En medicina se denomina síndrome, a un conjunto de signos y síntomas clínicos que presenta una persona y que conllevan a una enfermedad; la dislipidemia, la resistencia a la insulina, la obesidad y la elevada presión arterial, son las características que determinan la presencia en un individuo del denominado Síndrome Metabólico , como lo calificó por primera vez en 1988 el investigador estadounidense, Gerald Reaven y que es la causa del aumento en el riesgo de padecer ateroesclerosis o enfermedades cardiovasculares.

¿QUÉ ES EL SINDROME METABOLICO?
En medicina se denomina síndrome, a un conjunto de signos y síntomas clínicos que presenta una persona y que conllevan a una enfermedad; la dislipidemia, la resistencia a la insulina, la obesidad y la elevada presión arterial, son las características que determinan la presencia en un individuo del denominado Síndrome Metabólico , como lo calificó por primera vez en 1988 el investigador estadounidense, Gerald Reaven y que es la causa del aumento en el riesgo de padecer ateroesclerosis o enfermedades cardiovasculares. 
Actualmente constituye la mayor causa de mortalidad y morbilidad en los paises desarrolados, multiplicando el riesgo de sufrir enfermedad cardiovascular.
En España se calcula que que lo padece un 22% de los hombres y un 19% de las mujeres.
La OMS en 1998 propuso que se hablaría de Sindrome Metabólico cuando un paciente tuviera (Diabetes Mellitus , Intolerancia a la Insulina o Resistencia a la Insulina) + dos de las siguientes alteraciones (tensión arterial elevada, niveles altos de colesterol o de triglicéridos, obesidad abdominal o pérdida de albúmina por orina). Posteriormente, como veremos el NCEP da sus propios criterios.
La resistencia a la insulina ocurre cuando el cuerpo no puede utilizar la insulina eficientemente. Para compensar, el páncreas descarga más y más insulina para tratar de mantener el nivel normal de azúcar en la sangre.
DIAGNOSTICO
El criterio depende del panel de expertos consultado. El Nacional Cholesterol Education Programme (NCEP) en 2001 establece que se diagnostica síndrome metabólico con 3 o más de los siguientes criterios:
1. Glucosa plasmática mayor o igual a 110 mmg/dl
2. Obesidad abdominal 
         *. Varones: cintura mayor a 102 cm. 
         *. Mujeres: cintura mayor de 88 cm
3. Indice de masa corporal: mayor a 28,8 Kg/m2
3. Triglicéridos suero mayor o igual 150 mg/dl
4. HDL Colesterol 
         *. Varones menor de 40 mg/dl 
         *. Mujeres menor de 50 mg/dl
5. Presión arterial mayor o igual a 130/85 mmHg

¿CUÁL ES LA CAUSA?
Los investigadores creen que el síndrome metabólico es una enfermedad genética, es decir, que se transmite en los genes de una familia, de una generación a la siguiente. Sin embargo, en general los médicos no entienden completamente por qué se produce el síndrome metabólico.
En las personas que padecen de enfermedades que se caracterizan por la resistencia a la insulina, tales como la diabetes y la hiperinsulinemia, son mayores las probabilidades de tener síndrome metabólico. La diabetes es una enfermedad en la que el organismo no puede producir ni responder bien a la hormona insulina. La hiperinsulinemia es una enfermedad en la que se bombean grandes cantidades de insulina a la corriente sanguínea.
Normalmente, el páncreas libera insulina cuando uno come ciertos alimentos. La insulina es una hormona que ayuda a las células del organismo a aceptar el azúcar (glucosa) que les da energía. Si las células se vuelven resistentes a la insulina, se necesita más insulina para que la glucosa penetre en las células. Por consiguiente, el organismo produce más insulina, la cual es bombeada a la corriente sanguínea.
Cuando hay mucha insulina en la corriente sanguínea se aumenta el riesgo de sufrir un ataque cardíaco, porque la insulina:
· Eleva los niveles de triglicéridos.
· Reduce los niveles de lipoproteínas de alta densidad (HDL o «colesterol bueno»).
· Eleva los niveles de lipoproteínas de baja densidad (LDL o «colesterol malo»).
· Hace más difícil que el organismo elimine las grasas de la sangre después de comer.
· Eleva la presión arterial.
· Aumenta la capacidad de coagulación de la sangre.

PREGUNTAS FRECUENTES
¿Pueden los niños presentar un Síndrome Metabólico?
En la actualidad se observa que alrededor de la mitad de los niños con obesidad presenta hiperinsulinemia e hipercolesterolemia, sin llegar a constituir un Síndrome Metabólico. Sin embargo, cuando ellos no son tratados y crecen manteniendo o aumentando su obesidad, un porcentaje importante llega a presentar un Síndrome Metabólico en la adolescencia. Estos adolescentes adelantan tienen enfermedades cardiovasculares en etapas tempranas de la vida por lo que deben ser tratados integralmente una vez hecho el diagnóstico.
¿Cuáles son los riesgos de tener un Síndrome Metabólico?
Los riesgos son presentar enfermedades del corazón, especialmente de cardiopatías isquémicas, como el infarto cardíaco. Se recomienda a las personas que tienen obesidad con alguna de estas alteraciones consultar con urgencia a un médico especialista. Una vez diagnosticado el Síndrome Metabólico se debe seguir estrictamente las indicaciones médicas para poder disminuir el nivel de insulina, la obesidad y todos los riesgos en salud asociados, especialmente los riesgos coronarios.
¿Existen otras patologías que presenten Resistencia a Insulina?
Si, el Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP) que afecta a un 10% de las mujeres en edad fértil se asocia a resistencia a insulina. Este síndrome se caracteriza por alteraciones menstruales, obesidad, hirsutismo o aumento del vello corporal, acné e infertilidad

TRATAMIENTO
¿Cuáles son las indicaciones fundamentales para poder controlar el Síndrome de Resistencia a Insulina?
· BAJAR DE PESO: La reducción de al menos un 10% del peso disminuye la hiperinsulinemia y la resistencia a la insulina. Reduzca el tamaño de las porciones de alimentos, consuma más ensaladas y frutas y evite comer entre comidas.
· AUMENTAR LA ACTIVIDAD FÍSICA: Cuando se practica ejercicio físico aumenta la sensibilidad de las células a la insulina y también aumenta el consumo de glucosa por las células del músculo, es decir, se utiliza más glucosa como fuente de energía para el movimiento. Por lo tanto al existir menos glucosa circulante el páncreas disminuye la secreción de insulina. Además, la actividad física aumenta el gasto de calorías, contribuyendo de este modo a la baja de peso. Camine diariamente entre 30 a 45 minutos, efectúe una marcha vigorosa, salga en bicicleta o practique la jardinería.
· MEDICAMENTOS: Existen distintos medicamentos que ayudan a mejorar la sensibilidad a la insulina, a aumentar la secreción de insulina por el páncreas o a disminuir la formación de glucosa en el hígado. También existen diversos medicamentos para manejar la hipercolesterolemia y el aumento de triglicéridos, así como de las otras complicaciones. Estos serán indicados de acuerdo a la situación particular de cada persona por el médico tratante.
· ALCOHOL: Se recomienda suspender el consumo de alcohol ya que favorece la constricción de las arterias, estimula el sistema nervioso y aumenta algunas hormonas que favorecen la resistencia a la insulina. Beba agua entre, durante y después de las comidas.
· TABACO: El consumo de tabaco aumenta significativamente el riesgo de enfermedad cardiovascular entre otros riesgos como: cáncer pulmonar, bronquitis obstructiva, etc. Se recomienda eliminar definitivamente el consumo y además exija ser fumador pasivo, es decir, evite aspirar el humo producido por otros fumadores. Deje el cigarrillo
· CAMBIO DE ALIMENTACIÓN
¿Cuáles son las recomendaciones alimentarias?

En el Síndrome Metabólico se encuentran alteradas numerosas funciones metabólicas del organismo, las cuales se relacionan entre sí, siendo factores de riesgo unas de otras. Por ello, el manejo dietético debe ser integral y planificarse en forma individual.
Algunas recomendaciones dietéticas generales para el Síndrome Metabólico son: 
Reducir la cantidad de comida y las calorías de la dieta Reducir el tamaño de la porción de los alimentos Servir los alimentos en platos más pequeños
Evitar los alimentos fritos o apanados Cocinar los alimentos al horno, a la plancha, a la parrilla o al vapor.
Evitar la comida “chatarra” (hamburguesas, hot-dogs, pizzas). Preferir ensaladas, guisos de verduras.
Evitar los “snacks” (galletas, papas fritas, suflitos”). Utilice como colación yogurt descremado, fruta o pequeñas ensaladas verdes.
No comer entre las comidas
Beba agua, té, café o infusión de hierbas con algún endulzante artificial
Reducir las grasas totales de la dieta y combinar aceites saludables No consuma mantequilla y margarinas tradicionales con alto contenido de grasas trans. Seleccione margarinas más saludables como la Bonella y la Belmont. Utilice aceite de oliva extravirgen para las ensaladas y de maravilla para cocinar.
No consuma mayonesa, aderezos en base a crema o grasas. Prefiera aderezos como limón, vinagre yogurt descremado.
No consuma crema de leche, leche entera, queso, postres de leche, yogurt con toda la grasa. Seleccione leche, yogurt o leche cultivada descremados o quesillo.
No consuma cecinas, paté, longanizas, choricillos Seleccione quesillo, jamón planchado, jamón de pavo. Use también palta para el pan.
Evite productos que tengan aceites hidrogenados como galletas, “snacks”, helados de crema, margarinas tradicionales. Lea el listado de ingredientes en las etiquetas de los alimentos y evite los que rotulen “aceite vegetal o animal parcialmente hidrogenados”
Aumentar el consumo de verduras y consumir entre dos a tres frutas diarias Evitar la comida chatarra o “fast food” con poco aporte de verduras y frutas y bajas en fibra dietética. Consuma dos platos grandes de ensaladas al día de preferencia verdes. Evitar frutas en conserva que vienen endulzadas. Consumir dos o tres porciones de frutas natural o preparar jugos de frutas caseros endulzados con edulcorantes artificiales
Aumentar el consumo de lácteos descremados Evitar leche entera, yogurt tradicional, crema, postres de leche y quesos. Preferir leche descremada, leches cultivadas, yogurt descremados y quesillo
Prefiera carnes magras o con poca grasa Evitar carnes de vacuno, cortes con mucha grasa, cordero, retire la grasa del pollo Prefiera pescado, pavo, pollo desgrasado o seleccione “pollo de granja” o cortes de vacuno con poca grasa como posta rosada Disminuir el consumo de alimentos azucarados y azúcares Evitar productos de pastelería, confiterías, galletas, cereales para el desayuno, mermeladas, manjar, helados, bebidas gaseosas con azúcar. Beber agua, agua mineral con o sin gas. Preferir bebidas sin azúcar (light).Prefiera cereales naturales sin agregado de azúcar como la avena tradicional.Revise el listado de ingredientes en la etiqueta y evite los que rotulan azúcar, sacarosa, glucosa, fructosa, dextrosa.
Reducir el consumo de sal No agregar sal a las comidas Utilizar sales en base a potasio, aliñar con hierbas y especias para dar sabor.
Evitar aquellos alimentos que en el listado de ingredientes mencionen el sodio (sal común, sal, glutamato monosódico, etc.). La sal denominada “diet” tiene menos sodio pero igual aporta una cantidad importante. Sólo se le ha reducido un 50% del sodio.
No agregue sal a las comidas cuando son servidas Lea las etiquetas de alimentos
Saque el salero de la mesa
Reduzca el consumo de alimentos ricos en hidratos de carbono Disminuya las porciones de pan, arroz, papas, puré, fideos. Saque de su dieta las galletas, queques, tortas, mermeladas, caramelos, helados y “snacks en bolsitas”. Prefiera porciones pequeñas de pan de  integral.Prefiera cereales naturales para el desayuno como avena tradicional que no está endulzada.Reemplace el azúcar por edulcorantes artificiales (aspartamo, acesulfame K, sucralosa).