MADRID, (EUROPA PRESS) Un tipo de ácido graso omega-3 podría ralentizar el crecimiento de dos lesiones cerebrales que constituyen las principales características de la enfermedad de Alzheimer, según un estudio de la Universidad de California en Irvine (Estados Unidos). El descubrimiento, publicado en la revista ‘The Journal of Neuroscience’, sugiere que las dietas ricas en ácido docosahexaenoico (DHA) pueden ayudar a prevenir el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer a edades avanzadas.

El estudio, realizado en ratones trasgénicos, es el primero en mostrar que el DHA puede ralentizar la acumulación de tau, una proteína que conduce al desarrollo de los ovillos neurofibrilares. Tales ovillos son una de las lesiones cerebrales características de la enfermedad de Alzheimer. El DHA también reduce los niveles de la proteína beta-amiloide, que puede acumularse en el cerebro y formar placas, otra de las lesiones de esta enfermedad neurodegenerativa. Este es el primer estudio que muestra que el DHA podría retrasar el inicio de la enfermedad. Este ácido omega-3 se encuentra en pescados, huevos, vísceras, algas, alimentos fortificados y suplementos alimenticios. Los investigadores estudiaron los efectos del DHA en ratones criados para desarrollar las placas y ovillos asociados al Alzheimer. Los ratones del grupo control tomaron alimentos que imitaban la dieta americana típica, con una tasa de 10/1 entre ácidos grasos omega-6 y omega-3. Los estudios indican que la tasa apropiada es importante para el mantenimiento de la salud y que la ideal se encuentra en el rango de 3/1 a 5/1. Las dietas occidentales contienen rangos de tasas poco saludables que van de 10/1 a 30/1. Los ácidos grasos omega-6 se encuentran en el maíz, los cacahuetes y los aceites de girasol. Los ratones en tres grupos de prueba tomaron alimentos con una tasa 1/1 de ácidos grasos omega-6 y omega-3. Uno de estos grupos recibió sólo suplementos de DHA, y dos de los grupos recibieron DHA y ácidos grasos omega-6. Después de tres meses, los ratones de todos los grupos de estudio tenían menos niveles de beta-amiloide y tau que los ratones del grupo control, pero a los nueve meses, sólo los ratones con la dieta de DHA tenían menores niveles de ambas proteínas. Estos resultados sugieren que el DHA funciona mejor en solitario que cuando se complementa con ácidos grasos omega-6. Los investigadores también determinaron el mecanismo por el que el DHA conduce a menores niveles de beta-amiloide. Descubrieron que el DHA conduce a menores niveles de presenilina, una enzima sin la que no se puede generar la beta-amiloide. Cuando se acumula en placas, la beta-amiloide altera la comunicación entre las células y conduce a los síntomas de la enfermedad de Alzheimer.