(EUROPA PRESS) Los antipsicóticos de segunda generación no superan en beneficios a los fármacos anteriores, según un estudio dirigido por la Universidad de Cambridge (Reino Unido) que se publica en la revista ‘Archives of General Psychiatry’.

Según los investigadores, los fármacos antipsicóticos de segunda generación no parecen mostrar beneficios significativos, en comparación con los de primera generación, entre los pacientes con esquizofrenia que deben de cambiar de medicación debido a la ineficacia o los efectos secundarios del tratamiento. Los expertos explican que estos descubrimientos contradicen la percepción general de que la segunda generación de estos medicamentos es más segura y efectiva que los fármacos anteriores. Durante casi 50 años, los antipsicóticos han constituido el primer método para tratar la esquizofrenia, un trastorno psiquiátrico que causa una desconexión con la realidad y graves alteraciones en el pensamiento, estado de ánimo y conducta. Los investigadores estudiaron a 227 individuos de entre 18 y 65 años con esquizofrenia a los que se asignó de forma aleatoria a recibir un tipo u otro de fármaco antipsicótico. Los especialistas determinaron qué fármacos en concreto de ambas generaciones se adaptaban mejor a cada paciente. Los participantes fueron evaluados antes y 12, 26 y 52 semanas después del cambio de tratamiento utilizando una prueba estándar sobre calidad de vida. Los investigadores estimaban que la segunda generación de antipsicóticos produciría una mejora sustancial de cinco puntos en la escala de la prueba en comparación con los fármacos de primera generación. Después de 12 semanas, las puntuaciones medias de calidad de vida eran de 49,3 en el grupo de la primera generación de antipsicóticos y de 46,6 en el grupo de la segunda generación; tras 26 semanas, eran del 49,2 y el 46,6 respectivamente; y tras un año de 53,2 y 51,3 en el primer y segundo grupo. Según los investigadores, los participantes del grupo que tomó antipsicóticos de primera generación mostraron una tendencia a mejores resultados en sus puntuaciones de la prueba de calidad de vida y en sus síntomas. Los resultados aunque sorprendentes, señalan los autores del trabajo, son coherentes con estudios recientes desarrollados en los Estados Unidos e indican que continúa siendo necesario realizar más estudios que establezcan la utilidad y papel de los antipsicóticos de segunda generación en el tratamiento de la esquizofrenia y el papel de los fármacos anteriores.