Dirigirnos al paciente prestándole la máxima atención y cercanía corporal a fin de poder captar el lenguaje no verbal que a veces utiliza para suplir al verbal.

¿Qué actitudes y cuidados hemos de emplear cuando nuestro enfermo tiene problema de lenguaje?

Dirigirnos al paciente prestándole la máxima atención y cercanía corporal a fin de poder captar el lenguaje no verbal que a veces utiliza para suplir al verbal. Mantenerse relajado, hablando despacio con tono afectivo, mirándole a los ojos, evitando así las barreras que pudieran existir en la comunicación. Podemos potenciar el lenguaje mediante ejercicios de nominación de objetos, potenciando la capacidad de repetición, ejercitar el lenguaje automático y espontáneo, estimular la compresión verbal, y la fluidez para ello le pedirá que nos relate sus viejas historias, potenciar la escritura mediante dictados, escritura de frases, series de palabras. 

¿Cuándo nuestro enfermo presenta cuadro de desorientación cómo podemos ayudarles?

Es fundamental mantener la calma por parte del cuidador, orientarles continuamente tanto temporal como espacialmente, ponerle señales orientadores en la casa tales como calendarios, señales para localizar el servicio, la habitación, la cocina, etc.

Es muy frecuente la desorientación nocturna, con el fin de evitar accidentes e s necesario tener luces nocturnas tenues no deslumbrante que le ayuden en la orientación espacial en el hábitat. Para evitar perdidas es necesario tener elementos de identificación personal.

¿Cuándo nuestro enfermo tiene trastornos práxicos y déficit en el auto cuidado como podemos ayudarles (Dificultad para vestirse, lavarse etc.)?

Tener paciencia y dar tiempo para la realización de las tareas, no anular al enfermo realizando nosotros la tarea, proporcionar instrucciones sencillas para que pueda realizar el máximo de actividades por sí solo. Entregar una serie de objetos reales y pedirle que los nombre y nos comente para que sirvan. Para trabajar la apraxia constructiva pedirle que pinte, que dibuje un coche, una casa, un paisaje. Para vestirse ponerles la ropa en el orden que debe de ponérsela, evitar vestidos con muchos botones o con cremalleras dificultosas.

¿Qué debemos hacer para cuidarlo lo mejor posible?

La actitud del cuidador debe basarse en el conocimiento del proceso, y en la comprensión de lo que esta ocurriendo en el enfermo.

Debe de tener una actitud de serenidad, paz, evitando los sentimientos de soledad, resentimiento y culpabilidad. Teniendo muy presente que el proceso de cuidado es largo, tedioso, y a veces poco gratificante, ello puede generar un agotamiento progresivo del cuidador, si este no se protege lo suficiente al cuidar.

Es fundamental mantener la máxima paz, serenidad, afectividad, disponibilidad, control personal, sonrisa verdadera y arte en el cuidado a lo largo del proceso.

Para ello, el cuidador debe de tener un marco en donde expresar sus miedos, sus sentimientos, en donde se sienta comprendido, seguro, apoyado, formado e informado, Para ello nada mejor que ponerse en contacto con las Asociaciones de Familiares de Enfermos de Alzheimer más cercanas.

¿Qué actitudes hemos de emplear ante la perdida de memoria?

Es fundamental mantener la rutina diaria, evitar la corrección continua, ya que de esta forma vamos a generar un nivel de frustración contraproducente en el enfermo, ante la reiteración desviar la atención. Podemos potenciar la memoria inmediata mediante ejercicios de repetición de series de palabras, imágenes familiares, objetos cotidianos a los que haya mostrado interés. Un tipo de memoria que suele alterarse muy precozmente es la memoria olfatoria, para estimular esta, podemos realizar ejercicio de olfacción discriminativa acompañadas de reconocimiento visual. Para trabajar la memoria reciente recordar un acontecimiento cotidiano por ejemplo comida efectuada, o bien recordar una información o noticia periodística y evocarla al tiempo. Para trabajar la memoria remota efectuar trabajo de recuerdos cotidianos como nombres de la familia, direcciones y teléfonos.