El término vacuna deriva de la palabra latina vacca, que se empleó por primera vez para designar la linfa de la viruela bovina, utilizad por Jenner en 1.796, destinada a la inmunización de la viruela humana y que más tarde se ha ampliado a todos los productos empleados para la inmunización activa. La aplicación de vacunas en la prevención de las enfermedades ha constituido y constituye uno de los mayores éxitos de la historia de la Medicina, no sólo porque es uno de los métodos más eficaces individualmente, sino porque además reduce el número de sujetos susceptibles, dificultando la circulación de microorganismos entre la población, lo que reduce la posibilidad de que aquéllos entren en contacto con la población susceptible no vacunada (inmunidad colectiva). Ello ha permitido el control y la casi desaparición de las enfermedades que representan un grave problema sanitario (difteria, poliomielitis), así como la erradicación de uno de los más graves procesos que sufrió la Humanidad, la viruela.
Las vacunas deben ser seguras, eficaces, eficientes y estables. Seguras, porque deben estar provistas de poder patógeno (inocuas) y tener un riesgo muy bajo de reacciones adversas y complicaciones secundarias. Eficaces o efectivas, porque, produciendo una excelente inmunidad específica frente a la enfermedad que se trate, deben proteger en condiciones reales a la población. Eficientes, pues deben procurar que los beneficios en salud superen a los costos económicos derivados de su aplicación; por ello deben ser de bajo coste de producción y de fácil aplicación a toda la población. Estables, porque deben mantener su potencial inmunógeno en todas las situaciones ambientales, por lo que es necesario su conservación en condiciones ideales.
Entendemos como inmunógeno toda sustancia que es capaz de desarrollar en el sistema inmune una respuesta de tipo celular y humoral (anticuerpos). Antígeno es el compuesto que reacciona específicamente con los anticuerpos. En la práctica estos dos conceptos se utilizan indistintamente, aunque el correcto esel de inmunógeno.
1.- ¿Qué son las vacunas?
Según la última definición del CDC (Centro para el Control de Enfermedades) norteamericano, se entiende por vacunas las "proteínas, polisacáridos o ácidos nucleicos de patógenos que pueden distribuirse en el sistema inmune como entidades simples, como partes de partículas complejas, como agentes vivos atenuados o vectores, que inducen respuestas específicas que inactivan, destruyen o suprimen al patógeno".
Son, pues, preparados antigénicos que inducen una inmunidad adquirida activa frente a determinados procesos infecciosos con un mínimo de riesgos y de reacciones locales y generales.
2.- ¿Qué tipos de vacunas existen?
Las vacunas se clasifican desde el punto de vista microbiológico en cinco grandes grupos: * Vacunas vivas atenuadas: que utilizan los microorganismos vivos, a los que se les ha hecho perder su acción patógena por distintos mecanismos.
* Vacunas muertas o inactivadas: en las que el agente causal ha sido destruido por agentes físicos o químicos, pero se conserva su capacidad inmunógena.
* Vacunas antitóxicas: en las que se utilizan las toxinas que produce el microorganismo, responsables del cuadro clínico y que son convenientemente modificadas para quitarles su poder tóxico. Se les denomina toxoides.
* Vacunas obtenidas por ingeniería genética: en la que el antígeno inmunizante se clona en una bacteria o levadura que produce gran cantidad del mismo sin el peligro de utilizar otros componentes del agente causal.
Las vacunas, según su composición, se clasifican en:
* Monovalentes: cuando incluyen un solo tipo de antígeno perteneciente a una misma especie microbiana. Por ejemplo, la vacuna del virus de la hepatitis B.
* Polivalentes: que son las que incluyen distintos tipos de antígenos pertenecientes a una misma especie sin que exista inmunidad cruzada entre ellos. Por ejemplo, la vacuna oral, tipo Sabin, de la poliomielitis, que posee los serotipos 1,2 y 3 del virus.
* Combinadas: cuando se administran dos o más antígenos de diferentes especies, como la vacuna triple DTP, que protege de la difteria, tétanos y tos ferina.
* Simultáneas: si se administran dos vacunas en el mismo momento pero en lugares anatómicos diferentes (DTP intramuscular y antipolio por vía oral).
Las vacunas, desde un punto de vista sanitario, se clasifican en:
* Vacunas sistemáticas: que se administran de forma generalizada a toda la población con una doble finalidad: individual (proteger a la persona vacunada) y colectiva (conseguir la inmunidad de grupo). Así tenemos las vacunas que previenen la difteria, tétanos, tos ferina, sarampión, rubeola, paratiroides, poliomielitis, hepatitis A y B, meningitis, etc.
* Vacunas no sistémicas: cuya aplicación es exclusivamente individual, para proteger a personas con un elevado riesgo de infectarse, bien por pertenecer a grupos de riesgo (por ejemplo, las vacunas de indicación profesional, como sería la antirrábica para el personal que trabaja con perros o las personas que hayan sido agredidas por uno de estos animales) o bien por razones geográficas, cuando se viaja a países donde existen enfermedades exóticas en el país de origen (fiebre amarilla).
3.- ¿Cómo se elaboran lasvacunas vivas atenuadas?
En las vacunas vivas atenuadas el principal problema es el de su inocuidad, es decir, que la vacuna no dé lugar a la enfermedad, sino a una infección inaparente, pero conlleva la inmunidad. Para ello es preciso seleccionar una mutante atenuada de la virulencia, estable y que presente una capacidad de transmisión natural reducida. Ello se consigue por pases de la cepa patógena en animales de su experimentación, medios de cultivos sintéticos o cultivos celulares. Vacunas de este tipo son la de la BCG antituberculosa, vacunas antirrábicas, del sarampión, rubeola, parotiditis, varicela, hepatitis A y la cepa Sabin de la poliomielitis por vía oral. Recientemente las vacunas atenuadas se pueden conseguir por manipulación genética del genoma del agente patógeno, consiguiendo mutantes de gran interés. Las vacunas con microbios vivos son excelentes, pues la inmunidad que producen es de gran intensidad y larga duración.
4.- ¿Qué se usa en las vacunas inactivadas?
Las vacunas inactivadas usan suspensiones de bacterias o virus patógenos que, una vez seleccionados, son destruidos por métodos físicos (calor o rayos ultravioletas) o químicos, como el formol, fenol, acetona o propiolactona. Una vez inactivados, debe conseguirse una concentración adecuada, característica de cada agente microbiano. Estas vacunas no son muy eficaces, pues proporcionan una inmunidad de menor intensidad y duración que las vacunas vivas o con toxoides. Vacunas de este tipo son la antitífica o la antitosferinosa.
5.-¿Y en las vacunas antitóxicas?:
En las vacunas antitóxicas se selecciona una cepa muy tóxica que se cultiva para que produzca gran cantidad de su toxina; luego se trata con formol y calor, durante determinado tiempo, con lo que se conserva la capacidad de inmunizar, pero se pierde la acción de producir enfermedad. Son vacunas inocuas que inducen una inmunidad excelente, de muchos años de duración, como es el caso de la difteria y tétanos.
6.- ¿Cómo es la vacuna ideal?
Teniendo en cuenta que las bacterias y virus contienen en su estructura numerosos antígenos, de los cuales sólo algunos están relacionados con la inmunidad adquirida, es evidente que la vacuna ideal es la preparada solamente con los antígenos inmunizantes, eliminando todo el resto de otras sustancias microbianas. Estos antígenos pueden ser de naturaleza polisacárida (cápsula de la bacteria), proteica (dotoxina de bacterias gramnegativas) o con extractos de ribosomas bacterianos. A veces el poder inmunógeno del antígeno sólo es escaso, como sucede con las vacunas confeccionadas con polisacáridos. En estos casos se pueden combinar con coadyuvantes o con toxoides de vacunas antitóxicas, con lo que la respuesta es mucho más eficiente. Es el caso de las modernas vacunas realizadas con antígenos polisacáridos de la cápsula del meningococo.
7.- ¿Existen las vacunas antigénicas?
Sí. Las vacunas antigénicas son de gran interés. Gracias al conocimiento del genoma de muchas bacterias sabemos qué fragmento del ADN codifica la proteína inmunizante, pudiendo sintetizarse estos antígenos e introduciendo los genescodificantes en el ADN de otras bacterias o levaduras (vacunas de ingeniería genética). Ejemplo de ello es la vacuna de la hepatitis B.
8.- ¿Qué son las sustancias adyuvantes que se incorporan a las vacunas?
Las vacunas inactivadas proporcionan una inmunidad de menor intensidad y duración que las vivas. Por ello, y con la finalidad de mejorar la respuesta inmune, se adicionan a las vacunas sustancias adyuvantes o estimulantes de la inmunidad.
Se han empleado diversos productos, como sales minerales (hidróxido, fosfato o sulfato de aluminio, fosfato de calcio), sustancias oleosas (aceites minerales, sustancias tensioactivas como el Tween 80, emulsionantes, etc) o compuestos bacterianos (endotoxina, peptidoglicano de la pared o suspensiones de otras bacterias). La finalidad de todos ellos es la de crear una respuesta más lenta, pero más eficaz. Últimamente se emplean como inmunoestimulantes en vacunas a base de polisacáridos, es decir, una mínima cantidad de otra vacuna de carácter proteico y reconocida buena capacidad inmunogénica. Los resultados han sido excelentes, como en el caso de la prevención de la meningitis por meningococo o Haemophilus influenza tipo b. A pesar de ello se continúa la búsqueda de otros tipos de sustancias, y son muchas las moléculas en experimentación.
9.- ¿Cuáles son las vías de administración?
Cada vacuna exige una vía de administración para conseguir la mejor respuesta inmune y no ocasionar reacciones indeseables o complicaciones. Las principales vías son las siguientes:
* Oral: en principio lo mejor y más aceptada, pero la destrucción de sus componentes por el jugo gástrico la hace casi excepcional. La vacuna Sabin de la poliomielitis y la Ty21 a de la fiebre tifoidea son un típico ejemplo de esta vía.
* Intradérmica: en la cara anterolateral del brazo, como la vacuna antituberculosa BCG.
* Subcutánea: Para la inoculación de vacunas de virus vivos como la rubeola, el sarampión y la parotiditis, solas o en forma combinada, trivalente.
* Intramuscular: la más empleada, como la DTP, rabia, gripe, etc. Estos dos tipos de vacunas se ponen en la región deltoidea del brazo en los adultos, y en la cara anterolateral del muslo en los niños menores de dos años.
Existen vías se utilizan en las vacunaciones en masa con pistola de aire comprimido, en la que, variando la presión, se consigue la entrada a los distintos niveles tisulares deseados (intradérmica, subcutánea). Es posible así inmunizar a cientos de personas en un día, con una sola pistola.
10.- ¿Cuándo están contraindicadas las vacunas?
Se dice que una vacuna está contraindicada cuando el riesgo de complicaciones es superior al riesgo de padecer la infección de manera natural, o cuando se prevé que la respuesta inmunitaria va a quedar anulada o muy reducida por las condiciones del sujeto a inmunizar.
Se consideran contraindicaciones verdaderas en las tres situaciones siguientes: el embarazo, las inmunodeficiencias y en sujetos alérgicos a los componentes vacunales.
11.- ¿En qué casos no se debe vacunar una mujer embarazada?
En el embarazo están contraindicadas las vacunas con virus vivos, ya que pueden afectar al embrión o feto. Es el caso de la vacuna de la rubeola, antes de vacunar a una mujer en edad fértil debe asegurarse la no existencia de embarazo y desaconsejar éste en los tres meses siguientes. En las mujeres con riesgo inmediato de fiebre amarilla o poliomielitis (viajes a zonas epidémicas) podrían vacunarse, ya que el riesgo de la enfermedad es mucho mayor que el de la vacunación. En el caso de la polio se recomienda la vacuna inactivada VIPa.
12.- ¿Porqué están contraindicadas las vacunas en el caso de los inmunodeprimidos?
En los sujetos inmunodeprimidos (incluidos los sometidos a corticoterapia prolongada y trasplantados) no deben utilizarse vacunas de virus vivos porque su sistema inmunológico no les defiende contra ellos y pueden adquirir la enfermedad por la vacuna. Sí pueden administrarse vacunas inactivadas o muertes, teniendo en cuenta que, como la respuesta es menor, habrá que aumentar las dosis y utilizar más revacunaciones de refuerzo.
13.- ¿Para qué tipo de alérgicos son peligrosas las vacunas?
En los sujetos con reacciones de hipersensibilidad (alergia) a los antibióticos, antisépticos, adyuvantes o proteínas del huevo (en las vacunas que se realizan en cultivos de embrión de pollo) que llevan los preparados está absolutamente contraindicada la vacunación por el peligro del shock anafiláctico.
14.- ¿Existen otras contraindicaciones?
Sí, aunque relativas. Es el caso de los cuadros febriles agudos u otras enfermedades pasajeras que sólo requieren retrasar la inmunización hasta que desaparezcan. De todas formas es conveniente consultar al médico de cabecera o pediatra.
15.- ¿Una vacuna puede causar reacciones y complicaciones?
Sí, en el curso de la vacunación pueden producirse reacciones locales ( en el lugar de la inoculación) o generales, casi siempre benignas, debidas de ordinario a la toxicidad de los antígenos o a pequeñas reacciones a las sustancias que acompañan a los mismos. Desaparecen rápidamente y pueden requerir algún antiálgico o antitérmico. Las complicaciones son mucho más raras y se pueden evitar si se siguen correctamente las indicaciones y se evitan las contraindicaciones. Antes, en algunas vacunas como la antirrábica, eran muy patentes, pero las más modernas vacunas están perfectamente controladas por los laboratorios productores.
16.- ¿Qué es Calendario Vacunal de la Infancia?
El Calendario Vacunal de la Infancia es la secuencia cronológica de las distintas vacunaciones que se deben administrar sistemáticamente a los niños de un área sanitaria para lograr una buena inmunización del niño frente a las distintas infecciones. Este calendario debe adaptarse a las enfermedades transmisibles de la zona y a la presencia de nuevas vacunas de reconocida eficacia. Así mismo, debe ser lo más simplificado posible, reduciendo al máximo el número de aplicaciones y consultas al pediatra, presentar un mínimo de riesgos y desventajas y un coste poco elevado.
17.- ¿A qué edad debe iniciarse?, ¿de qué manera?
La edad de inicio de las vacunaciones debe tener en cuenta que el sistema inmune del niño esté ya maduro, y de que no se interfiera con la inmunidad recibida de la madre a través de la placenta o por la lactancia. Se inicia a los 2-3 meses del nacimiento, con la excepción de la vacuna de la hepatitis B, que puede administrarse tras el parto cuando se considere oportuno. A continuación se comenzarán los períodos de inmunización básica y de mantenimiento de aquélla.
En el período de inmunización básica, que abarca los dos primeros años, se realizará la vacunación triple DPT contra la difteria, tétanos y tos ferina, simultáneamente con la vacuna Sabin antipoliomielítica por vía oral y la inmunización contra el Haemophilus influenzae serotipo b. Esta primovacunación que previene contra las cinco enfermedades se debe repetir con dosis de refuerzo a los 4-5 meses y a los 6-7 meses, con lo que se consigue una protección de larga duración. A los 12-15 meses se vacunará por vez primera con la triple vírica (contra el sarampión, rubeola y parotiditis), que en caso de especial riesgo puede adelantarse a los 9 meses o incluso antes. Dosis de refuerzo con la DTP, antipilio oral y Haemophilus b se deben poner a los 15-18 meses.
En el período de mantenimiento de la inmunidad, entre los 4 y 6 años, se repetirá la dosis de triple vírica a los 3-6 años, y ya sólo de antipolio y difteria-tétanos a los 6-7 años. En el caso de niños que no hayan recibido la segunda dosis de triple vírica, se recomienda una nueva dosis a los 11-13 años, así como de Haemophilus b.
Con este calendario han desaparecido por completo enfermedades tan graves como la difteria, tétanos y poliomielitis, y están disminuyendo su incidencia la parotiditis y las eruptivas víricas, como el sarampión y la rubeola. La inmunización contra la tos ferina ha disminuido la aparición de los cuadros clásicos de las enfermedades y sus temibles complicaciones, si bien, como la protección no es total, se dan cuadros de tos crónica rebelde.
18.- ¿Qué es la enfermedad invasiva por Haemophilus influenzae?
Es un cuadro muy grave de los países desarrollados que puede cursar con meningitis, neumonias y septicemias. Aparecen fundamentalmente en niños de menos de 5 años, siendo los cuadros más graves entre los 2 y 12 meses de vida. Por ello, la vacuna contra el serotipo b (a base del antígeno de la cápsula, unido a un toxoide diftérico o tetánico) se ha incluido en el calendario, con el fin de prevenir estas graves afecciones de la infancia.
19.- ¿Qué otras vacunas pueden incluirse?
Las vacunas de la hepatitis A y B, rotavirus y varicela se encuentran ya en muchos calendarios de vacunaciones. Las vacunas de las hepatitis A y B pueden emplearse en la adolescencia. La primovacunación sería a los 10-13 ños con dos dosis separadas por un mes y una dosis de recuerdo a los seis meses de la primera. Es de gran interés para la prevención de este cuadro hepático, que puede afectar a los jóvenes adultos como enfermedad de transmisión sexual o por compartir agujas en prácticas de drogadicción por vía parenteral. Además con la vacuna de la hepatitis B se prevendrían cuadros de cirrosis y cáncer de hígado.
20.- ¿Cuándo es conveniente vacunarse contra la varicela?
Aunque la varicela es un cuadro benigno, puede afectar a decenas de millares de niños y jóvenes de nuestro país. En determinados casos, como niños inmunodeprimidos en estancias hospitalarias, el cuadro puede ser muy grave (varicela hemorrágica, encefalitis) o incluso mortal. La inmunización puede prevenir las recidivas del adulto (donde el virus queda muchos años latente en el sistema nervioso) y que cursan con el cuadro clínico del herpes-zoster. En caso de ser incluida en el calendario la vacuna contra esta enfermedad, lo sería en el segundo año de vida, entre los 12 y los 18 meses de edad, en única dosis por vía subcutánea, coincidiendo con la triple vírica, pero inyctándola en lugares diferentes. Para niños mayores de 13 años se recomiendan dos dosis, separadas entre sí por un intervalo de 1-2 meses.
22.- ¿Qué son los rotavirus?
Los rotavirus son la principal causa dediarrea grave, a veces mortal, en los niños menores de dos años. Aunque todavía no se dispone de suficiente información sobre sus beneficios y conveniencia, una vacuna estaría indicada, siempre que sea eficaz y segura, por la alta morbilidad del cuadro y los costes socio-sanitarios que produce. El CDC americano la recomienda, por vía oral, a los 2,4 y 6 meses de edad.
23.- ¿En qué situaciones epidémicas especiales puede ser necesaria la vacunación de los niños?
El ejemplo más frecuente es el caso de la meningitis meningocócica. En la epidemia por Neisseria meningítidis tipo c que ocurrió en España en 1997, la vacunación masiva de niños con vacuna A+C dio un resultado claramente eficaz. En el momemto actual existen vacunas frente al serotipo c, conjugadas con toxoide diftérico, qjue han demostrado seguridad y eficacia. Ello se debe a que esta presentación induce una respuesta inmune celular (las otras vacunas sólo inducían anticuerpos), da lugar a memoria inmunológica y es protectora en los niños menores de 2 años. Por ello, algunas Comunidades Autónomas aconsejan ya su inclusión en el calendario vacunal, con una pauta de tres dosis a los 2,4 y 6 meses de vida; también se utilizará en los casos de brotes epidémicos para inmunizar los contactos.
24.- ¿Para qué sirve la nueva vacuna natineumocócica?
Recientemente se ha introducido en el mercado español una vacuna antineumocócica. El neumococo es una bacteria productora de cuadros clínicos más o menos graves entre los que se hallan: otitis, sinusitis, neumonías y meningitis. En Streptococcus pneumoniae, bacteria capsulada, se ha comprobado que la patogeneidad va unida fundamentalmente a los polisacáridos capsulares, de los que hay 90 variedades o serotipos diferentes. Por ello, las vacunas deben poseer los polisacáridos más frecuentes y productores de los cuadros más graves en esa zona. Las vacunas hasta ahora existentes, con 23 serotipos distintos, no eran útiles más que para adultos.
Pero la vacuna heptavalente (con los seis serotipos más frecuentes en los cuadros infantiles) sí lo es en niños de menos de dos años, porque va asociada a la proteína CRM197 del toxoide diftérico. En un futuro esta vacuna, de precio elevado, será de gran interés en el calendario vacunal.
25.- ¿Se deben vacunar los adultos?
En España no existe un calendario vacunal sistemático para los adultos. Existen tres tipos de indicaciones para este grupo poblacional: indicaciones generales, indicaciones laborales e indicaciones por viajes internacionales.
26.- ¿Qué inmunizaciones generales son las más aconsejables?
Entre las inmunizaciones generales se aconsejan la vacunación frente al tétanos, difteria, gripe y la enfermedad neumocócica. El número de sujetos sin anticuerpos protectores en la población adulta es del 31% en el caso de la difteria y del 23% en el tétanos, cifras que disminuyen cada año, pues el número de sujetos vacunados en la infancia aumenta. Los casos de difteria en adultos que han aparecido en Europa del este y la frecuencia de accidentes y heridas tetanígenas en el medio rural debido a los nuevos hábitos (senderismo, alpinismo, etc) hace aconsejable vacunar a los adultos o revacunaciones como dosis de recuerdo. Se aconseja administrar dos dosis de la vacuna difteria-tétanos, separadas por 1-2 meses de intervalo, seguidas de una tercera dosis a los 6-12 meses, revacunando cada diez años.
27.- ¿La gripe se puede prevenir con una vacuna?
La gripe, producida por las continuas mutaciones del virus gripal (no confundir con otros cuadros respiratorios, como catarro común y otros virus), es un importante problema de salud pública por la elevada mortalidad y morbilidad, más acentuada en los ancianos y sujetos con previa patología cardiorrespiratoria. La vacuna previene la enfermedad y reduce la complicaciones bacterianas, que siempre asocian a la gripe. Como los virus sufren mutaciones cada cierto tiempo y la inmunidad es poco duradera, es recomendable vacunarse todos los años, con las subunidades de los tres virus circulantes en ese momento en una sola dosis subcutánea profunda y en los meses precedentes a los que se esperan epidemias (septiembre o primeros de octubre). La única contraindicaciónde la vacuna es la hipersensibilidad a los problemas del huevo, en donde están cultivados los virus.
28.- ¿Quienes deben vacunarse contra la infección neumocócica?
La infección neumocócica es productora de graves cuadros pulmonares (el 50-90% de las neumonías extrahospitalarias) en sujetos con afecciones respiratorias, cardiológicas, diabéticos, cirróticos, parientes con SIDA en fase avanzada o extirpados del bazo. En esllos estará especialmente recomendada la vacuna 23-valente, que posee los polisacáridos capsulares de los serotipos de Streptococcus pneumoniae más frecuentes en nuestro país. La vacunación sistemática en mayores de 65-70 años estaría también justificada por la alta mortalidad de esos cuadros pulmonares en sujetos ancianos y la resistencia a los antibióticos de los neumococos aislados en nuestro país. Una sola dosis intramuscular o subcutánea profunda deja una inmunidad para 3-5 años.
29.- ¿Cuándo están indicadas las vacunas en el medio laboral?
Estarán indicadas según el tipo de trabajo a desarrollar. En todos los casos estará indicada la vacuna antitetánica y la antigripal (esta última por el gran absentismo en las épocas epidémicas). En los sujetos que trabajan en los arrozales, zonas pantanosas, etc, se recomienda la antileptospirósica, en los que trabajan o manipulan perros o gatos (veterinarios, galguéros, etc) la antirrábica, y así en cada profersión según los riesgos conocidos. En cada ejército existe también la obligatoriedad de vacunas para todo el personal castrense. En el personal sanitario, además de la antigripal 8muy importante), la antihepatitis B y la antirrubeola (en personal femenino que trabaja con niños); pueden plantearse otras como la antititífica, antipoliomielítica, la triple viral e incluso la antimeningocócica.
30.- ¿Si viajamos al extranjero hay que vacunarse obligatoriamente?
En los viajes internacionales hay ya pocas vacunas obligatorias. Solamente en ciertos países de Africa, Asia y Sudamérica se exige la vacuna frente a la fiebre amarilla. En otras áreas pueden recomendarse vacunas contra determinadas enfermedades endémicas de esa zona, o si existiera una epidemia. Es el caso de vacunas como la antitífica, la antihepatitis A o B, la antimeningocócica en la zona central africana, etc. En caso de cualquier viaje a zonas que puedan considerarse peligrosas se consultará a las autoridades sanitarias, que bien aclararán las dudas o pondrán en contacto al solicitante en la Oficina de Sanidad Internacional más cercana, donde aconsejan y disponen de las vacunas para su utilización si se considera indicada.
31.- ¿Cuál es el futuro de las vacunas?
Aunque existen ya vacunas muy eficaces, seguras y eficientes, se espera en un futuro inmediato poder disponer de medidas de inmunización mejores que las ya existentes o, lo que es más importante, para prevenir otras enfermedades en las que actualmente no disponemos de vacunas. Así los trabajos que se están realizando para obtener vacunas útiles contra los virus VIH del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), de la hepatitis C o del virus Respiratorio Sicitial, de bacterias como el cólera o la tuberculosis y de protozoos como el paludismo demuestran el alto interés para poder obtener resultados en esas enfermedades, como los que ya se han conseguido en la poliomielitis, el sarampión y, sobre todo, la viruela.
PARA TENER EN CUENTA
1.- Las vacunas son agentes que inducen respuestas del organismo que destruyen, inactivan o suprimen las bacterias o los virus que producen determinadas enfermedades infecciosas. Por tanto, las vacunas producen inmunidad frente a estas enfermedades.
2.- Las vacunas pueden ser sistemáticas (en grandes grupos de población, difteria, tétanos, tos ferina, sarampión, rubeola, poliomielitis, hepatitis, etc) o individuales (grupos de riesgo, determinadas con enfermedades específicas).
3.- Se deben iniciar a los 2-3 meses del nacimiento. En los 2-3 primeros años vacuna triple (difteria, tétanos, tos ferina), y poliomielitis, haemophilus. A los 12-15 meses triple vírica (sarampión, rubeola, parotiditis) se administran de recuerdo según el calendario de vacunación.
4.- Otras vacunaciones:contra la hepatitis A y B, rotavirus y varicela figuran en algunos calendarios de vacunación. La vacunación frente a la meningitis está también recomendada en algunos casos a los 2,4 y 6 meses de vida o en casos de brotes epidémicos.
5.- En adultos se recomienda vacunación o dosis de recuerdo frente a tétanos, difteria y enfermedad neumocócica. La vacuna de la gripe es especialmente recomendable en ancianos o enfermos.
La vacuna de la hepatitis A y B es de gran interés. La vacunación frente a la hepatitis B puede prevenir la cirrosis y el cáncer de hígado.