El subdirector de Investigación del Instituto Español de Oceanografía (IEO), Demetrio de Armas, ha reconocido que no se bañaría en el mar cerca de la central nuclear de Fukushima (Japón) después de que los responsables de Tepco hayan anunciado que se vererán al mar aproximadamente 11.000 toneladas de agua irradiada, aunque ha añadido que en España se puede estar "tranquilo" porque no cree que esta radiactividad llegue a afectar a ningún producto que proceda del mar. De Armas ha criticado que no hay demasiada información, que todo está "muy oscuro" y que se desconoce la veracidad de los datos y, sobre todo cuantas toneladas y con qué contenido y concentración de elementos radiactivos.

En ese sentido, ha subrayado que "nunca" se debe utilizar el mar como un vertedero y ha recordado que "ya han sonado muchas alarmas" de los efectos de utilizar el mar como un contenedor de desechos de la actividad humana. "Consideramos un despropósito que esto se trate de verter al mar. Hay sitios donde guardarlo, si lo viertes al mar va a estar incontrolado. Por muy baja que sea la radiactividad de ese combustible o ese agua, no se debe en ningún caso verter al mar", ha agregado el subdirector de investigación del IEO. En todo caso, ha precisado que la radiactividad entra al medio marino puede ser de origen natural, bien por los rayos cósmicos o por los rasgos radiactivos de la composición del globo, o radiación artificial, por la actividad de la energía atómica de las propias centrales nucleares, por pruebas nucleares o de empresas con combustibles irradiados. Sobre los elementos que podría incluir el agua que prevén verter al mar en Japón, el subdirector de Investigación del IEO, ha dicho que de acuerdo a la escasa información disponible, contiene gases nobles, que tienen muy poca radiactividad química, por lo que no son muy peligrosos. EL CESIO-137 DAR "LA LATA" Sin embargo, ha agregado que, por otro lado, están el yodo 131 y 132, que tiene un periodo de vida media radiactiva de 8 días; el telurio 132, que tiene un periodo de vida media radiactiva de 33 días y, el verdaderamente peligroso para el mar, que es el cesio 137, cuya vida media radiactiva es de 30 años, lo que significa que, a lo largo de tres décadas, su fuerza radiactiva se reduce a la mitad. "Este elemento radiactivo (Cesio-137) es el que va a permanecer más tiempo en el mar dándonos la lata, porque se tardará más en reducir su potencia de irradiar", ha advertido, al tiempo que ha detallado que la dispersión de este agua contaminada dependerá de las condiciones meteorológicas del mar, de si las corrientes son más o menos fuertes, entre otros factores físicas del mar. "De momento", ha dicho esperanzado que no va a ser un vertido de sustancias con una concentración radiactiva alta aunque no se bañaría "ahora mismo" en la zona cercana a la central accidentada. "Dependerá del tiempo que pase", ha adelantado. A este respecto, ha incidido en que hay tres vectores o propagadores: el agua, el alimento y los sedimentos. De este modo, ha recordado que, en general, todas las radiaciones ionizantes causan cambios a las células vivas y ha añadido que en algunos casos, estos efectos no afectan a las funciones de las células, pero en otros casos son "muy perjudiciales", algo que puede ser detectado tanto en las células somáticas como en las reproductivas. EN LA CADENA ALIMENTARIA "Es muy difícil saber qué cantidad afecta así como determinar cómo una población puede ser afectada. En este caso, puede afectar a la habilidad para sobrevivir y las radiaciones pueden provocar cambios y mutaciones a lo largo de muchas generaciones", ha señalado, ya que De Armas ha incidido en que el elemento radiactivo afecta al medio marino, en primer lugar al plancton, después a los peces pequeños, a los grandes y, finalmente, a los mamíferos marinos. "Puede entrar en toda la cadena alimentaria", ha sentenciado, porque los organismos donde se acumulan radiaciones de manera más importante son los menos evolucionados, como las algas. Demetrio de Armas ha expuesto que mientras en Fukushima se habla de un volumen de 11.000 toneladas, el buque petrolero Prestige –que se estrelló frente a las costas de Galicia— contenía 77.000 toneladas de crudo. "Todo lo que se introduzca en el mar utilizándolo como vertedero es muchísimo", ha afirmado. Finalmente, ha insistido en que todos estos son los efectos que se pueden producir, como aumentar el ritmo de las mutaciones, ya que, según ha recordado, "está asumido" que la radiación natural es la causa de la mutación espontánea del organismo, así que cualquier irradiación provocada por el hombre aumenta el ritmo de la mutación. No obstante, ha recordado que "los cambios genéticos en una población no han sido comprobados hasta ahora".