Existe una época de la vida de algunas mujeres en que el alejamiento de los hijos las hace reflexionar sobre su lugar propio en este mundo y la validez de su proyecto de vida. Remarcamos que esto sucede con algunas, y no con todas las mujeres, por lo cual la discusión sobre si es una condición de la feminidad entra en duda y deja lugar al debate sobre los roles de los géneros y los mandatos culturales.

Existe una época de la vida de algunas mujeres en que el alejamiento de los hijos las hace reflexionar sobre su lugar propio en este mundo y la validez de su proyecto de vida. Remarcamos que esto sucede con algunas, y no con todas las mujeres, por lo cual la discusión sobre si es una condición de la feminidad entra en duda y deja lugar al debate sobre los roles de los géneros y los mandatos culturales.

Pero, ¿a qué se llama Síndrome del Nido Vacío (SNV)? Esta alegoría parangona el hogar humano y su figura central, la madre, con el nido y la hembra de algunas especies. Pero muchos se han planteado si es válida, ya que en el reino animal raramente los padres mantienen el apego por sus hijos, sino que más bien cierran un ciclo reproductivo y continúan con otro, sin penar por los "polluelos" que se han ido.

Lo cierto es que, cuando los hijos comienzan a tomar vuelo propio para dejar el nido, se plantea uno de los momentos más difíciles para aquellas mujeres que han construido su proyecto de vida sobre la base de una familia regular. Y no es que para el padre este cambio carecerá de significado; sólo que por lo general los hombres mantienen una vida activa fuera del hogar que no se modificará radicalmente. Pero esto es sólo una cuestión de estadísticas: también puede haber hombres que por su manera particular de vivir las relaciones paterno-filiales hayan basado su cotidianeidad en el cuidado de los hijos y la casa, para los cuales el cambio también podría resultar muy dramático. En realidad, no depende de ser hombre o mujer, sino de cuáles son los recursos con que se cuenta para continuar encontrando sentido a la existencia.

Durante muchos siglos y aun hoy vivimos en un mundo en el que ser mujer está muy fuertemente relacionado con ser madre, y la relación con los hijos constituye, por lo tanto, un pilar muy importante de la identidad femenina. Es cierto que lentamente están ocurriendo algunos cambios socioculturales, como la constitución de familias atípicas o el creciente nivel de empleo de la mujer fuera del hogar. Sin embargo, muchas mujeres que trabajan también padecen el SNV. Todavía en la actualidad muchas mujeres adquieren el estatus de tales a través de su rol de madre-de-sus-hijos, relación que se funda para toda la vida, pero que cambia de forma con el transcurso del tiempo. En la medida en que los niños las necesitan menos y crean otros lazos, suele producirse este tipo específico de alteración del ánimo que se denomina SNV. La madre siente el vacío del nido como un vacío en su identidad. Al no haber construido otros espacios de desarrollo personal, muchas mujeres carecerán de actividad y hasta se sentirán inútiles al no tener ya la responsabilidad de velar por los hijos. Sensación que por lo general no sufrirán los hombres ya que la subjetividad masculina está socialmente construida sobre otros valores.

¿Qué pasa con esos crueles pichones, capaces de abandonar el nido que los alimentó y cobijó? Por lo general son conscientes del sufrimiento que su partida provoca, pero es la ley de la vida… Ellos trabajarán por una creciente independencia, lo cual los llevará a fundar su propio nido

A esta altura del desarrollo humano no es posible desatender a las cuestiones de género. Ellas son un grupo de problemáticas que ponen en evidencia desigualdades, carencias o fortalezas que no derivan del hecho de poseer un cuerpo de varón o de mujer, sino de haberse desarrollado en una determinada sociedad. Y es que la feminidad y la masculinidad son construcciones sociales, dotadas de significados diferentes para cada época y cada cultura, que pueden derivar en situaciones de sufrimiento para unos o para otros. La sociología y psicología actuales definen hoy más claramente estos sufrimientos, traducidos a veces en problemas o desórdenes del ánimo propios de uno de los géneros, como el SNV. Desde antiguo, muchas culturas dieron a los hombres el derecho de repudiar y abandonar a sus mujeres cuando éstas no eran capaces de darles hijos. En muchos modelos económicos de la antigüedad, la descendencia significaba poder y riqueza. En la época moderna, y con el reparto del trabajo social, la generación de riquezas le fue asignada al hombre y la generación de hijos y su educación, a la mujer. Algunos teóricos van más allá al decir que la intensificación del concepto de propiedad privada ligada al capitalismo hizo nacer en ellas el sentimiento de que los hijos eran su producto y su propiedad. Muchas veces se escucha en las conversaciones cotidianas la expresión "los hijos son de la madre". ¿Cómo no sentirse al menos desorientadas cuando el fruto de su trabajo de una vida parece esfumarse?

Estamos ante un síndrome, ya que el desorden que nos ocupa se presenta como un conjunto de síntomas. También se lo ha llamado síndrome postmaternal, haciendo referencia a su aparición luego de que la tarea de madre ha llegado a un punto aparentemente inactivo. No es de hecho el único malestar psicológico femenino relacionado a la condición de madre. También puede atribuirse a esa condición un tipo específico de depresión que sobreviene a algunas mujeres en el puerperio, llamada depresión post-parto. Es necesario comprender que la depresión es una verdadera enfermedad, cuyas consecuencias se hacen sentir no sólo en el plano psíquico, sino también en el físico. No es sólo un periodo pasajero de nostalgia, mal ánimo, tristeza, que puede resolverse en un golpe de timón de nuestra voluntad. La depresión afecta a la persona integral, su cuerpo, su raciocinio, su libido, la autoimagen y valoración, las expectativas hacia el futuro, etc. Muchas veces esta enfermedad puede presentarse cuando un escenario psicológico adverso crea el ambiente apropiado, y cuyas situaciones dolorosas hacen de disparadores. Los especialistas opinan que el SNV es un tipo de depresión frecuentemente enmascarada. Las mujeres que lo padecen muchas veces no son plenamente conscientes de lo que les pasa, sino que consultan al médico por dolencias físicas