los 70 y los 79 años = 3,2%, y entre los 80 y 89 años = 10,8%.

¿Existen FACTORES DE RIESGO para padecer la enfermedad de Alzheimer?

Los únicos claramente establecidos son la EDAD, y ciertas ANOMALIAS GENÉTICAS que representan en conjunto menos del 1% de los casos (síndrome de Down o mongolismo, mutación en genes implicados directamente en el procesamiento del amiloide). Además, se ha observado una agregación FAMILIAR (en torno al 40-50% de los casos de la enfermedad presentan otro familiar afectado), que posiblemente se origine por compartición de una dotación genética de la que todavía conocemos demasiado poco. La gran masa de la enfermedad es de carácter esporádico. El único factor genético de susceptibilidad establecido en estos casos es el de la APOE (una lipoproteína que interviene en el transporte de colesterol y otros lípidos), aunque todos los estudios indican que su valor diagnóstico o pronóstico es muy limitado (por lo que no se recomienda su uso como apoyo al diagnóstico)

Otros factores de riesgo menos establecidos son el trauma craneal, el nivel educativo, sexo femenino, etc.

El diagnóstico de enfermedad de Alzheimer se alcanza a través de las manifestaciones clínicas y pruebas complementarias como la neuroimagen (TAC o RMN) y la analítica. Se trata de un diagnóstico de presunción, ya que la certeza solamente se puede tener mediante el examen de tejido cerebral (de ahí que a veces nos referimos a ella como DEMENCIA SENIL TIPO ALZHEIMER). Existen criterios internacionales para su correcto diagnóstico clínico, como el DSM-IV, el NINCDS-ADRDA, y el CIE-10.

La enfermedad de Alzheimer cursa con un deterioro de la memoria (de la capacidad para aprender nueva información o recordar información aprendida previamente), y al menos uno de los siguientes síntomas: alteración del lenguaje, deterioro de la capacidad para llevar a cabo actividades motoras, fallo en el reconocimiento de objetos, y alteraciones en la ejecución (esto es: planificación, organización, secuenciación y abstracción). Estas alteraciones provocan un menoscabo importante de la actividad laboral y social. El curso se caracteriza por un comienzo gradual y un deterioro cognoscitivo continuo.

Todas estas alteraciones se dan con una función sensorial y motora intacta, y en ausencia de otras causas de demencia.

La neuroimagen (TAC o RMN) muestra evidencias de atrofia cerebral (es decir de disminución de la masa cerebral, por pérdida de neuronas). 

¿Existe tratamiento para la enfermedad de Alzheimer?

En la actualidad, categóricamente NO. Se han ensayado en los últimos años diversos fármacos anticolinesterásicos con resultados muy limitados, y de aplicación sólo en los primeros estadios de la enfermedad. En la actualidad se trabaja en el desarrollo de nuevos medicamentos, con al menos dos lineas muy prometedoras:

Inhibidores de la enzima BACE (implicada en el procesamiento del amiloide cerebral). Es una linea de investigación prometedora, y varios laboratorios farmacéuticos han desarrollado ya estas sustancias. Queda por estudiar casi todo, no sabemos si al inhibir BACE inhibimos alguna función vital, no existen todavía estudios toxicológicos y mucho menos de eficiencia terapéutica… Restan al menos 8-10 años hasta que salgan al mercado, si consiguen superar todas las pruebas.

Vacuna antiamiloide.- El amiloide cerebral es una causa central de muerte neuronal en la enfermedad de Alzheimer. En 1999 se publicó en la prestigiosa revista SCIENCE un experimento realizado con ratones en el que se demostraba que los vacunados tenían menos lesiones por amiloide que los no vacunados. En este momento se han realizado los estudios toxicológicos, pero aun se encuentra en fases muy precoces de desarrollo, por lo que es esperable que de superar todas las pruebas, no llegue al usuario antes de 8-10 años.

Por el momento, las medidas que se deben adoptar frente a un afectado por la enfermedad casi se reducen a cuidados paliativos, estrategias de orientación a la realidad, apoyo a la familia, etc. La Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer y diversos centros e instituciones geriátricas (como el Instituto Gerontológico) proporcionan información de utilidad en este sentido.