MADRID, (EUROPA PRESS) Investigadores de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill (Estados Unidos) han descubierto que las mujeres que tomaban la terapia hormonal combinada de estrógenos y progestina podrían tener un mayor riesgo de cáncer después de que dejaran la medicación en comparación con las mujeres que no siguieron este tratamiento. Los resultados de la investigación se publican en la revista ‘Journal of the American Medical Association’ (JAMA).

El estudio forma parte del seguimiento realizado entre las mujeres que participan en el ensayo clínico WHI, siglas en inglés de Iniciativa para la Salud de las Mujeres. En este grupo de mujeres que tomaban la terapia, el aumento de los riesgos de enfermedad cardiaca, ictus y coágulos sanguíneos ha disminuido en los últimos tres años desde que los investigadores detuvieron el tratamiento. El ensayo WHI de estrógeno y progestina, que incluía a 16.608 mujeres sanas postmenopáusicas, se diseñó originalmente para estudiar qué efecto tendría el tratamiento hormonal en la enfermedad cardiovascular, los riesgos de cáncer y las fracturas óseas. El ensayo se detuvo en julio de 2002 después de que las participantes siguieran la terapia durante una media de 5,6 años ya que los investigadores observaron un aumento del riesgo de cáncer de mama y enfermedad cardiovascular en mujeres asignadas a la terapia hormonal en comparación con aquellas que tomaban placebo. Desde entonces, los investigadores han examinado los riesgos y beneficios experimentados por las 15.730 mujeres participantes que continuaron con visitas de seguimiento desde julio de 2002 a marzo de 2005, después de que dejaran de tomar la terapia hormonal. Los investigadores han descubierto que las tasas de episodios anuales para la progresión de todos los tipos de cáncer era superior en el grupo de terapia hormonal que en el de placebo. Esto refleja un mayor riesgo de cáncer de mama invasivo y de otros tipos en el grupo que tomaba estrógenos y progestina. Aunque el riesgo de cáncer de mama continuaba elevado durante el seguimiento, el riesgo fue menor que el experimentado hacia el final del periodo de ensayo. Según explica Gerardo Heiss, director del estudio, los investigadores del WHI no esperaban encontrar un mayor riesgo de cáncer global después de detener el tratamiento con estrógeno y progestina. El aumento del riesgo es pequeño pero el seguimiento indicó que había mayores niveles de cáncer de mama, pulmón, ictus y mortalidad entre quienes habían tomado la terapia". El investigador señala que por este motivo es necesario realizar esfuerzos de prevención mediante la elección de estilos de vida saludables, el control de los factores de riesgo y análisis periódicos. Es el mejor consejo para aquellas personas que hayan tomado estrógenos y progestina durante un periodo de entre 3,5 y 8,5 años, añade Heiss. Un resumen de riesgos y beneficios, un denominado índice global, incluía resultados de enfermedad cardiaca coronaria, cáncer de mama invasivo, embolia pulmonar, ictus, cáncer de endometrio, cáncer colorrectal, fractura de cadera y mortalidad debida a otras causas. Los investigadores descubrieron que esta medida era un 12 por ciento superior en las mujeres asignadas al tratamiento con estrógenos y progestina en comparación con el placebo y que no cambió después de que la terapia se detuviese. Las tasas de cáncer colorrectal no diferían entre ambos grupos y las de cáncer de endometrio eran inferiores en el grupo de estrógenos y progestina. El riesgo de episodios cardiovasculares era comparable entre los dos grupos en la evaluación de seguimiento, lo que significaba que los riesgos observados en las mujeres asignadas al tratamiento hormonal durante el periodo de ensayo se debilitaron después de que se detuviera la terapia. Los riesgos de fracturas durante el periodo de seguimiento después de dejar la terapia hormonal eran similares entre las mujeres de ambos grupos en los distintos tipos de fracturas analizadas que incluían la cadera, vértebras y otras fracturas por osteoporosis. Según señala Heiss, "el seguimiento después de detener el uso de estrógenos y progestina confirma la conclusión principal del ensayo de que la terapia de combinación hormonal no debería utilizarse para prevenir enfermedades en mujeres postmenopáusicas sanas". El investigador apunta que el mensaje más importante para las mujeres que hayan dejado la terapia hormonal es la necesidad de una prevención y análisis continuos según las recomendaciones de sus especialistas en relación a todas las enfermedades importantes evitables.