Viernes 18 Mayo 2012

Metabolismo y nutrición

Consejos alimentarios para enfermos con posible mala nutrición

Escuela de Salud

Para incrementar el total energético de la dieta se puede recurrir a diversas estrategias. En general es más fácil y rápido ingerir una colación líquida o semilíquida que masticar y deglutir alimentos sólidos.

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¿Cómo aumentar la energía total ingerida?

Para incrementar el total energético de la dieta se puede recurrir a diversas estrategias. En general es más fácil y rápido ingerir una colación líquida o semilíquida que masticar y deglutir alimentos sólidos. Pueden licuarse parte de los alimentos, en forma de tomas entre comidas, como batidos, o una parte de la comida, como el primer plato, por ejemplo, crema de garbanzos, o el postre o incluso todo. Si el paciente no tiene interés por alimentos sólidos de ningún tipo, puede ofrecerse una dieta completa líquida o triturada. Puede licuarse la dieta ejemplo .

Es útil fraccionar las tomas, en forma de ingestas poco voluminosas y frecuentes.

Se puede enriquecer la ingesta con alimentos de elevada densidad en energía y nutrientes, como la leche descremada en polvo, los cereales de desayuno o los cereales de preparación instantánea (papillas), las galletas migadas en leche, el mazapán triturado, el cacao en polvo, los copos de patata deshidratados, la levadura de cerveza, la sémola de trigo o arroz, el huevo cocido o el paté en pequeñas cantidades. Las sugerencias para corregir una dieta espontánea poco energética pueden consistir en incorporar algunas de las preparaciones culinarias que se hallarán al final del artículo.

El total de la dieta debe resultar equilibrado, por lo que no se puede incrementar la energía ingerida a expensas exclusivamente de lípidos y/o azúcares. 

¿Cómo incrementar la ingesta proteica?

Para ello será útil incluir en todas las comidas carne o pescado, huevo, legumbre y cereales, en cantidades iguales o superiores a la ración tipo de la dieta ejemplo . Los lácteos pueden contener cereales, galletas, etc., y leche en polvo descremada. Las tomas de desayuno y merienda pueden enriquecerse, además, con frutos secos en polvo (p. ej., almendra molida) y las de la comida, cena y media mañana con levadura de cerveza y/o germen de trigo. Como postre en la cena se ofrecerá queso o un batido de requesón, con miel u otro sabor al gusto. Las claras de huevo pueden añadirse a cualquier preparación culinaria, con el único requisito de precisar cocción, aunque sea breve.

La carne puede sustituirse en alguna toma semanal por salchichas de franckfurt que permiten una más fácil texturización cremosa; el pescado puede sustituirse por bacalao desalado que proporciona una cantidad mayor de proteína por sus características físicas de mayor densidad.

La malnutrición se asocia con inmunodeficiencia. La vulnerabilidad de los pacientes inmunodeprimidos a los microorganismos patógenos de los alimentos hace que la seguridad respecto a la calidad higiénica de éstos resulte primordial.

Aspectos prácticos de la elaboración de dietas

El zumo de naranja estimula el apetito, también un consomé o caldo de carne. Por ello es aconsejable no endulzar el zumo si se toma antes de la comida (unos 10-15 min antes). Se presenta como un aperitivo, en cantidad reducida, en un vaso pequeño o media taza si es de caldo o consomé.

La leche (o bebidas que la contengan) se toma sola o de postre, no como entrante, ni aperitivo.

La ingesta debe realizarse aun sin apetito (excepto contraindicación).

Es importante variar al máximo los alimentos para evitar la monotonía.

Conviene comprar los productos de temporada porque son mejores y más baratos.

Algunas personas prefieren ver los alimentos antes de que se trituren, o que se presenten por separado el primero y el segundo plato.

Las materias grasas se han de añadir a los triturados y purés si los ingredientes no las contienen. Condimentar los alimentos durante su preparación los hará más sabrosos.

El momento de la ingesta es ante todo un acto de relación. Es importante procurar que los alimentos sean vehículo de salud y que su degustación se realice dentro de un marco de armonía.

Los tarritos de alimentación infantil pueden utilizarse como recurso para evitar preparar alguna toma, pero no constituyen las preparaciones más idóneas para la alimentación habitual de los adultos.

Cómo actuar ante los síntomas

Alteraciones del gusto. La alteración de la sensibilidad a determinados sabores puede conducir a un aumento o rechazo del consumo de algunos alimentos3; por ejemplo, algunos ancianos ante la escasa percepción del sabor salado exageran el consumo de sal y éste puede agravar su patología de base (insuficiencia cardíaca, cirrosis, etc.). En estas situaciones se debería potenciar la condimentación (especias, ajo, hierbas aromáticas, etc.) y las técnicas culinarias o combinaciones de alimentos (sofritos, marinados, escabeche, etc.) para incrementar el sabor sin aumentar el aporte de cloruro sódico.

Dolor al tragar. La disfagia a sólidos se puede aliviar licuando los alimentos. Algunos, como los frutos secos, requieren el uso del mortero, luego mezclarlos con un líquido en la batidora eléctrica y, finalmente, pasar la preparación por el chino para eliminar los restos sólidos.

La disfagia a líquidos mejora con el uso de espesantes como la gelatina, el almidón, la harina de maíz, la patata o el huevo batido, que, mezclados con líquidos y con la preparación adecuada, dan texturas como flanes, purés, cremas, pudines, etc., permitiendo la hidratación oral del paciente y la inclusión de alimentos líquidos en la dieta.

Náuseas y vómitos. Ante la presencia de náuseas y vómitos, deberá aportarse una dieta pobre en grasas, con alimentos poco condimentados y que desprendan poco olor. La textura líquida o semilíquida facilita aportes de mayor densidad energética, fraccionados durante los períodos de calma. Los alimentos a temperatura ambiente o fría mejoran la tolerancia. Ingeridos en pequeños volúmenes e intervalos frecuentes son mejor aprovechados. Durante y después de la ingesta deberá mantenerse al paciente en posición sentada o incorporada.

Diarrea. Las indicaciones dietéticas en caso de diarrea deben hacer énfasis en fragmentar la ingesta en pequeñas cantidades, frecuentemente y tomar los alimentos y bebidas tibios o a temperatura ambiente.

Lesiones de la boca. Para los pacientes afectados de lesiones de la boca se puede aconsejar una dieta líquida o licuada que puede ingerirse con una cañ ;a, beber abundantes líquidos, el consumo de salsas con los alimentos secos, la elección de alimentos fríos y evitar los ácidos, las comidas crudas o muy condimentadas y los productos que molesten (subjetivo). Los dulces con concentración elevada de azúcar, como la miel y la mermelada, resultan irritantes para las mucosas.

Falta de apetito. En estos casos se recomienda la revisión de la medicación prescrita. Ofrecer pequeñas ingestas, atractivas y al gusto del comensal. Buscar entre los alimentos los más ricos en nutrientes y los más agradables; por ejemplo, para endulzar la leche, el yogur o cualquier bebida o postre, escoger entre crema o leche de almendras concentrada, leche condensada, crema al cacao, cacao soluble, vainilla, vainillina azucarada, miel, fruta fresca, mermelada, compota, jarabe de grosella u otro sabor, helado de crema de cualquier sabor, turrón, mazapán, flan. Todo vale, se puede triturar, batir, licuar o espesar, como convenga. Incluso para pacientes con problemas de masticación puede resultar más apetecible una dieta normal que triturada. Se trata en este caso de preparar las comidas a tal fin: croquetas, albóndigas, carnes bien cocinadas para que estén melosas y tiernas, pescados sin piel ni espinas y huevos cocidos al baño María resultan muy melosos y ablandan el pan si se colocan sobre rebanadas finas, pan con tomate cortado a rebanadas muy finas y bien untado, la fruta cortada en macedonia menuda, verdura troceada en juliana fina, etc.

Observaciones sobre algunos alimentos

Levadura de cerveza

La levadura es un hongo microscópico que se encuentra en estado natural en el mosto de la cerveza. Se seca para frenar su multiplicación, después se reduce a polvo y se le da la presentación comercial definitiva. La levadura está compuesta por proteínas ricas en lisina, un aminoácido esencial, destaca su contenido en vitaminas B1, B2, B3, B6 y ácido fólico. El aporte vitamínico que proporciona la ingesta de una pequeña cantidad diaria de levadura puede proporcionar un aumento de vitalidad en caso de déficit. Se presenta en copos o polvo, para consumir tal cual o mezclarse con cualquier alimento. Confiere un sabor que puede no agradar. Cinco cucharadas rasas son 10 g de levadura y proporcionan 36,7 kcal; proteínas: 4,6 g; hidratos de carbono: 3,9 g; lípidos: 0,3 g. También existe en cápsulas.



Germen de trigo

Es la parte del cereal más rica en nutrientes. Destaca su contenido en proteínas, vitaminas A, E, B1, B2, B3, B6, ácido fólico, potasio y en ácidos grasos poliinsaturados. Se comercializa preparado para consumir, añadiéndolo a líquidos o purés. Se vende en supermercados. El valor nutricional de 10 g es: energía: 34,1 kcal; proteínas: 2,8 g; hidratos de carbono: 3,6 g; lípidos: 0,9 g de los que 0,6 g son ácidos grasos poliinsaturados. Hay cápsulas de germen de trigo.



Miel

El poder edulcorante de la miel es mayor que el del azúcar por su contenido en levulosa (ligero efecto laxante). Puede reemplazar al azúcar por su prestigio popular como alimento-medicamento y por su sabor característico, que puede ejercer una acción psicológica o sensorial positiva (tradicionalmente se ofrece al enfermo por sus "cualidades" lenitivas y curativas). Desde el punto de vista nutricional, no existen otras ventajas que justifiquen su consumo. Su aporte energético es únicamente glucídico. Sólo será incluida la miel en pequeñas cantidades, a quienes les guste, para que ayude a ingerir otros alimentos. 

Frutos secos: almendra, avellana, nuez

Son alimentos con elevado contenido energético, proteico, en ácidos grasos poliinsaturados, calcio, hierro, potasio, ácido fólico, vitaminas A y E. Se pueden triturar o moler, o incluso comprar en polvo y añadirlos a un líquido o puré.

Queso rallado

Es una forma generalmente bien aceptada de proporcionar proteínas, lípidos, calcio y vitamina A en pequeños volúmenes. Hay que tener en cuenta que el queso seco contiene mucho sodio y grasa. El queso fresco puede formar parte de preparaciones dulces y saladas.

Leche descremada en polvo

Es útil para enriquecer leche, bebidas o purés, en proteínas y calcio sin aumentar el volumen. Para reconstituir como leche, añadir a una parte de polvo nueve de líquido. Recordar su contenido en lactosa. No debe incluirse en caso de intolerancia a la lactosa o diarrea.

Yogur

Puede reemplazar a la leche en los batidos o papillas batiéndolo. Constituye un alimento rico en calcio, de fácil asimilación. Puede resultar, en algunos casos, mejor tolerado que la leche.

Huevo

Posee gran valor nutricional, contiene proteínas, vitaminas B1, B2, niacina, B12, A, D3, ácido fólico, hierro y calcio.

Pueden prepararse revueltos, escalfados, pero no se deben consumir en crudo, ya que por acción de la avidina y ovomucoides se altera la absorción de biotina de los distintos alimentos ingeridos y su contenido de un inhibidor de la tripsina incide negativamente en la absorción de las proteínas de la dieta. Ambas sustancias se inactivan por el calor.

Carne

Hay que incluirla por su aporte de proteínas, hierro, niacina y vitamina B12, sobre todo. Para evitar las fibras en el triturado, se ha de picar bien antes, sola.

Las vísceras tienen un contenido en proteínas y vitaminas semejante al de la carne, aunque es superior en vitamina B12. Las vísceras blancas (criadillas, sesos) contienen mayor proporción de grasas saturadas y colesterol. El contenido en purinas es más elevado en las vísceras que en la carne (músculos). El contenido en hierro es, en todas las vísceras, mayor que el de la carne. El hígado aporta además cantidades considerables de vitaminas B2, B12, A, D, niacina y ácido fólico. El foie-gras y los patés elaborados a partir de hígado, a pesar de ser alimentos con un elevado contenido en grasa, son buenos sustitutos para aquellos individuos que lo rechazan.

Pescado

Destaca su aporte de proteínas, ácidos grasos poliinsaturados, yodo, y vitaminas B12 y D. Puede ser una fuente de calcio si se toma la espina incluida, en especies de pequeño tamaño y en las sardinas enlatadas en aceite.

Tiene las mismas cualidades fresco que congelado. Si no gusta su sabor, se puede mejorar con salsa besamel, crema de leche o incluso leche. Escoger trozos que no contengan espinas que puedan clavarse.

Antes de su preparación culinaria (consumo siempre cocinado, no crudo), el pescado fresco se ha de limpiar bien y lavar bajo el chorro de agua, conservar en el refrigerador y consumir a corto plazo.

Nunca se debe volver a congelar un pescado u otro alimento descongelado y éste ha de ser consumido antes de 24 h.

También pueden prepararse recetas con sardinas o atún en aceite (en conserva) y con bacalao remojado bien desalado. 

Legumbres

Son ricas en proteínas, fibra y glúcidos. La combinación con cereales ayuda a la síntesis proteica por la complementariedad de aminoácidos. Tienen un interesante contenido en hierro (forma inorgánica) y ácido fólico. Para dietas líquidas, hay que evitar las pieles y para aumentar su digestibilidad se han de reducir a puré y colar en un chino. Hay que asociar su consumo a frutas cítricas para mejorar el aprovechamiento del hierro.

Agua

Se beberá siempre que haya aumento de requerimientos, por calor, fiebre, pérdidas extraordinarias o infección de orina. En dietas líquidas y circunstancias normales puede no ser necesaria, pues ya se incluye para diluir las tomas. Habrá que tener en cuenta el volumen y horarios de las ingestas antes de prescribir las cantidades a administrar para no producir distensión gástrica. También por este motivo se debe recomendar beber entre las comidas, fuera de la digestión.

Verduras

Su aporte energético es bajo, contienen abundante fibra, betacaroteno (provitamina A), vitamina C y folato. La cocción destruye parte del contenido vitamínico.

Se han de pelar o lavar muy bien, dejando en remojo con agua y unas gotas de lejía y luego aclarando bajo el chorro de agua. Se trocean, si es necesario, después del lavado. La verdura puede dejar hilos en el triturado que se eliminan pasándolas por el pasapurés o chino. Las alcachofas ennegrecen. Las espinacas dan una coloración que puede resultar desagradable en los triturados, pero se pueden incluir en pequeña cantidad o mezclando leche con la preparación. Las acelgas y la lechuga no presentan inconvenientes de tipo organoléptico. La calabaza mejora el color y el sabor.

No es recomendable mezclar las verduras crudas en los triturados porque pueden contaminar el preparado.

Patata

Su valor calórico y proteico es mayor que el de las verduras pero menor que el del pan. Contiene menor cantidad de fibra que las verduras. Es una fuente de potasio, muy útil por su facilidad de preparación, de masticación, el hábito y tradición de su consumo e inclusión con otros alimentos en las recetas y sus propiedades ligantes en purés y croquetas.

Fruta

Debe tomarse diariamente por sus vitaminas C, A y fibra, pero no en exceso, por su contenido en glúcidos de rápida asimilación y la ausencia de proteínas. Se recomendarán, en general, dos raciones al día, de las que una puede ser cocida o en zumo (aunque se produce una pérdida de vitaminas, mejora su digestibilidad). Para consumir en purés sin que ennegrezca se añade zumo de limón.

Fibra añadida-salvado

El estreñimiento y otros problemas pueden aconsejar la inclusión de salvado en la dieta. Paralelamente, debemos tener la precaución de aumentar la ingesta de agua con el fin de evitar los riesgos de obstrucción intestinal. No obstante, se ha de tener presente que la fibra puede dificultar la absorción de calcio y hierro.

Cereales

El componente principal es un hidrato de carbono complejo, el almidón, que es una buena fuente de energía. El contenido proteico no es despreciable, sobre todo porque, mezclado en las preparaciones con otros alimentos que también contengan proteínas (leche, legumbre), mejora su valor biológico.

El arroz y las pastas resultan gomosos en los triturados. En su lugar se puede utilizar sémola, pasta fina, pan, harina de trigo, harina de maíz, cereales infantiles o galletas. Para dietas de fácil masticación, puede prepararse pasta fina de sopa, hervida y condimentada con salsa para espaguetis o macarrones (cuando se preparen para el resto de la familia, por ejemplo). Ha de ser una salsa sin "tropezones" demasiado grandes, como la salsa boloñesa, al pesto, etc.

Los cereales de desayuno se ingieren con la leche y el alimento resultante es de gran valor nutricional, teniendo en cuenta su aporte en hidratos de carbono complejos y fibra, su bajo nivel graso y su contenido vitamínico-mineral. También el aporte de proteínas es significativo, por la complementariedad de aminoácidos del cereal con los de la leche, como ya se ha mencionado.

El pan contribuye al equilibrio de la dieta diaria. El pan integral es más rico en fibra y vitaminas que el pan blanco, pero hace disminuir la utilización del calcio. Los biscotes son, esquemáticamente, pan deshidratado. Durante el proceso de fabricación, para conseguir biscotes de alta calidad organoléptica, se añaden a la masa básica grasas, azúcar, leche en polvo y agentes texturizantes. Por su doble cocción, los biscotes son fácilmente digeribles y deben sustituir al pan en caso de diarrea y problemas digestivos.

El valor nutritivo de los productos de pastelería y bollería es muy bajo, al ser las materias primas utilizadas muy refinadas y su riqueza vitamínica casi nula por los tratamientos térmicos a que son sometidos. Con su contenido energético, ocurre al contrario, ya que es muy elevado. El abuso llevaría a un aumento de peso con un aporte nulo de nutrientes.

Aceite-grasas de adición

Se recomienda el consumo de aceite de oliva. Lo añadiremos crudo a las preparaciones o sofreiremos con él para que los alimentos resulten más sabrosos. Los alimentos fritos pueden ser mejor aceptados como es el caso de los pescaditos. Pero no conviene abusar de frituras.

El uso de mantequilla o margarina puede ser ocasional si mejora el resultado de una receta (palatabilidad).

Crema de leche o nata: para mejorar el sabor puede incluirse en algún plato.

Gelatina

Texturiza los líquidos. Permite modificar la textura, incluso para hidratar en presencia de disfagia a líquidos al solidificar el agua. Puede incluirse en la preparación de todo tipo de alimentos. Hay gelatina neutra para platos salados y gelatina dulce y aromatizada con fruta. El valor energético depende sobre todo del posible azúcar añadido, ya que la gelatina está constituida fundamentalmente por proteína de bajo valor biológico. La cantidad que es preciso añadir a 200 ml de líquido es insignificante por lo que no modifica apenas el aporte nutricional.

Recetas para dietas ricas en energía y nutrientes

Las cantidades de los ingredientes son orientativas.

Las cremas y purés pueden licuarse mediante un batido prolongado, pasando por el chino y diluyendo con agua, caldo o leche.

Las raciones para congelar no deben contener huevo, leche, yogur o crema de leche (pero besamel, sí). Se añadirán estos alimentos en el momento de consumir.

Puré de manzana

Una manzana grande o dos pequeñas, limpias, peladas y cortadas a trozos. Se calienta un cazo con una cucharada de agua, un trozo de corteza de limón y una cucharadita de mantequilla y se echa la manzana. Dejar cocer tapado durante 15-20 minutos. Retirar la corteza de limón y triturar. La misma receta sirve para cualquier fruta, albaricoques, peras, ciruelas, etc. Se puede sustituir la corteza de limón por corteza de naranja o mandarina y añadir, si gusta, un poco de canela en rama.

Leche con cereales

Leche (200 ml) con 6 cucharadas colmadas de cereales para desayuno como Corn Flakes o 6-8 galletas tipo María, dejándolo ablandar y luego mezclándolo bien, hasta obtener la consistencia deseada, o papillas de cereales, 8 cucharadas rasas. (Menores cantidades de cereales para conseguir licuar.)

Sopa con huevo Cocer en 200 ml de caldo 30 g de sémola de arroz o de trigo, o pasta fina o pan rallado. Una vez cocida, añadir un huevo muy bien batido y apagar el fuego. Mezclar fuera del fuego, batiendo con un batidor manual o un tenedor hasta que el huevo se haya desleído en el caldo. Si gusta, puede añadirse queso rallado.

Crema de verdura Patata (una pequeña de 100 g), 4 judías verdes, una zanahoria, aceite, 4 cucharadas de queso rallado, 50 ml de caldo o agua. Se hierve la verdura con la patata, se añaden el queso y el aceite, se tritura o reduce a puré.

Crema de calabacín

Cocer un calabacín con una patata pequeña. Añadir 30 g de queso rallado o 2 quesitos de untar y una cucharadita de aceite y triturar. Si queda demasiado espeso se aclara con leche.

Puede prepararse también una crema con calabaza, puerro, coliflor o cualquier otra verdura en vez del calabacín. En caso de que no guste el sabor del queso curado puede sustituirse por queso fresco o crema de leche.

Crema de garbanzos Triturar en la batidora 100 g de garbanzos cocidos con 100 ml de caldo. Pasar por el chino. Pueden triturarse los garbanzos mezclados con verdura hervida y añadir una cucharada de pan rallado y aceite (permite gratinarlo, con ajo y perejil picado o queso rallado) y resultará un plato muy completo. Puede ser muy rico en nutrientes y muy sabroso con un huevo duro bien picado.

Puré de lentejas

Cocer 100 g de lentejas remojadas con un ajo, cebolla y una cucharada de aceite (y pimentón si gusta), añadir sémola de arroz cuando estén cocidas y dejar cocer otros 10 min todo junto. Reducir a puré con la batidora o pasapurés hasta que no queden trozos de piel de las lentejas, si molestan. Si falta caldo o queda demasiado espeso, añadir leche, caldo o agua.

Si se ha preparado un potaje para la familia, se puede hacer puré batiendo o triturando los ingredientes del potaje. Pasar la legumbre y verdura por el chino o pasapurés para eliminar restos de pieles y hebras. Si se desea, espesar luego con patata si es preciso.

Todos los purés pueden hacerse más nutritivos y sabrosos gratinados con queso rallado.

A las cremas y los purés de vegetales, se puede añadir, además, carne, pescado o huevo.

Crema de pescado Sofreír un poco de cebolla rallada con una cucharada de aceite. Añadir una cucharadita de harina y tostar, luego verter 200 ml de leche y cocer 5 min. Desmenuzar 120 g de pescado crudo, en el que no queden espinas (merluza, gallo, cualquier pescado, fresco o congelado) y añadir a la besamel, removiendo, y cocer 3 min más. Si se desea una textura más líquida, se pasa por la batidora una vez terminada la cocción.

Crema de mejillones

Limpiar y hervir 300 g de mejillones y retirarlos cuando estén abiertos. Colar el caldo de cocción y reservarlo. Retirar las conchas de los mejillones. Calentar una cucharada de aceite y sofreír un poco de cebolla, puerro, zanahoria, perejil y tomate. Cuando esté sofrito, añadir 100 ml del caldo, un trozo de pan seco troceado, 50 ml de crema de leche y los mejillones. Dar un hervor y triturar en la batidora.

Ajo blanco (sopa fría, con aroma de ajo, rico en grasa)

Echar un diente de ajo, 50 g de almendras sin piel y un poco de sal en el mortero. Machacar poco a poco. Cuando resulte una pasta fina, agregar 50 g de miga de pan remojada en agua y vinagre y estrujada, mezclar bien e ir añadiendo aceite (4 cucharadas soperas) como si fuera mayonesa. Aclarar con agua poco a poco, hasta que quede líquido (habrá aproximadamente 1 l). Tiene el aspecto de leche. Se hace más rápidamente con la almendra molida de antemano.

Brandada de bacalao

Hervir ligeramente 250 g de bacalao. Calentar en una cazuela 4 cucharadas de aceite y añadir el bacalao desmenuzado (sin piel ni espinas) y un poco de ajo machacado, removiendo hasta que se convierta en una pasta.

Retirar del fuego y añadir removiendo sin parar, 100 ml de crema de leche, media patata hervida chafada y un poco de zumo de limón.

Atascaburras Cocer 150 g de bacalao y 200 g de patata. Machacar un poco de ajo, 100 g de miga de pan y 2 cucharadas de aceite templado, el bacalao y la patata, hasta que quede una pasta.

Este plato es parecido a la brandada pero tiene un sabor diferente; probar cuál es el que gusta más. Ambos pueden comerse mezclados con pan o a cucharadas. Las cantidades indicadas son para 2 raciones por lo menos.

Patés al gusto

Preparar paté para untar pan, con atún, sardinas de lata, hígado asado o cualquier alimento que guste, mezclado con mayonesa o besamel o salsa de tomate o puré de patata o miga de pan remojada. Triturar o machacar, hasta conseguir una pasta homogénea. Si se prepara para varias veces, es mejor congelar en porciones para su conservación.

Batido de leche

Leche (200 ml) con 4 cucharadas de postre colmadas de leche en polvo descremada.

Batir bien, tras añadir sabor al gusto: una cucharada sopera rasa de miel, o de vainilla con azúcar, de jarabe de grosella, de cacao soluble, de mermelada.

Batido frío

Leche (200 ml) con 2 bolas de helado de crema del sabor que guste. Batir bien.

Horchata de leche

Leche (200 ml) con 4 cucharadas de postre de crema de almendras o de concentrado de horchata o de leche condensada.

Horchata de almendras

Leche (200 ml) con 4 cucharadas de postre colmadas de almendra molida, añadir 2 cucharadas de postre de azúcar o miel y batir bien (puede hacerse con yogur en vez de leche). Puede perfumarse con cáscara de limón y canela.

Batido de yogur

Un yogur natural, batido con un flan de huevo o de vainilla.

Yogur líquido

Un yogur natural, batido con 5 cucharadas colmadas de mermelada o compota de fruta.

Zumo de fruta Zumo de naranja u otra fruta, exprimida o licuada, poco antes de consumir.

Se puede mezclar leche, yogur o zumo de fruta con cualquier alimento o entre sí, a gusto del comensal, para obtener la textura, el sabor, el color o el aroma que se desee. (Además de los mencionados, cualquier fruta fresca o seca, frutos secos, queso, requesón, especias, hierbas aromáticas, crema de cacao, postres industriales, extractos o jarabes, galletas, cereales deshidratados y productos para pastelería.)

Batido de fruta (ligeramente astringente)

Medio plátano, una pera pequeña, media manzana.

Batido de fruta 2 (laxante)

Zumo de una naranja, un kiwi y una ciruela (fresca o remojada).

Batido de fruta 3 (ligeramente laxante)

Zumo de una naranja, 8 granos de uva sin piel ni semillas y una pera pequeña.

Salsa para pasta Salsa de queso

Mezclar 100 ml de crema de leche y 100 g de queso rallado. Poner la mezcla en un recipiente al baño María hasta que se disuelva el queso. Mezclar con la pasta (fina o sémola) recién cocida.

Salsa al pesto Mezclar en la batidora 2 cucharadas de aceite de oliva, un poco de albahaca, 20 g de piñones y 25 g de queso rallado tipo parmesano.

Salsa de avellanas

Rallar un poco de cebolla y dorar en una sartén con una cucharada de aceite, añadir una cucharadita de harina y 25 g de avellanas machacadas en el mortero y desleídas en leche, dejar cocer 3-5 min a fuego lento.

Salsa de manzana

Rallar una manzana y mezclar con 2 cucharadas de leche, una yema de huevo duro chafada y zumo de limón.

Salsa de atún

Mezclar una latita de atún con perejil picado, limón y 2 cucharadas de mayonesa.

Salsa aurora

Mezclar 1 cucharadita de harina con 200 ml de leche y hervirlo en una cacerola. Fuera del fuego añadir aceite o mantequilla y una yema de huevo y ligarlo volviendo al fuego para que dé un hervor. 





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