MADRID, (EUROPA PRESS) Los genes relacionados con la proteína amiloide sólo explican el 10 por ciento de los casos de Alzheimer, por lo que existen muchos otros factores genéticos y mecanismos de tipo ambiental que influyen en la degeneración neuronal y la muerte prematura de neuronas propias de esta enfermedad, según las conclusiones del estudio ‘Farmacogenómica, nutrigenómica y futuro terapéutico en la enfermedad de Alzheimer’, publicado por el científico del Centro de Investigación Biomédica EuroEspes de La Coruña, Ramón Cacabelos, en la revista científica ‘Drugs of the Future’.

De este modo, y según explicó Cacabelos en un comunicado, las investigaciones realizadas en colaboración con el doctor de la Universidad de Osaka (Japón), Masatoshi Takeda, demuestra que las mutaciones de los genes relacionados con la proteína beta amiloide, los APP (proteína precursora amiloide) y PS (presenilinas), por sí solos únicamente explican el 10 por ciento de los casos de Alzheimer relacionados con la acumulación de esta proteína en el cerebro. Los factores genéticos son "determinantes" tanto en la prematura muerte neuronal de la enfermedad de Alzheimer como en el correcto metabolismo de los fármacos indicados para tratarla, ya que entre los más de 200 genes relacionados actualmente con la aparición enfermedad, el de la apolipoproteína E (APOE), con sus variaciones hereditarias, representa el defecto de susceptibilidad genética más importante, ya que contribuye a la disfunción neuronal de entre el 30 y el 40 por ciento de los casos de Alzheimer. Junto al creciente conocimiento de estos factores genéticos, el doctor Cacabelos también destacó la progresiva consideración en la comunidad científica de los aspectos relacionados con la nutrición como factores de riesgo ambiental presentes en el origen del Alzheimer. En concreto, recoge la especial repercusión de estos factores en el deterioro cognitivo de pacientes con demencia. Según recoge el monográfico, la interacción de los nutrientes con algunos genes podría influir en el metabolismo de lípidos, en la función cerebral y en la longevidad de los pacientes. Así, la intervención terapéutica basada en la dieta alimenticia del paciente mejoraría el funcionamiento general del sistema nervioso central y reduciría en los casos de demencia los factores de riesgo cerebrovascular y metabólico.