Se conoce como "Golpe de Calor" al fracaso de la función de diferentes órganos internos, secundario a una elevación extrema de la temperatura corporal como consecuencia de un fracaso de la termorregulación, es decir, se produce cuando la regulación de la temperatura es incapaz de disipar la acumulación del calor corporal.

Se conoce como "Golpe de Calor" al fracaso de la función de diferentes órganos internos, secundario a una elevación extrema de la temperatura corporal como consecuencia de un fracaso de la termorregulación, es decir, se produce cuando la regulación de la temperatura es incapaz de disipar la acumulación del calor corporal. 

Es la alteración más grave de la regulación térmica. Se trata de una emergencia que pone en peligro la vida si no se actúa de forma inmediata.

El Golpe de calor se define como un aumento excesivo de la temperatura corporal acompañado de una alteración del mecanismo de transpiración (sudoración) provocado por una exposición excesiva al sol, produciéndose un síndrome de fracaso multiorgánico debido al fallo de los mecanismos termorreguladores.

El centro regulador de la temperatura se localiza en la región hipotalámica, allí llegan las aferencias de receptores situados en la piel, vísceras, SNC, etc. y parten las aferencias a la piel. El sistema de control de la temperatura corporal del ser humano es tan eficaz que en condiciones normales su variación es muy pequeña, a pesar de los cambios en las condiciones medioambientales.

El organismo del ser humano debe mantenerse alrededor de 37° de temperatura corporal para el normal funcionamiento de los procesos metabólicos. El rango de supervivencia se encuentra comprendido entre 24° C y 44° C de temperatura corporal. Existen dos mecanismos importantes relacionados con la temperatura corporal; la vasodilatación cutánea y sudoración, son dos mecanismos esenciales en la pérdida de calor. Contrariamente la vasoconstricción cutánea, suprime el sudor a través de un estímulo muscular que produce escalofríos, aquí se produce y se conserva el calor. Dentro de los cuadros clínicos ocasionados por el calor podemos encontrarnos: los calambres por calor, el agotamiento por calor (la insolación, la hipertermia asociada a ejercicio físico, etc.) y finalmente el golpe de calor

El cuadro se desarrolla al producir una persona una cantidad de calor que no es eliminable por el sistema de refrigeración del organismo ( dilatación de los vasos sanguíneos superficiales y sudoración ) bien porque la producción de calor corporal sea excesiva, bien porque la temperatura ambiente sea muy elevada o bien porque los mecanismos de eliminación de calor no funcionen perfectamente, aunque lo más común es una combinación de los tres. Las personas en mayor riesgo son: niños menores de 5 años, personas mayores de 65 años, personas de mucho peso, personas en una actividad que requiere mucho esfuerzo y personas que están enfermas o tomando determinados medicamentos.

Son múltiples los factores que pueden predisponer a que ocurran estos fallos en la regulación térmica, facilitando que se originen enfermedades por calor. Entre ellos podemos citar algunos tales como:

– Temperatura y grado de humedad ambiental elevados.

– El viento: al disminuir la aireación se dificulta la evaporación del sudor.

– Falta de aclimatación al calor, sobre todo en ancianos y niños.

– Ingesta de líquidos insuficiente.

– Obesidad.

– Enfermedades que dificulten la sudación como la diabetes, la insuficiencia cardíaca y otras.

– Aumento de la producción endógena de calor por distintas causas como el ejercicio físico o algunas enfermedades.

– El consumo de determinados fármacos como antihistamínicos, diuréticos, betabloqueantes y otros.

– Intoxicaciones etílicas.

– La vestimenta: más perjudicial las oscuras y gruesas. 

SÍNTOMAS

Casi siempre el inicio del cuadro es brusco. Algunos enfermos, sin embargo, refieren síntomas de inicio poco específicos, como debilidad, somnolencia diurna, mareos, dolores de cabeza y calambres musculares. Cuando el golpe de calor ya se ha instaurado se caracteriza por los síntomas siguientes:

– Temperaturas muy elevadas ( 39.5º C en la boca).

– Tensión arterial elevada al principio (amplia separación entre la máxi-ma y la mínima).

– Piel roja, caliente y seca (sin sudor).

– Pulso acelerado y más fuerte de lo normal y respiración acelerada.

– Dolor palpitante de cabeza.

– Mareo, nausea, confusión.

– Síntomas neurológicos como agitación psicomotriz, crisis convulsiva o déficit motor.

– Alteraciones renales y grave afectación hepática días después de la presentación del cuadro sobre todo si éste se mantuvo más de 4 horas sin tratamiento. 

PRIMEROS AUXILIOS

Tras avisar a los servicios de urgencias y mientras esperamos su llegada, debemos iniciar medidas físicas de enfriamiento en todas las personas con fiebre elevada y alteración de la conciencia en las que sospechemos este cuadro.

Primeramente debemos situar al paciente decúbito supino, es decir, tumbado "boca arriba", con la cabeza ligeramente elevada y por supuesto en un ambiente fresco alejado de fuentes de calor.

Habrá que proceder a enfriar al individuo mediante baños de agua fría o por la aplicación de compresas frías o incluso con hielo, mientras que masajeamos la piel para combatir el espasmo vascular. Nuestro objetivo debe ser reducir la temperatura rectal, al menos hasta los 38º.

Si la persona se encuentra consciente hay que procurar que reponga líquidos y sales, para lo cual lo más cómodo hoy día es administrar bebidas isotónicas de las que actualmente disponemos en el mercado, o bien preparar una solución con un litro de agua, el zumo de 2 ó 3 limones, una cucharada de sal y dos de bicarbonato (se puede añadir un poco de azúcar) Nunca administraremos bebidas alcohólicas.

Es aconsejable ir realizando controles periódicos de la temperatura corporal, tensión arterial y de pulso.

PREVENCIÓN

Como la mayoría de las patologías, en el caso del golpe de calor, lo ideal es EVITAR que se produzca. Para ello, son bueno las siguientes recomendaciones:

– No realizar actividades deportivas o esfuerzos físicos importantes durante los horarios en donde el calor ambiental es más alto.

– Usar ropas apropiadas, permitiendo la mayor cantidad de piel expuesta al ambiente para facilitar la evaporación del sudor. La ropa debe ser delgada, no apretada y de colores claros.

– Tome mucho líquido, especialmente si está haciendo un gran esfuerzo físico. Son aconsejables las bebidas que permiten reponer sales minerales (bebidas isotónicas) se debe evitar las bebidas alcohólicas, con cafeína o excesivamente azucaradas.
– Si va a estar expuesto al sol, utilice protección (sombrero, sombrilla, crema protectora, etc.)

– No deje a niños o animales en autos con las ventanillas cerradas. En general nadie debe permanecer en lugares cerrados y sin ventilación cuando hace calor.

– Ante los primeros síntomas que puedan hacer pensar que el calor le está afectando, tome las medidas adecuadas fundamentalmente de hidratación y evitación del calor.