MADRID, (EUROPA PRESS) Las mujeres que se encuentran en edad posmenopáusica que toman una terapia de reemplazo hormonal que combina estrógenos y progestina durante tres años o más tienen un riesgo cuatro veces mayor de desarrollar varias formas de cáncer de mama lobular, según un estudio del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson en Seattle (Estados Unidos). Los resultados del trabajo, el más amplio de su clase realizado hasta el momento, se publican en la revista ‘Cancer Epidemiology, Biomarkers and Prevention’.

Según explica Christopher I. Li, director del estudio, "investigaciones anteriores indicaban que eran necesarios cinco o más años de terapia hormonal combinada para aumentar el riesgo global de cáncer de mama. Nuestro estudio, el primero diseñado de forma específica para evaluar la relación entre la terapia combinada y el cáncer de mama lobular, sugiere que una menor cantidad de tiempo de tratamiento podría conferir un mayor riesgo". El estudio confirma trabajos anteriores sobre la asociación entre terapia hormonal y el riesgo de tumores de mama lobulares. El estudio es el primero también en tener en cuenta el carácter reciente y la duración en el uso de las hormonas y el primero en incluir una revisión de muestras de tumores para confirmar su tipo histológico: ductal, lobular o una mezcla de ambos tipos. El cáncer lobular implica a los lóbulos de las mamas que contienen las glándulas productoras de leche. Aunque el carcinoma lobular supone sólo el 15 por ciento de todos los cánceres de mama invasivos, es sensible a las hormonas y por ello más tratable que la variedad ductal más común, que surge en los conductos que llevan la leche de los lóbulos al pezón. Sin embargo, los tumores de mama lobulares también presentan un reto clínico debido a que son más difíciles de detectar mediante exámenes clínicos y mamográficos en comparación con los cánceres ductales. El estudio incluyó a más de 1.500 mujeres postmenopáusicas de Washington, 1.044 casos de cáncer de mama y 469 controles. Los resultados mostraron que las mujeres que seguían en ese momento una terapia hormonal combinada tenían 2,7 y 3,3 veces más riesgo de cáncer lobular y ductal-lobular, respectivamente, con independencia de la fase, tamaño o número de nódulos afectados por el tumor. Según los investigadores, sólo las mujeres que usaron el tratamiento durante tres o más años se enfrentaban a un mayor riesgo de cáncer lobular. Entre los casos de cáncer lobular-ductal, la terapia hormonal aumentaba el riesgo de tumores que eran predominantemente lobulares frente a aquellos que poseían más características ductales.