SAN FRANCISCO, La incidencia de las enfermedades renales es "cada vez más alta" debido al envejecimiento de la población y al aumento del riesgo cardiovascular, de ahí que se prevé que para 2020 el número de pacientes afectados por dicha patología en un estadío terminal –es decir, aquellos que necesitan diálisis o ser trasplantados– aumente en un 60 por ciento, según los resultados de un estudio presentados en el marco de la 40 Reunión Anual de la Sociedad Americana de Nefrología (ASN) que se celebra estos días en San Francisco (Estados Unidos).

Actualmente, se estima que en torno a un 10 por ciento de la población mundial (unos 500 millones de personas) tiene algún grado de enfermedad renal crónica, que puede ir desde unas fase más inicial en la que la capacidad del riñón no está del todo afectada a otras más avanzadas donde, tras haberse diagnosticado un progresivo deterioro de las funciones renales, resulta necesario un trasplante. Dicho estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Minnesota, ha tenido en cuenta los marcadores y la incidencia de la enfermedad renal en esta última fase en pacientes de Estados Unidos, donde en 2005 tenía una incidencia de casi 107.000 casos al año. De este modo, para 2020 se prevé que el número de nuevos casos ascienda a más de 150.000 cada año mientras que su prevalencia ronde los 785.000 enfermos. Las estimaciones tuvieron en cuenta el envejecimiento de la población y el aumento de casos de diabetes, "una de las principales causas del deterioro del riñón", según explicó el miembro de la Fundación de Investigaciones Clínica de Minneapolis y uno de los autores del estudio, David Gilbertson. A su juicio, estas proyecciones juegan "un papel importante" en la creación de políticas de salud pública y en la asistencia sanitaria relacionada con el tratamiento de estas enfermedades. En Estados Unidos, el gasto por paciente con enfermedades renales es de unos 60.000 dólares cada año, de ahí que haya que planificar y fijar los recursos económicos y las políticas sanitarias que se van a desarrollar "para estar prevenidos de este aumento de casos", explicó este experto. Aunque quizá estos datos "no se pueden extrapolar del todo" a España, el jefe de sección de Diálisis del Hospital Clínic de Barcelona, Aleix Cases, afirmó que resulta "evidente" reconocer que el incremento de la obesidad, la hipertensión y el envejecimiento van a hacer aumentar la carga asistencial de los nefrólogos en nuestro país. DIAGNSTICO PRECOZ. Este aumento de casos diagnosticados también podrá deberse, según Cases, a las mejoras que se están realizando en la detección precoz de la insuficiencia renal. Hasta el momento, la enfermedad renal crónica se trataba de una patología "infradiagnosticada", ya que "además de ser asintomática, a veces los médicos de primaria tampoco le prestaban la debida atención dado su difícil diagnóstico". Dicho problema en la detección de la insuficiencia renal se debía en parte a que su detección se realiza midiendo la cantidad de creatinina en la sangre, método que ha demostrado ser "un mal marcador" de función renal. Según su opinión, se deben tener en cuenta otros factores, como la edad, el sexo o la raza, para obtener una estimación "más adecuada" de la función renal real del paciente a través de una técnica conocida como filtrado glomerular. Además, este infradiagnostico conllevaba diversos problemas, como la prescripción de fármacos que resultaban "inadecuados", como los antiinflamatorios o la radiología con contraste, ya que podían tener un efecto tóxico y "hacían empeorar la función renal" de estos pacientes. Sin embargo, esta falta de diagnóstico precoz no se ha terminado de corregir y hace que el paciente "llegue tarde al nefrólogo y complique su pronóstico". Para ello, el médico adjunto del Servicio de Nefrología del Hospital de la Paz, José Luis Miguel Alonso, también insistió en la necesidad de mejorar la coordinación del trabajo compartido con Atención Primaria, dado que una detección precoz "da más margen para tratar la progresión de la enfermedad, evitar posibles complicaciones y preparar a los pacientes para las fases más avanzadas", aseguró. En este aspecto, ambos expertos señalaron que la Sociedad Española de Nefrología (SEN) y la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFYC) llevan trabajando desde hace tiempo con un convenio de colaboración entre ambos colectivos para paliar los posibles problemas que surgen en la atención de estos pacientes, aunque, según Miguel Alonso, "ahora le toca al Ministerio de Sanidad facilitar esta atención dentro del sistema sanitario actual".