MADRID, (EUROPA PRESS) Sólo el 14 por ciento de los pacientes que necesita entrar en un programa de diálisis opta por la diálisis peritoneal debido a la falta de información y a la edad avanzada del paciente que necesita un tratamiento renal sustitutivo, según señalaron hoy expertos reunidos en el I Aula de Debate sobre Enfermedad Renal Crónica y Anemia, organizada en Madrid por la Sociedad Madrileña de Nefrología (SOMANE), con el apoyo de Roche Farma.

El hecho de entrar en un programa de hemodiálisis o de diálisis peritoneal depende, en la mayoría de los casos, únicamente del propio paciente, que es el que elige la modalidad que prefiere, ya que "tan sólo un 10 por ciento de los enfermos reúne unas características particulares que le excluyen de una u otra técnica", explicó el presidente de la Sociedad Madrileña de Nefrología, el doctor Juan M. López-Gómez. Aunque, en su opinión al paciente no se le da suficiente información sobre las alternativas existentes. No obstante, recordó que el enfermo puede cambiar de modalidad en el caso de que no se sienta cómodo o si surgen problemas con la técnica que está utilizando. Aunque el resultado es el mismo, la hemodiálisis y la diálisis peritoneal son muy diferentes. El primer tratamiento se hace a través de una máquina que limpia la sangre y la vuelve a introducir en el cuerpo. Mientras, la diálisis peritoneal la realiza el propio paciente en su domicilio metiendo un líquido en la cavidad peritoneal que absorbe las toxinas acumuladas en la sangre a través de la membrana peritoneal. TRATAR LA ANEMIA. Durante la reunión los especialistas debatirán ampliamente sobre el manejo de la anemia, un trastorno que afecta al 90 por ciento de los enfermos que entra en diálisis. La anemia es consecuencia del mal funcionamiento del riñón y empeora notablemente la calidad de vida de los pacientes, incrementándoles además otros riesgos, como el cardiovascular. Para el jefe del Servicio de Nefrología del Hospital Fundación Alcorcón, el doctor José Portolés, corregir la anemia mejora la calidad de vida del pacientes y reduce la tasa de ingresos hospitalarios. "Estar mucho tiempo con anemia puede suponer una sobrecarga de trabajo para el cuerpo ya que desarrolla unos mecanismos de compensación que hacen que el corazón tenga que forzarse a trabajar con una menor cantidad de sangre, lo que facilita problemas cardiovasculares" señaló. Sobre los mecanismos de corrección, actualmente existe un gran número de terapias a las que se suman los nuevos agentes activadores continuos de la eritropoyesis, que se administran de manera más espaciada, "y que con la misma eficacia, permitirán cambiar la pauta de tratamiento de muchos enfermos", indicó López-Gómez. Actualmente, en Madrid cada año 125 pacientes por millón de habitantes comienzan un tratamiento renal sustitutivo: hemodiálisis, diálisis peritoneal o trasplante. Se estima que en la actualidad hay unos 2.100 pacientes en hemodiálisis y unos 330 pacientes en diálisis peritoneal. Además 2.400 personas viven en la capital con un riñón trasplantado.