Londres, (EFE).- Los sedantes administrados a los pacientes de alzheimer para tratar algunas alteraciones de conducta causadas por la enfermedad pueden acortar su esperanza de vida, según un estudio hecho público hoy en el Reino Unido. La investigación, que se ha desarrollado durante cinco años y está financiada por la Fundación de Investigación del Alzheimer, ha constatado que esos fármacos están relacionados con un incremento significativo a largo plazo de la mortalidad. Los pacientes que toman esos sedantes, conocidos como neurolépticos, fallecen como media unos seis meses antes que aquellos que no son tratados con esos fármacos

Los investigadores del King’s College de Londres descubrieron además que esos sedantes estaban asociados también con un deterioro significativo de la fluidez verbal y la función cognitiva. El catedrático Clive Ballard, experto en desórdenes relacionados con la edad en esa universidad británica, aseguró que el tratamiento con esos fármacos no tiene beneficios en pacientes con síntomas leves. El estudio fue calificado como "profundamente preocupante" por la directora ejecutiva de la Fundación de Investigación del Alzheimer, Rebecca Wood, para quien la investigación subraya la necesidad de mejorar los tratamientos que reciben los pacientes de esa enfermedad. Según la agencia británica PA, hasta a un 45 por ciento de los pacientes de alzheimer ingresados en geriátricos en el Reino Unido se les receta ese tipo de sedantes como tratamiento para las alteraciones de la conducta. Una portavoz del regulador británico de medicinas y productos sanitarios aseguró a la PA que los neurolépticos son unos fármacos "valiosos" en el tratamiento de enfermedades psiquiátricas graves, "pero no están autorizados en el Reino Unido para tratar síntomas de conducta acusados por el alzheimer". Los investigadores estudiaron a 165 pacientes de alzheimer que residen en geriátricos británicos que habían tomado neurolépticos al menos durante tres meses y que participaron en una prueba de retirada controlada de esos fármacos. EFE