Una de cada cinco personas con cáncer padece enfermedad tromboembólica venosa (ETV), una patología de gran interés sanitario debido a su elevada "incidencia, gravedad y recurrencia", según ha señalado el doctor Antonio Romera, médico especialista en Angiologia y Cirgia Vascular y miembro del Comité Científico del Capítulo Español de Flebología (CEF). "La ETV es la tercera causa de muerte entre las enfermedades cardiovasculares (después del infarto de miocardio y la trombosis cerebral), que a su vez son la primera causa de muerte en las sociedades desarrolladas", explica el experto. Además, "esta enfermedad es la primera causa de muerte hospitalaria en dichos países. No sólo eso, de cada 1.000 personas, tres padecen cada año una trombosis venosa profunda (TVP) -una de las dos formas, junto con la embolia pulmonar (EP), en que se manifiesta la ETV- en las piernas", añade.

Así pues, la ETV es "un proceso grave que afecta sobre todo a personas mayores". En cuanto a los factores desencadenantes, "son todas aquellas situaciones que obligan a inmovilizaciones prolongadas (encamamientos, colocación de vendajes o escayolas en las piernas) o que producen una lesión en las venas (cirugía, golpes, dispositivos endovenosos)". Por otra parte, existen situaciones clínicas con un riesgo muy elevado de ETV. Tener antecedentes de ETV, cirugía, inmovilizaciones prolongadas por causa médica o quirúrgica. Asimismo, el cáncer, que según el doctor Romera, "se asocia aproximadamente al 20 por ciento de los casos de ETV". "La ETV no es fácil de diagnosticar puesto que las manifestaciones clínicas son poco evidentes", señala. En cualquier caso, el dolor e hinchazón suele ser el primer síntoma, aunque si se trata de una EP viene acompañada de dolor en el pecho, sensación brusca para respirar y tos. Cobra especial importancia, pues, un "diagnóstico precoz", y, para ello, prosigue, "se suele usar el eco-doppler, que permite ver el sistema venoso profundo y analizar su contenido". Respecto al tratamiento ambulatorio, según el experto, "no está del todo aceptado por la comunidad médica ya que, en general, al médico le preocupa la sensación de inseguridad que podría representar el envío a domicilio de un paciente capaz de presentar complicaciones potencialmente graves lejos del hospital". Por último, en cuanto a la prevención, "la medida preventiva más eficaz es la deambulación precoz, y cuando no sea posible lo mejor es la inyección de heparinas de bajo peso molecular".